Últimamente, en la negociación colectiva de convenios, hemos ido viendo como algunas de las patronales negociadoras, al tiempo de cerrar el acuerdo final, han valorado como poco relevantes las cláusulas de garantía del IPC.

Ciertamente, en un momento donde la evolución del nivel de precios ha cambiado significativamente respecto a lo que había sido la tónica habitual durante muchos años, esta decisión puede ser una tentación.

Nuevos horizontes

A pesar de ello, y dado que la situación actual de incertidumbre económica a nivel mundial, así como un precio del petróleo relativamente bajo en comparación con lo que hemos estado acostumbrados, han presionado los precios a la baja, hay que tener en cuenta que la negociación colectiva se plantea en general para escenarios de medio y largo plazo.

En este sentido, es difícil pensar que en cuatro o cinco años vista, el barril de petróleo permanecerá en los precios actuales. De hecho, si miramos la inflación subyacente (inflación de la que se extrae el efecto de los carburantes y los alimentos sin elaborar), esta ha sido positiva en los últimos trece años, con la excepción del año 2014, donde se situó al 0% y que ha supuesto que sólo en dos años de los trece de la serie, el aumento recogido en los convenios colectivos, estuviera por debajo de esta inflación.

Es por ello, que queremos recordar la necesidad de vincular la evolución salarial recogida en los convenios colectivos de sector, a la situación y perspectivas del mismo, y desatarlos de la evolución del nivel de precios general de la economía.

En este sentido, existen varias posibilidades y metodologías que se pueden implementar al respecto, y que permiten alinear la productividad y las ganancias empresariales, con aumentos salariales para los trabajadores, generando escenarios de win-win para las dos partes, concertando objetivos y horizontes y sumando voluntades a largo plazo.

Ricard Sánchez
@SchezRicard
Departamento de RRLL y Negociación Colectiva
PIMEC