Cambio,  palabra que está en boca de todos en entornos empresariales y personales. El cambio que parece es necesario si queremos seguir en la brecha de la economía, pero se me plantea una cuestión, ¿De qué manera podemos atender el cambio?

cambio-reactivo

De manera reactiva, a la defensa de una situación o siendo proactivos. El cambio reactivo es una mera consecuencia ante hechos que ya se han desencadenado (sea la crisis económicas o de otro tipo, nuevas normativas, etc.) y el cambio proactivo, que se adelanta a lo que hay por venir, responde a la existencia de un auténtico liderazgo, se prepara para dar respuestas ante las nuevas tendencias, por lo tanto, se anticipa respondiendo a fenómenos del entorno o del interior de la organización.

Ante este escenario de movimiento y en esta era del conocimiento, conviene desarrollar la proactividad, esta competencia que permite conducir a las personas que conforman los equipos de trabajo y buscar apoyos en herramientas que permitan avanzar de manera ágil.

Es bien sabido que la  gestión de personas y productividad no solamente depende de las cosas que hacemos, sino también de la calidad de las decisiones que tomamos en cada momento. Un verdadero líder sabe delegar, tomar decisiones, comunicar, dialogar de valores, entender y aplicar conocimientos para conquistar a las personas de su equipo. Una dirección de personas centrada en los valores nos introduce en la dimensión más humana. Cómo nos dice Antoine de Saint-ExupérySi quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho.

Humanizar a la empresa con una hoja de ruta que permita rediseñar los valores, su cultura, abrir marcos y patrones de compromiso colectivos en proyectos nuevos generando ilusión, entusiasmo y disfrute.

8 patrones que favorecen el compromiso y nos permite humanizar a la empresa

  1. Elevar el concepto de integración y pertinencia
  2. Visualizar el futuro con energía
  3. Elevar la confianza en las personas
  4. Valorar las tareas realizadas, dar feedback constructivo
  5. Aprender de los errores
  6. Definir objetivos ilusionantes
  7. Valorar positivamente las situaciones
  8. Tomar las riendas, hacerse Responsable

¿Qué finalidad persigue un líder que dirige a su equipo hacia valores compartidos?  Después de algunas intervenciones en diferentes organizaciones, considero que el líder debe conducir con la confianza hacia el equipo y la ayuda de pautas SEC que le permitan avanzar, generar compromiso colectivo y dar energía al equipo.

Simplificación: absorber la complejidad e incertidumbre derivada de las crecientes necesidades de adaptación a cambios en la empresa.

Enfoque: Encauzar la visión y saber cómo queremos ser cómo equipo.

Compromiso: Integrar la delegación con el fin de desarrollar a las personas hacia rendimientos profesionales de calidad y de mejora continua.

antoine-de-saint-exupery

 

“Los valores no son más que palabras, pero resultan muy poderosos cuando se trasladan a la acción real”, Simon L.Dolan

 

Hablaremos de todo ello en los próximos cursos programados en Pimec en relación a este tema.

María José Torrente, Psicóloga Organizaciones y Personas