El artículo 45.4 del Estatuto de Autonomía de Cataluña, proclama que “la Generalidad debe promover la creación de un espacio catalán de relaciones laborales establecido en función de la realidad productiva y empresarial específica de Cataluña y de sus agentes sociales, en el que estarán representadas las organizaciones sindicales y empresariales y la Administración de la Generalidad.

En este marco, los poderes públicos fomentarán una práctica propia de diálogo social, de concertación, de negociación col • lectiva, de resolución extrajudicial de conflictos laborales y de participación en el desarrollo y la mejora del entramado productivo “.

Este es un mandato que agentes sociales y administraciones impulsan día a día y sector a sector, en lo que es la base del marco catalán de relaciones laboral. Un marco reconocido partes y que ha servido para suplir o minimizar, algunas de las carencias relevantes que existen desde el punto de vista legislativo en nuestro país.

Es importante aclarar, que el marco catalán de relaciones laborales, no es un sistema aislado de otros marcos de relaciones laborales

Es importante aclarar, que el marco catalán de relaciones laborales, no es un sistema aislado de otros marcos de relaciones laborales, así como de dinámicas productivas de alcance internacional con las que necesariamente hemos tenido que aprender a convivir desde hace ya muchos años. Es en este sentido, que obras como la del economista norteamericano Michael Spence, premio Nobel de 2001 , junto con dos otros grandes economistas como Akerlof y Stigilitz , toman más sentido que nunca.

En concreto, Spence fue galardonado por sus investigaciones con respecto a los mercados con información asimétrica y los mecanismos de los agentes económicos a fin de diferenciarse del resto, en base al uso de lo que él denominaba como “señales” . Estas señales, no eran más que “esfuerzos o dedicaciones especiales”, que realizaban los individuos o los agentes económicos, a fin de hacer más creíbles y solventes sus ofertas y poder alcanzar sus objetivos y que Spence tan bien ejemplifica en su célebre artículo del “job signaling market” (1973).

En nuestro país, tenemos miles de ejemplos de esto, ya sea con el impulso de denominaciones de origen, certificados de calidad, titulaciones formativas, etc.

Pero como aplica todo esto al marco catalán de relaciones laborales?

Pues nuestro caso no es demasiado diferente a lo que trataba Spence, pero tratado desde el punto de vista col • lectivo, y que implica que para impulsar el marco catalán de relaciones laborales, es necesario la realización de esfuerzos para de dar “señales” de calidad y madurez de nuestro mercado de trabajo.
Es decir, la búsqueda de un “aval” que nos diferencie y que permita dar un plus de seguridad y calidad, cuando el demandante tenga que decidir entre opciones que a priori pueden parecer similares. En referencia a esto, acuerdos como la Acuerdo Interprofesional de Cataluña (el convenio de convenios en nuestro país), o el compromiso de impulso del Tribunal Laboral de Cataluña (el órgano extra-judicial de referencia en cuanto a la resolución de conflictos laborales), pueden ayudar a dar un mensaje hacia fuera, así como el ofrecimiento de garantías significativas para solucionar conflictos o carencias que en la actualidad tenemos.

Es en este contexto, que debe entenderse una propuesta como la del estudio del salario mínimo interprofesional, que en los últimos meses ha venido trabajando el Observatorio de la pyme de PIMEC.

De hecho, siguiendo la estela de un debate creciente en nuestra sociedad, se ha querido poner luz y taquígrafos para que más allá del titular fácil, s’entomi una propuesta relevante, teniendo en cuenta el conjunto de costes y de beneficios que potencialmente se pueden derivar.

Es decir, que en resumen y antes de poner cifras, hay que ser conscientes entre otras cuestiones de: la situación económica de la que partimos, el marco legislativo vigente, la competitividad de los diferentes factores de producción, la evolución de la productividad a corto, medio y largo plazo, la fiscalidad aplicada al trabajo (tanto desde la vertiente de la obtención de rentas, como en cuanto al sostenimiento de la seguridad social), la evolución de la competencia internacional, los niveles de precios, etc.

Con todas estas cuestiones ampliamente desarrolladas y debatidas, podremos avanzar hacia el impulso de nuevas señales de calidad y responsabilidad que generen nuevas oportunidades para el marco catalán de relaciones laborales y en especial, con el impulso del salario mínimo interprofesional.

Ricard Sánchez
@SchezRicard
Departamento de RRLL y Negociación Col • lectiva
PIMEC