Impulsar la cultura financiera para crecer

Con el objetivo de fomentar la reflexión y el debate sobre los retos del tejido productivo catalán, Pimec y The New Barcelona Post organizan el ciclo de encuentros Eixample Talks. En su segunda edición, bajo el título “El desafío de la financiación empresarial” y celebrada en la sede de Pimec, diversos expertos analizaron las dificultades y oportunidades de las pymes para acceder al capital y reforzar su competitividad.

El acceso a la financiación sigue siendo uno de los principales retos para las pequeñas y medianas empresas, motor esencial de la economía catalana y europea. A pesar de representar más del 90% del tejido empresarial, muchas de estas empresas encuentran dificultades a la hora de obtener crédito, inversión o apoyo financiero para crecer, innovar o simplemente mantener su actividad. Las exigencias bancarias, el desconocimiento o la incertidumbre geopolítica actual son algunos de los obstáculos que limitan su desarrollo. Ante este escenario, nuevas fórmulas como la financiación alternativa, los fondos de capital riesgo o los programas públicos de apoyo se abren paso como vías para garantizar la supervivencia y competitividad de las pymes en un mercado cada vez más exigente.

El acceso a la financiación es un viejo conocido del tejido productivo catalán, y Pimec y The New Barcelona Post pusieron el foco en este tema en la segunda sesión de las Eixample Talks. A lo largo de la jornada, expertos en la materia abordaron cuáles son las soluciones para mejorar el día a día de las pymes en relación con el capital, contribuyendo así a ampliar la cultura financiera del tejido empresarial catalán para que pueda ganar dimensión, competitividad y productividad.

La directora territorial de Bankinter en Cataluña, Emma Montserrat, trazó una fotografía macro y un diagnóstico positivo de la previsión económica. “El entorno muestra buenos datos: se estima un crecimiento del PIB a nivel estatal y autonómico, los tipos de interés han bajado y se han estabilizado, y las pymes prevén un crecimiento de sus ventas bastante elevado”, concretó Montserrat. No obstante, existen problemas estructurales que impiden a las empresas aprovechar este contexto, como la dificultad para cubrir vacantes y sacar adelante ciertos proyectos, o la dimensión del tejido empresarial. “Cataluña se caracteriza por el emprendimiento, nacen más empresas que la media europea, pero tenemos dificultades para que ganen dimensión”, señaló la experta, antes de apuntar que “cuando una empresa alcanza cierta dimensión, también mejora su productividad, es más competitiva y tiene más capacidad para acceder a financiación y para internacionalizarse”.

Desde el lado inversor, la cofundadora y directora de Asabys, Clara Campàs, puso sobre la mesa dos tendencias que se producen en Europa y que afectan a Cataluña: por un lado, la incertidumbre geopolítica y macroeconómica, y por otro, una gran cantidad de capital público y privado a la espera de oportunidades. “Existe una falta de cultura financiera, probablemente por una ausencia de pedagogía, pero también de incentivos fiscales, lo que provoca que un inversor privado prefiera invertir en una propiedad antes que en una compañía”, explicó Campàs, subrayando que en Europa la inversión de capital privado es muy inferior a la de otras regiones del mundo, aunque ha crecido mucho en los últimos quince años.

El tercer vértice lo aportó el director de negocio del Institut Català de Finances (ICF), Antoni Vallès, quien alertó sobre “la ineficiencia de disponer de tanta liquidez que no se está invirtiendo y no somos capaces de llevar al mercado”. Además, remarcó que desde el sector público es necesario “apoyar el crecimiento de las compañías y ayudar en la sucesión de la empresa familiar”. Sobre esta cuestión, y con más del 80% del tejido productivo en manos familiares, Vallès afirmó que la falta de relevo empuja a vender a competidores, a menudo internacionales. “Es necesario arraigar las compañías en Cataluña, sea cual sea el origen del capital, y también apostar por la reindustrialización del país”, explicó el experto.

En cuanto a los tipos de financiación, los tres coincidieron en el escaso hábito de acceder a financiación alternativa, que sigue siendo residual, ya que en España solo un 10% del total del endeudamiento procede de financiación alternativa, mientras que en otros países competitivos de nuestro entorno alcanza el 50%. “La pyme tiene una dependencia muy importante de la banca tradicional, en muchos casos por desconocimiento, y la alternativa ofrece muchas variables y puede adaptarse a diferentes tipologías de empresas”, recordó la directora territorial de Bankinter en Cataluña. En un mapa bancario cada vez más concentrado, la cooperación entre los bancos, el ICF y los fondos de inversión se vuelve necesaria para mejorar el acceso a la financiación del tejido empresarial y permitir que los proyectos puedan crecer y desarrollarse.

Natalia Guerrero, técnica de comunicación de Pimec

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