Alícia Romero, consejera de Economía y Finanzas de la Generalitat: “La burocracia nos preocupa mucho porque es un gran problema para las empresas; nuestro objetivo es reducirla entre un 30 y un 40%”

Dentro del compromiso de Pimec por dar voz directa a los principales responsables de las políticas públicas que impactan en el tejido empresarial catalán, el presidente Antoni Cañete ha iniciado una serie de conversaciones en formato podcast. La primera de estas entrevistas ha sido con la consejera de Economía y Finanzas de la Generalitat, Alícia Romero (Caldes d’Estrac, 1976), en la que se profundiza en temas clave como el modelo de financiación autonómica, la fiscalidad empresarial, la lucha contra la morosidad, el papel del Institut Català de Finances y el exceso de burocracia. Todo ello desde una mirada crítica y constructiva que busca fortalecer la competitividad de las pymes catalanas y garantizar un entorno económico más justo, eficiente y adaptado a las necesidades reales del territorio.

Desde Pimec hemos defendido reiteradamente que ‘necesitamos un modelo de financiación tractor y no extractor’, porque el actual sistema está gripando el motor de la economía catalana. ¿Cree que el modelo de financiación autonómica vigente permite a Cataluña ejercer ese papel?

Por desgracia, hay mucho ruido y poca honestidad. Es cierto que los partidos deben hacer política, pero hay temas de país en los que sería necesario un trabajo conjunto por el bien de la ciudadanía. Tenemos un modelo caducado desde 2014, y eso significa que hemos ido perdiendo recursos. Cataluña es una de las comunidades peor financiadas: el sistema es poco transparente, muy complejo y genera desigualdades. Pactamos con ERC una financiación singular, y estamos trabajando en una propuesta de estructura del modelo y esperamos que pronto sea una realidad. Es necesario poner orden, reconocer las especificidades y financiar correctamente, con una actitud más constructiva por parte de todos.

Cataluña es uno de los territorios donde las empresas soportan una mayor presión fiscal. A la vez, a menudo se legisla sin tener suficientemente en cuenta la realidad de las pymes, que acaban asumiendo cargas que comprometen su viabilidad y competitividad. ¿Cree que ha llegado el momento de dar un giro y legislar pensando primero en pequeño, con una fiscalidad realmente adaptada al tamaño empresarial?

Tenemos muy claro que el gran tejido empresarial catalán lo forman las pymes y, por eso, debemos legislar partiendo de esta realidad. Estamos estudiando posibles modificaciones fiscales que favorezcan a las pymes, pero no solo en materia fiscal, también en contratación pública. Queremos que las pymes contraten, que crezcan y que puedan financiarse mejor. En este sentido, el Institut Català de Finances (ICF) tiene un papel clave.

Precisamente, a propuesta de Pimec, su departamento está explorando el potencial del ICF como banca de inversión pública para convertirlo en un referente clave de inversión empresarial ante la necesidad de mejorar el acceso a la financiación por parte de las pymes. ¿Qué pasos se han llevado a cabo?

Nuestras líneas de financiación van destinadas a las pymes, prácticamente al 100%. Hemos abierto varias líneas específicas, dotadas con 300 millones de euros, para fomentar la inversión, la apertura de mercados y la internacionalización. También contamos con líneas más concretas para impulsar la competitividad y la sostenibilidad, como por ejemplo la descarbonización de flotas. Estas líneas ya están en funcionamiento y ahora queremos reforzarlas para llegar allí donde no llega la financiación privada. También queremos dar a conocer mejor el ICF en todo el territorio, porque, aunque ya tiene 40 años, todavía no es suficientemente conocido.

Desde Pimec hemos denunciado reiteradamente que el exceso de burocracia administrativa es uno de los principales obstáculos para la competitividad de las pymes catalanas. Según el estudio del Observatorio de la Pyme de Cataluña, las empresas dedican una media de 41,1 horas mensuales a gestiones administrativas. ¿En qué punto se encuentra el proyecto del gobierno para reducir la burocracia y aligerar las gestiones de las empresas?

Esta cuestión nos preocupa mucho, es uno de los grandes problemas para las empresas. Y es cierto que suspendemos, especialmente si nos comparamos con otras comunidades o países. No es fácil, pero lo estamos abordando con un trabajo transversal entre departamentos y administraciones. Ya hemos puesto en marcha mecanismos para agilizar la tramitación de ayudas y queremos reducir entre un 30% y un 40% la burocracia y los plazos. Pronto veremos los primeros resultados.

La morosidad sigue siendo un problema grave para muchas pymes, especialmente por el retraso en los pagos de grandes empresas. Celebramos la medida que prevé que la Generalitat pague directamente a los subcontratistas. ¿Cuándo se hará efectiva?

Esta medida ya es ley y se puede aplicar. Se convalidó el Decreto Ley que modifica la Ley de contratación pública, por lo que su efecto es inminente. Hemos querido facilitar el acceso de las pymes a la contratación pública, limitando el acceso a los lotes y realizando el pago de manera directa a los subcontratistas. Hemos sido valientes: no podemos permitir que las pymes hagan de banco para las grandes corporaciones. Si estas no pagan a tiempo, lo haremos nosotros directamente. También estamos trabajando en una nueva ley de contratación pública que incorporará más mejoras.

Desde Pimec hemos expresado desde el primer momento nuestro rechazo a la OPA hostil presentada por BBVA sobre el Banc Sabadell, alertando de los efectos negativos que esta operación podría tener sobre la competencia bancaria y el acceso al crédito, especialmente para las pymes. En este contexto, ¿cómo valora la decisión del Gobierno español de autorizar la OPA con el endurecimiento de las condiciones en defensa del interés general?

Estamos satisfechos porque las condiciones que ha impuesto el Consejo de Ministros, que son por tres años y pueden prorrogarse dos años más, garantizan mantener un sistema financiero más equilibrado desde el punto de vista territorial, preservar los puestos de trabajo, atender las dificultades del territorio y facilitar el acceso a la financiación, especialmente de las pymes.

También hemos defendido el valor de un mercado abierto y competitivo, y somos poco partidarios de la sobrerregulación. Ahora bien, también constatamos desequilibrios graves, como en el comercio electrónico, donde el impacto de algunos operadores globales está afectando al comercio local. ¿Cómo podemos avanzar hacia una economía más equilibrada, donde el progreso no deje atrás al tejido de proximidad?

El mundo está cambiando y lo venimos observando desde hace tiempo, pero de manera más intensa desde la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Debemos saber interpretar los cambios y ver oportunidades. Esperamos que Europa plantee soluciones de futuro frente a las grandes plataformas, porque desde Cataluña no podemos competir solos. Lo que sí podemos hacer es reforzar el comercio de proximidad, ofreciendo una experiencia diferente a la del comercio online. Sabemos que Internet no es una moda, pero el comercio de proximidad genera empleo y vida en las ciudades. Desde la Generalitat trabajamos para darle herramientas y hacerlo más resiliente.

 

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