El comercio de Girona, un tejido con valor

Girona es, por tradición, una provincia de comerciantes. Pasear por sus calles es descubrir un tejido de negocios que mantienen viva la personalidad de las comarcas gerundenses. En un mundo cada vez más global y digital, el comercio local sigue siendo un espacio de cercanía, confianza y cohesión social.

El comercio local no solo genera empleo —es uno de los principales sectores de actividad del territorio—, sino que también da vida a las calles y refuerza la identidad de los barrios. Cada establecimiento es una puerta abierta al trato humano, a la historia compartida y al conocimiento personal del cliente. El presidente de Pimec Comercio Girona, Salvador Giraut, lo resume así: “los comerciantes gerundenses son mucho más que vendedores: son prescriptores, orientadores y agentes de confianza. El valor que aportan va mucho más allá del producto; es el servicio y el vínculo con la comunidad”.

Esta visión es la que ha inspirado la creación del distintivo Comercio con valor, que busca reconocer los comercios que mantienen vivo este espíritu. El objetivo no es solo premiar buenas prácticas, sino también fomentar una cultura empresarial basada en valores compartidos. Así, el proyecto parte de una idea clara: el comercio de proximidad es mucho más que una actividad económica.

Los comercios gerundenses que participan o se identifican con esta filosofía destacan por una serie de valores que los unen: la proximidad y la confianza, el compromiso con el territorio, la sostenibilidad, la innovación y la responsabilidad social. “Con este distintivo, queremos dar visibilidad a lo que ya hacen cada día los comercios gerundenses y reconocer que el sector es una pieza clave de nuestro modelo económico y de nuestro estilo de vida”, asegura Giraut.

Los retos del comercio gerundense

A pesar de su potencial, el sector enfrenta algunos retos importantes que condicionan su futuro. Uno de los principales es la adaptación al cambio de hábitos de consumo. Los clientes buscan comodidad, rapidez y experiencias personalizadas, y esto obliga a los establecimientos a incorporar herramientas digitales y nuevos canales de comunicación. No obstante, muchos pequeños negocios aún tienen dificultades para hacer esta transición, ya sea por falta de recursos o por carencia de formación.

Otro reto importante es el relevo generacional. Muchos comercios históricos de las comarcas gerundenses se encuentran en un punto de cambio, con propietarios que se acercan a la jubilación y jóvenes que a menudo no ven el comercio como una opción de futuro. “Necesitamos hacer más atractivo el oficio de comerciante —subraya Giraut—, transmitiendo que es una profesión con valores, con futuro y con un gran impacto social.”

Por ello, la iniciativa Comercio con valor no es solo un distintivo, sino un movimiento de reconocimiento y orgullo por el papel y la labor del sector. Girona es un territorio con valor, y su comercio también, y ahora hay que reivindicarlo más que nunca.

Natalia Guerrero, técnica de comunicación de Pimec

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