Ya hemos visto que a raíz de la reciente aprobación de la Propuesta de Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo , un trabajador por cuenta propia que tenga al menos un asalariado podrá percibir el 100% de la pensión y seguir en activo. Y hemos comprobado que esta medida podrá mejorar la escasa cuantía de la prestación de jubilación de muchos de ellos. Pero, es eso malo para nuestra economía? A menudo escuchamos el argumento de que, en un país donde el paro juvenil supera el 40%, retrasar las jubilaciones agrava el problema. Es así?

Seguir en actiu i cobrar la pensió: Una gran millora per als autònoms

Antes incluso de entrar a valorar la cuestión, lo primero que podemos decir es que, si lo comparamos con lo que ocurre en el resto de países europeos, tenemos todavía mucho margen para recurrir. Con datos de Eurostat para 2015, España es el último país de la Unión Europea en cuanto al peso relativo de los trabajadores que continúan en activo más allá de los 65 años, con una tasa de ocupación en esa edad del 6,3% , tan sólo una tercera parte de la media europea (un 18,7%).

Países tan diversos como Estonia, Portugal, Reino Unido, o Suecia, con porcentajes que van desde el 32% al 42%, marcan el liderazgo en envejecimiento activo

Pero lo cierto es que la jubilación activa – y la envejecimiento activo en general – no es en absoluto negativa, si no al revés. La consultora Pricewaterhousecoopers (PWC) estimaba recientemente que si España igualara el nivel de Suecia en empleo de personas de más de 65 años, su PIB podría crecer un 9,9% adicional.

Debemos tener presente además que, incluso si fuera cierto (aunque nadie lo ha demostrado aún) que cuando una persona se jubila estaría dejando espacio para que una de joven encontrara trabajo, este joven estaría condenado a aumentar su productividad para poder mantener a más población inactiva. Y deberá hacerlo durante unos veinte años, dada la esperanza de vida que en la actualidad tiene una persona cuando llega a la edad de jubilación.

Paralelamente, el sentido común dice, y los expertos ya han demostrado, que una persona que envejece de forma activa (y especialmente si continúa trabajando de forma parcial) es una persona que , en términos generales, acabará generando de media menos necesidades de gasto público en los ámbitos sanitario y social. Sumémosle la productividad que su experiencia puede aportar, y los impuestos esta persona continuará pagando para contribuir a la financiación del sistema e ya tenemos la respuesta:

Autónomo, si tienes más de 65 años, puedes y te apetece continuar trabajando, adelante. Tendrás mejor renta durante unos años, tendrás más salud, y seguirás contribuyendo a llevar adelante el país

Lamentablemente, la forma en que se ha llevado a cabo esta reforma – con urgencias, y sin una visión global de conjunto – ha hecho que esta buena medida no se pueda aprovechar en todo su potencial.

Recientemente un empresario de Barcelona llamó a los servicios de Autónomos PIMEC para poner de manifiesto su situación, que constituía una trágica ironía: ya ha llegado a la edad de jubilación, y en principio podría acogerse a la medida. Pero su local tiene un alquiler con contrato de renta antigua, el cual decae en caso de muerte o jubilación del titular. Su negocio tiene 8 trabajadores, y perdería su viabilidad si el alquiler subiera de golpe a los estratosféricos precios que hoy se piden a ciertas zonas de la ciudad.

La verdad es que, muchas veces, la jubilación de un autónomo antes destruye empleo en vez de crear, cuando su negocio con asalariados no puede continuar con garantías de la mano de nadie.