La salud mental de las personas empresarias y autónomas ha dejado de ser una cuestión invisible para convertirse en un reto social y económico de primer orden. Durante demasiado tiempo, liderar una empresa o trabajar por cuenta propia se ha asociado a la idea de resistencia permanente, de capacidad infinita y de altas responsabilidades. Pero detrás de muchos negocios hay personas que conviven diariamente con el estrés, la incertidumbre, la sobrecarga emocional y la sensación de no poder desconectar nunca. Y eso tiene consecuencias.
Desde la Fundació Pimec hemos abordado esta realidad de frente, sin estigmas ni silencios. Lo hacemos impulsando un ciclo de debates bajo el título “Del estrés al burnout”, con el objetivo de generar conciencia, escuchar testimonios reales y poner sobre la mesa medidas que ayuden a prevenir un síndrome que afecta cada vez a más personas empresarias y profesionales autónomos. El burnout no es una moda ni una etiqueta; es un problema de salud reconocido por la Organización Mundial de la Salud, y su impacto ya es visible en múltiples sectores económicos.
Este ciclo nos está permitiendo profundizar en la realidad de diferentes colectivos como los autónomos, los comerciantes, los farmacéuticos u otros perfiles empresariales y profesionales que sostienen una parte esencial de nuestro tejido económico y social. Porque, a pesar de su aportación, a menudo son también los colectivos más expuestos a jornadas interminables, a la burocracia excesiva, a la falta de apoyo emocional y a la dificultad para conciliar vida personal y profesional.
Durante el primer debate, organizado conjuntamente con Pimec Autónomos, divulgamos un dato especialmente preocupante: más de la mitad de las personas empresarias y autónomas presentan niveles elevados de burnout, según el test de cribado que incorpora la Guía burnout, un proyecto impulsado por la Fundació Pimec con la colaboración del Hospital del Mar, la Mútua General de Catalunya y la Fundación Salud y Persona. De hecho, solo un 4% de las personas que han realizado el test no padecen este síndrome.
Durante la jornada escuchamos reflexiones muy valiosas. El doctor Benedikt Amann explicó que el burnout combina agotamiento físico y mental, distanciamiento emocional y una disminución de la eficacia laboral, y alertó de que puede derivar en depresión clínica si no se trata adecuadamente. Elisabet Bach subrayó que el estrés crónico no solo impacta en el bienestar emocional de la persona autónoma, sino que también afecta directamente al funcionamiento del negocio. También conocimos testimonios en primera persona, como los de Edu Mutante o Cristina Bundó, que describieron la realidad de muchos autónomos: múltiples responsabilidades, dificultades para poner límites y una sensación constante de alerta.
Desde la Fundació Pimec defendemos que cuidar la salud emocional de quien emprende, lidera y genera actividad económica no es solo una cuestión individual, sino una necesidad colectiva. Si queremos empresas sostenibles, también necesitamos personas sostenibles. Y eso implica abrir espacios de conversación, generar herramientas de apoyo y avanzar hacia un modelo económico que entienda que el bienestar emocional no es un lujo, sino una condición indispensable para construir empresas más fuertes y una sociedad mejor.
Josep González, president de la Fundació Pimec
