Doctorado Industrial y pymes: la herramienta que activa la Quíntuple Hélice para la innovación y la sostenibilidad

Los doctorados industriales son una herramienta todavía poco conocida y con un gran recorrido, especialmente por su potencial como palanca de innovación y creación de valor para las pymes. En Cataluña hay alrededor de 19.000 estudiantes de doctorado, de los cuales aproximadamente un 2% son Doctorados Industriales, y la mayoría de estos proceden del Plan de Doctorados Industriales de la Generalitat de Catalunya. Por ahora, por tanto, son pocos, pero la cifra aumenta con cada nueva promoción que finaliza.

Los doctorados industriales son la herramienta de la Quíntuple Hélice, ya que permiten la colaboración de cinco actores fundamentales, generando sinergias innovadoras que no solo suman, sino que multiplican sus efectos. Estos cinco actores son la universidad, las empresas, el gobierno, la sociedad y el medio ambiente (o, en un sentido más amplio, la sostenibilidad). Este potencial innovador radica en que estos actores participan en los doctorados industriales de forma intensa y dinámica, obteniendo mejores resultados que si lo hicieran por separado.

En un doctorado industrial participan inicialmente una empresa y un estudiante vinculado a un programa de doctorado (de una o varias universidades), que desea desarrollar un proyecto en el marco de un contrato laboral o mercantil. La mención de doctorado industrial en su título de doctor implica que el estudiante debe participar en un proyecto de investigación industrial o de desarrollo experimental que se lleve a cabo en la empresa y que será objeto de su tesis doctoral. Además, se debe garantizar que el doctorando dedique una parte sustancial de su tiempo a la tesis y que exista un convenio de colaboración entre la pyme, el doctorando o la doctoranda y la universidad, que regule su actividad de investigación y los derechos de propiedad industrial que puedan generarse, contando con una doble supervisión, empresarial y académica.

Las ventajas que proporciona a todos los actores de la Quíntuple Hélice son enormes. Ganan las pymes, los doctorandos y doctorandas, la universidad y la sociedad, produciendo en muchos casos soluciones a retos que además incrementan la sostenibilidad.

Para las pymes, una ganancia directa es la innovación competitiva, al incorporar talento altamente cualificado que aplica metodologías científicas a problemas reales de la empresa. Y lo hace a medida, con un reto concreto, que a menudo no tiene referentes previos. Estos proyectos pueden acabar convirtiéndose en casos de éxito, con la creación de nuevas empresas, patentes o modelos de utilidad.

Además, la empresa accede al conocimiento y a las infraestructuras académicas de la universidad, estableciendo vínculos con científicos y grupos de investigación que pueden convertirse en futuros aliados estratégicos. Esto incluye el acceso a equipamientos de alto nivel, que muchas veces la pyme no podría permitirse. Otro aspecto relevante es que la pyme también puede acceder a ayudas, subvenciones y deducciones fiscales.

Los doctorandos y doctorandas obtienen estabilidad laboral y un salario competitivo mientras realizan el doctorado, con una formación dual de alto nivel y un aumento de su futura empleabilidad.

Para las universidades, el modelo representa una transferencia de conocimiento mucho más efectiva, así como la posibilidad de establecer sinergias con el tejido productivo, especialmente con las pymes. Orientar al estudiantado hacia retos reales permite mejorar la investigación, haciendo que tenga un mayor impacto social y económico. Además, los grupos de investigación obtienen financiación y pueden utilizar las instalaciones de la empresa. Las tesis también pueden obtener más fácilmente una mención internacional, gracias a las estancias y la movilidad del estudiantado, que a menudo pueden contar con financiación. También se incrementa el número de publicaciones científicas y la creación de nuevas patentes.

Así pues, el Doctorado Industrial es un modelo en el que todos los agentes implicados ganan: las pymes, incrementando la innovación, el talento y la competitividad; los doctorandos y doctorandas, obteniendo una carrera profesional dual de calidad y con alto potencial de empleabilidad; y las universidades, que consiguen financiación, hacen efectiva la transferencia de conocimiento y adquieren una mayor relevancia como motores de conocimiento aplicado. La sociedad, en su conjunto, se beneficia de la unión entre la investigación académica y las necesidades del tejido productivo. De este modo, el Doctorado Industrial es un instrumento de alto valor añadido, todavía incipiente, pero con gran potencial y recorrido.

Natàlia Cugueró, Profesora de la UOC, socia de Getapartner y miembro de la Junta Directiva de PIMEC y de PIMEC Universitats

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

*

Previous Story

El comercio de Girona, un tejido con valor

Next Story

Más observados y menos privacidad

Latest from Opinión

8M: Faltan las palabras

“No olvidéis nunca que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de