{"id":25162,"date":"2021-03-05T14:09:16","date_gmt":"2021-03-05T12:09:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pimealdia.org\/?p=25162\/"},"modified":"2021-03-05T14:10:45","modified_gmt":"2021-03-05T12:10:45","slug":"empresarias-y-directivas-no-necesario-decir-que-son-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pimealdia.org\/es\/empresarias-y-directivas-no-necesario-decir-que-son-mujeres\/","title":{"rendered":"De empresarias y directivas no es necesario decir que son mujeres"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Batallo desde hace a\u00f1os para que <strong>delante de las palabras \u201cempresarias\u201d o \u201cdirectivas\u201d no se diga ni escriba la palabra \u201cmujeres\u201d. No hace falta. Ni en catal\u00e1n, ni en castellano. El g\u00e9nero est\u00e1 incluido en el sustantivo.<\/strong> \u00bfPor qu\u00e9? Oso decir, porque en el imaginario inconsciente y colectivo, dirigir o tener la propiedad de una empresa es cosa de hombres. Lo es tanto, que nunca nadie dice \u201chombres empresarios\u201d o \u201chombres directivos\u201d. \u00bfVerdad que no? Claramente parecer\u00eda una redundancia. En cambio, no tener poder y solo poder trabajar bajo las \u00f3rdenes de otra persona, parece tanto cosa de mujeres, que directamente nos suena bien decir \u201ctrabajadoras\u201d sin tenerlo que completar a\u00f1adiendo un \u201cmujeres trabajadoras\u201d en igualdad con el concepto \u201ctrabajadores\u201d. La cuesti\u00f3n, pues, que refleja el uso de la lengua es la voluntad inconsciente (o no) de no querer ceder poder y de tratar como una excepcionalidad a empresarias y directivas, subrayando su g\u00e9nero y no en primer lugar su alto nivel de responsabilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pens\u00e9is que esto ocurre solo con quien est\u00e1 al frente de las empresas. Tambi\u00e9n decimos \u201cmujeres periodistas\u201d y no \u201chombres periodistas\u201d, cuando, anteponiendo el art\u00edculo \u2013\u201clas periodistas y los periodistas\u201d\u2013, no hay que incluir el g\u00e9nero y podr\u00edamos ce\u00f1irnos directamente a su actividad. <strong>En el lenguaje, queda claro que todav\u00eda tratamos el hecho de que las mujeres sean profesionales como algo excepcional, por normalizar.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya os pod\u00e9is imaginar que, llevado al extremo, opino que hay que decir \u201cf\u00fatbol masculino\u201d, del mismo modo que decimos \u201cf\u00fatbol femenino\u201d, \u201clos jugadores\u201d o \u201clas jugadoras\u201d (no, las mujeres jugadoras), aunque la relevancia social sea diferente. Dejo para otro d\u00eda escribir un art\u00edculo sobre c\u00f3mo la Federaci\u00f3n Inglesa cerr\u00f3 y prohibi\u00f3 a comienzo del siglo XX los clubes femeninos de f\u00fatbol cuando estos eran seguidos por m\u00e1s personas que los masculinos. <strong>Las palabras no son gratuitas, crean valor y marcos mentales. Otorgan poder o lo toman prestado.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para acabar, me gustar\u00eda compartir la conclusi\u00f3n m\u00e1s importante a que hemos llegado en el reciente estudio que he podido dirigir desde el Observatorio de Liderazgo en la Empresa de la BSM-UPF, con una muestra paritaria de 157 directivos y directivas. Un\u00e1nimemente, las mujeres creen que en tiempos de crisis \u2013como por ejemplo con la Covid-19\u2013 las directivas lideran mejor que los directivos. Y tambi\u00e9n lo creen mayoritariamente los hombres. Del mismo modo que a comienzos de la pandemia vimos que los pa\u00edses liderados por mujeres, como Alemania, Taiw\u00e1n, Nueva Zelanda, Islandia, Finlandia, Noruega y Dinamarca gestionaban mejor la crisis con soluciones m\u00e1s creativas. Parece tan claro que las mujeres tienen que superar tantos m\u00e1s obst\u00e1culos para llegar al poder, que, las que lo alcanzan, necesariamente son m\u00e1s resilientes y flexibles, cualidades imprescindibles para afrontar una crisis. Est\u00e1 claro que tambi\u00e9n hay una tendencia clara a reservar para las mujeres los puestos donde existe m\u00e1s riesgo de fracaso. Las mujeres resolver\u00edan las situaciones m\u00e1s complejas, pero, una vez logrados los buenos resultados, como quien no quiere la cosa, se las empujar\u00eda hacia abajo, a un glassglif, un precipicio de vidrio. Y los se\u00f1ores se volver\u00edan a aplastar en la poltrona del poder ocupando el lugar que es connatural a empresarios y directivos, \u00bfno es as\u00ed?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el precipicio de vidrio, volveremos. Es demasiado resbaladizo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Batallo desde hace a\u00f1os para que delante de las palabras \u201cempresarias\u201d o \u201cdirectivas\u201d no se diga ni escriba la palabra \u201cmujeres\u201d. No hace falta. Ni en catal\u00e1n, ni en castellano. El g\u00e9nero est\u00e1 incluido en el sustantivo. \u00bfPor qu\u00e9? Oso decir, porque en el imaginario inconsciente y colectivo, dirigir o tener la propiedad de una empresa es cosa de hombres. Lo es tanto, que nunca nadie dice \u201chombres empresarios\u201d o \u201chombres directivos\u201d. \u00bfVerdad que no? Claramente parecer\u00eda una redundancia. 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