El pasado 17 de julio fue un día clave por la Unión Europea. La presidenta Von der Leyen, desde la sede de la Comisión, compareció para presentar el nuevo presupuesto de la UE. Un presupuesto ambicioso, pero con carencias evidentes, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas.
El presupuesto es conocido en el argot comunitario como Marco Financiero Plurianual 2028-2034 (MFF por sus siglas en inglés) y será con toda seguridad el documento más debatido de toda la legislatura. Y es que las negociaciones en la UE son complejas, especialmente cuando hay grandes sumas de dinero implicadas. Por eso, el debate sobre el MFF empieza años antes de su aprobación definitiva, y por esta razón, es habitual que la versión final diste mucho de la inicial.
En cualquier caso, esta primera propuesta define el marco de discusión y abre un periodo de negociaciones que, a pesar de parecer lejanas, impactarán profundamente en el devenir de los 27 estados miembros.
Aquí las 10 claves para descifrar el próximo MFF:
- La cantidad:
1,98 billones de euros. Este es el montante que propone Úrsula Von der Leyen. Visto desde una perspectiva macroeconómica, supone el 1,26% de la Renta nacional Bruta de la UE y representa un aumento considerable respecto de los 1,2 billones de euros del anterior presupuesto. Países Bajos, Alemania o Suecia ya han mostrado su rechazo a este incremento y, la Comisión, consciente de las reticencias de los estados a aumentar el presupuesto, ha planteado la creación de recursos propios para asumir ella misma esta diferencia.
Eso sí, una parte importante del presupuesto se destinará a pagar la deuda de los fondos Next Generation que se emitieron para paliar los efectos de la crisis de la COVID-19.
- Los recursos propios:
Para evitar la ira de los países frugales, la Comisión pretende cubrir una parte del incremento con fondos provenientes de “recursos propios”. Es decir, tasas e impuestos. Además de los mecanismos ya existentes, la Comisión Europea tiene previsto crear otros nuevos: desde el mecanismo de comercio de emisiones (ETS), el Mecanismo de ajuste en frontera por Carbono (CBAM), una tasa de residuos electrónicos no recogidos, o una fracción del impuesto especial sobre el tabaco y una cuota fija a las multinacionales.
Estos nuevos recursos propios se introducirán en 2028 y se tiene previsto que recauden un total de 58,5 mil millones de euros (a precios de 2025).
- Reformas estructurales y respecto al estado de derecho:
Una de las novedades del MFF es la condicionalidad de los fondos. Esto quiere decir que, para obtener el dinero, los Estados miembros tendrán que cumplir con las reformas exigidas por Bruselas. Esta fórmula, que ya ha sido utilizada con los Fondos Next Generation y que según la Comisión Europea ha dado buenos resultados, será replicada ahora para asegurar una correcta adjudicación de los fondos.
Además, Von der Leyen va más allá de las reformas y exigirá un estricto cumplimiento del estado de derecho, así como de la Carta Europea de Derechos Fundamentales. Por su parte, los Estados miembros tendrán que demostrar que tienen los mecanismos adecuados para asegurar la calidad del estado de derecho.
- Simplificar o desfallecer: la estructura de los fondos:
En línea con la voluntad de simplificar el entramado administrativo de la Unión, este MFF muestra una estructura más sencilla y flexible. Está estructurado en 4 categorías, de las cuales hay que destacar por nivel de presupuesto, así como por el potencial impacto los Planes de asociación Nacionales y Regionales, que con 1 billón de euros adjudicados supone la mitad del presupuesto, así como el Fondo de Competitividad que aumenta considerablemente hasta los 409.000 millones de euros
Una de las novedades más importantes de esta nueva estructura es que una parte importante de los fondos no estarán adjudicados a ninguna partida concreta. Esto dará a la Comisión más capacidad para adaptarse a acontecimientos sobrevenidos.
- Los planes de asociación Nacionales y Regionales. Riesgo de centralización?
A imagen de los fondos Next Generation, la Comisión quiere agrupar todos los programas bajo el paraguas del Plan de Asociación Nacional y Regional. Es la apuesta decidida de la Comisión para mejorar el funcionamiento de los fondos, reduciendo el número de programas a solo 27 (uno por estado miembro) y flexibilizando las partidas.
Sin embargo, muchas regiones ya han mostrado recelos de esta reforma, puesto que ven que este modelo de gobernanza puede perjudicar su capacidad de decisión. De hecho, esto ya ha sucedido con los Fondos Next Generation y los Mecanismos de Recuperación y Resiliencia. La Generalitat de Cataluña, por ejemplo, ha denunciado varias veces que la centralización de los fondos genera ineficiencias importantes.
- La Política Agraria Común y los fondos de cohesión:
Si los Planes Nacionales y regionales de asociación suponen la mitad del presupuesto total es en gran parte a consecuencia de la Política Agraria Común y los Fondos de Cohesión, que son históricamente las partidas más importantes del presupuesto comunitario.
Sin embargo, en este nuevo Marco financiero, aunque siendo centrales, su cuantía queda significativamente recortada, además de diluirse con otras partidas, lo cual hace más difícil saber cuál es el importe exacto destinado a estos fondos.
- El Fondo de competitividad:
En contraposición a la Política Agraria Común y los Fondos de cohesión, el Fondo de Competitividad aumenta y gana protagonismo.
Aunque a primera vista puede parecer una buena noticia que la Comisión Europea dé, por fin, la importancia que merece la competitividad, hay que mirar la letra pequeña. Si lo hacemos, veremos como la parte más importante del fondo va destinada en el programa Horizon (programa más centrado en investigación universitaria que en competitividad), así como en defensa y espacio. Se echan de menos partidas concretas destinadas en el mundo empresarial.
- Dónde son las pymes?
Si algo brilla por su ausencia, es una partida específica por las pymes. Siendo el 99% de las empresas europeas, el 67% de la ocupación y el 57% del VAB de la Unión, sorprende que el nuevo marco financiero no tenga en cuenta esta realidad. Hará falta, pues, continuar batallando para poner en el centro debate la que es la columna vertebral de la economía europea.
- El ganadores y los perdedores:
Sin duda, los grandes ganadores de este nuevo Marco Financiero son el sector de la defensa y las grandes tecnológicas. Acogidos bajo el paraguas de la competitividad verán incrementadas sus partidas.
En contraposición, ecologistas, el mundo agrario y los receptores de los fondos de cohesión, verán sus partidas sustancialmente reducidas. Sin embargo, a pesar de la reducción siguen siendo los principales beneficiarios del MFF y, por tanto, mantienen su posición central.
Habrá que ver qué papel jugarán las regiones en la implementación de los fondos que, previsiblemente, dependerán de la buena voluntad de los estados porque estas tengan un papel más o menos relevante.
- Reflexiones finales:
La propuesta de la Comisión es solo el punto de partida del proceso. Ahora, empieza el verdadero debate entre instituciones europeas, estados miembros y grupos de interés que bien seguro transformará significativamente el contenido del MFF. A pesar de ello, una cosa es evidente: este Marco Financiero será clave para determinar el camino que tiene que seguir la UE la próxima década. Todos en Bruselas son conscientes de ello.
Nosotros, desde la delegación de Pimec, también, y por eso trabajaremos porque los intereses de las pymes catalanas sean tenidos en cuenta.
Gerard Gil, Técnico de Asuntos Europeos.
