{"id":13494,"date":"2018-04-05T18:25:32","date_gmt":"2018-04-05T16:25:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pimealdia.org\/?p=13494\/"},"modified":"2018-04-10T17:57:33","modified_gmt":"2018-04-10T15:57:33","slug":"primeros-pasos-para-eliminar-brecha-salarial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/primeros-pasos-para-eliminar-brecha-salarial\/","title":{"rendered":"Primeros pasos para eliminar la brecha salarial"},"content":{"rendered":"<p>El pasado 14 de febrero, <strong>el Tribunal Superior de Justicia de Andaluc\u00eda (con sede en M\u00e1laga) conden\u00f3 a una empresa a pagar 35.000 euros por los da\u00f1os morales ocasionados a una mujer por discriminaci\u00f3n salarial por raz\u00f3n de sexo<\/strong>. Adem\u00e1s, la empresa deber\u00e1 abonarle las remuneraciones que deber\u00eda haber recibido en el caso de que la discriminaci\u00f3n no se hubiera producido. Se trata, pues, de una sentencia pionera por lo que respecta a la brecha salarial.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-13480 alignleft\" src=\"https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-2-300x245.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"245\" srcset=\"https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-2-300x245.jpg 300w, https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-2-400x327.jpg 400w, https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-2.jpg 416w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><strong>La trabajadora present\u00f3 una demanda ante los Juzgados Sociales de M\u00e1laga<\/strong>, en la que solicitaba que se le reconociese su derecho a no sufrir discriminaci\u00f3n salarial por raz\u00f3n de sexo (derecho protegido por el art\u00edculo 14 de la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola y el art\u00edculo 28 del Estatuto de los Trabajadores) y la restituci\u00f3n de sus derechos salariales y los correspondientes da\u00f1os y perjuicios ocasionados por la empresa.<\/p>\n<p>La estructura de la organizaci\u00f3n estaba compuesta por cuatro posiciones de jefe de departamento: tres de ellas ocupadas por hombres y una, la de finanzas, ocupada por una mujer. Sus retribuciones constaban de un salario fijo y una serie de incentivos. Entre los a\u00f1os 2014 y 2016 los incentivos que ofrec\u00eda la empresa se redujeron debido a una delicada situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Una vez superada esta situaci\u00f3n, la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica permiti\u00f3 a la empresa volver a ofrecer los incentivos, pero solo los recibieron los tres jefes de departamento que eran hombres.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-13483 alignright\" src=\"https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada_bretxa-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada_bretxa-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada_bretxa-400x267.jpg 400w, https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/portada_bretxa.jpg 510w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Por este motivo, la trabajadora procedi\u00f3 a denunciarlo a la gerencia de la empresa y no solo no recibi\u00f3 respuesta, sino que detect\u00f3 que la empresa no ten\u00eda ning\u00fan sistema de fijaci\u00f3n de objetivos, ya que eran atribuidos de forma unilateral y discrecional. En mayo de 2017, la jefa de finanzas<strong> fue despedida sin motivo aparente<\/strong>. Poco despu\u00e9s, la afectada interpuso la citada demanda, exigiendo el reconocimiento del derecho a percibir el mismo salario total anual que el resto de sus compa\u00f1eros jefes de departamento. En la misma demanda, tambi\u00e9n se solicitaba una indemnizaci\u00f3n por los da\u00f1os morales ocasionados.<\/p>\n<p>De esta manera, al tratarse de un caso en el que se vulnera un derecho fundamental, la carga de la prueba se invierte y corresponde a la empresa acreditar objetivamente que no es as\u00ed. La sentencia era taxativa, y afirmaba que esta justificaci\u00f3n no se produjo y que tampoco se aclar\u00f3 el motivo por el cual la parte actora ten\u00eda una retribuci\u00f3n inferior a la del resto de los jefes de departamento de la empresa. As\u00ed mismo, la sentencia constata que <strong>entre 2010 y 2017 la afectada<\/strong> <img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-13489 alignleft\" src=\"https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-4-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" srcset=\"https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-4-300x205.jpg 300w, https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-4-400x273.jpg 400w, https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-4.jpg 512w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><strong>recibi\u00f3 unas retribuciones substancialmente inferiores, en comparaci\u00f3n con el resto de jefes de departamento<\/strong>, sin ning\u00fan tipo de prueba clara y objetiva que acreditara el porqu\u00e9 de esa diferencia salarial.<\/p>\n<p>Por ello, en la sentencia citada se le reconoc\u00eda a la trabajadora el salario anual que se le deber\u00eda haber atribuido (48.950 euros), el mismo que sus compa\u00f1eros responsables de departamento, condenando a la empresa a abonarle las retribuciones correspondientes. Finalmente, la sentencia conclu\u00eda que la vulneraci\u00f3n del derecho a la igualdad y no discriminaci\u00f3n por raz\u00f3n de sexo conllevaba necesariamente la existencia de da\u00f1os morales para la trabajadora. Por este hecho, la empresa fue condenada a abonar a la trabajadora la cantidad de 35.000 euros en concepto de da\u00f1os morales.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-13486 alignleft\" src=\"https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-3-300x210.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"210\" srcset=\"https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-3-300x210.jpg 300w, https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-3-400x280.jpg 400w, https:\/\/www.pimealdia.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/brecha-salarial-3.jpg 485w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><strong>Es una sentencia pionera para hacer frente a la actual brecha salarial entre sexos<\/strong> que, de acuerdo con los \u00faltimos datos facilitados, es de un <strong>16,3% en la UE<\/strong>. En <strong>Catalu\u00f1a tambi\u00e9n se sit\u00faa en el 16,3% y en Espa\u00f1a, en un 14,9%<\/strong>. A pesar de las diferentes formas de calcularlo, se toma como referencia el salario medio por hora, bruto y sobre un mismo trabajo desarrollado por hombres y mujeres.<\/p>\n<p>En referencia a la brecha salarial total, esta es muy superior: 39,7% en la UE, 35,7% en Espa\u00f1a y 26% en Catalu\u00f1a. Esta magnitud toma como referencia los ingresos anuales medios de mujeres y hombres: incorpora una remuneraci\u00f3n por hora inferior, horas trabajadas no pagadas y circunstancias como permisos y ausencias por tiempo dedicado a la familia.<\/p>\n<p>Si no rompemos definitivamente la brecha salarial, no podremos hablar seriamente de una sociedad en la que impere la igualdad de oportunidades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 14 de febrero, el Tribunal Superior de Justicia de Andaluc\u00eda (con sede en M\u00e1laga) conden\u00f3 a una empresa a pagar 35.000 euros por los da\u00f1os morales ocasionados a una mujer por discriminaci\u00f3n salarial por raz\u00f3n de sexo. Adem\u00e1s, la empresa deber\u00e1 abonarle las remuneraciones que deber\u00eda haber recibido en el caso de que la discriminaci\u00f3n no se hubiera producido. Se trata, pues, de una sentencia pionera por lo que respecta a la brecha salarial. La trabajadora present\u00f3 una demanda ante los Juzgados Sociales de M\u00e1laga, en la que solicitaba que se le reconociese su derecho a no sufrir<\/p>\n","protected":false},"author":40,"featured_media":13492,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[338,342],"tags":[780],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13494"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13494"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13494\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13647,"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13494\/revisions\/13647"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13492"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13494"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13494"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13494"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}