Como en los últimos cuatro años, PIMEC, a través de su Observatorio, viene realizando un ejercicio de valoración sobre cómo ha ido el año anterior y las previsiones para el siguiente en el sector industrial catalán, en este caso referido al balance de 2018 y las perspectivas para 2019. El ejercicio se hace en base a una encuesta de una muestra aleatoria de empresas con cuotas de sectores de actividad, dimensión de empresa y territorio, que elabora la empresa GESOP por encargo de PIMEC.

Los resultados de 2018 en este sector tan crítico de la economía catalana han sido globalmente buenos, consolidándose la mejora que se venía produciendo en los últimos años. En cuanto a las perspectivas para 2019, los encuestados no las ven negativas. Vayamos por partes.

En 2018 la cifra de ventas de la pyme industrial ha aumentado un 3%. El saldo de variaciones de las ventas entre las empresas que afirman que las han aumentado y las que afirman que las han disminuido (sin contar las que señalan que las ventas han sido las mismas que en 2017) es del 34% positivo. Se trata de un saldo algo inferior al del año pasado; no obstante, debe considerarse como muy positivo. Los mercados a los que vende la pyme industrial son, por este orden, el catalán (44%), el exterior (31%) y el resto del Estado (25%). Esta estructura geográfica es muy parecida a la del año anterior, con la diferencia de que la venta a mercados de fuera de la zona euro ha aumentado en 3 puntos porcentuales, una buena noticia para el proceso de internacionalización.

En sintonía con el buen ritmo de ventas, las exportaciones y el empleo de la pyme industrial catalana han evolucionado positivamente en 2018. En el primer caso, el saldo de las respuestas positivas respecto a las negativas es positivo del 35%, y en el segundo, del 34%. Respecto a los saldos registrados en 2017, el de la exportación ha bajado, mientras que el empleo ha subido.

Como en años anteriores, dos terceras partes de las pymes industriales ha efectuado inversiones y, de éstas, dos terceras partes han invertido más que en 2017.  Este dato, junto con el hecho de que el primer objetivo de la inversión es aumentar la capacidad productiva, muestra una confianza notable en el futuro por parte del empresariado.

En cuanto a las perspectivas para 2019, la pyme industrial muestra un notable optimismo, similar al que mostró un año atrás. En efecto, más de la mitad del sector prevé un incremento de la actividad de su empresa, y un 40% espera un aumento de la exportación (descontando las previsiones de disminución). En cuanto a la evolución previsible de la exportación, es positiva, aunque más moderada que el año anterior; en cambio, la previsión de creación de empleo es ligeramente mejor que el año anterior. En definitiva, en el periodo en que se hizo la encuesta (del 10 de diciembre de 2018 al 11 de enero de este año), el 2019 se veía como otro año bueno. Y es que la pyme industrial en aquellos momentos apenas había notado la tan anunciada desaceleración: solo un 19% del sector había constatado una disminución de pedidos en los últimos meses.

Por todo ello, 2018 fue un buen año para la pyme industrialmente hablando, y 2019 se ve también con unas perspectivas muy buenas. Veremos si el optimismo de las percepciones se ve confirmado por los resultados reales del año.