Manel Xifra Pagès, presidente de la Associació Metall Girona, analiza los principales retos del sector, la creación del centro de formación y la influencia de la legislación actual en la formación profesional
¿Cómo se creó Metall Girona?
Metall de Girona tiene sus orígenes en los antiguos gremios de oficios de los siglos XVIII y XIX, y se consolidó con la Revolución Industrial cuando surgieron nuevas industrias metalúrgicas que se agruparon para defender sus intereses. Durante el franquismo, estas organizaciones quedaron integradas dentro de los sindicatos verticales, pero con la transición democrática se reorganizaron de forma independiente, dando lugar a la constitución oficial de la Federació d’Empresaris Metal·lúrgics de Girona (FEGMETALL) en el año 1979.
Con el paso de los años, FEGMETALL experimentó cambios y en 2017 las asociaciones comarcales se fusionaron para formar la actual Associació Metall Girona, que hoy es la patronal de referencia del sector metalúrgico en la provincia. Esta entidad representa cerca de 285 empresas y más de 9.580 trabajadores, defendiendo los intereses de las empresas metalúrgicas de diversas comarcas gerundenses.
El sector metalúrgico es un pilar económico clave en Girona, aportando aproximadamente un 10% del empleo y un 13% del PIB provincial. Metall Girona agrupa la mayoría de los subsectores del metal, con un empleo para más de 10.000 trabajadores, excluyendo sectores como el comercio, los instaladores eléctricos y los concesionarios de automoción, que cuentan con entidades propias.
¿Cuáles son los principales retos que afronta actualmente el sector metalúrgico en Cataluña, y especialmente en las comarcas gerundenses?
Los retos más importantes son tres. En primer lugar, el sector se mueve en un entorno globalizado y competitivo, caracterizado por una gran volatilidad e incertidumbre, con cambios geopolíticos relevantes. La industria europea, incluida la gerundense, debe mantener y mejorar su posición frente a otras grandes zonas como Asia o los Estados Unidos, donde el desarrollo es más rápido.
En segundo lugar, existe una falta de talento cualificado, ya que hay una escasez grave de personal con las competencias técnicas necesarias. Esta situación se ve agravada por un sistema formativo que no canaliza suficientes vocaciones hacia el sector metalúrgico.
Finalmente, el sector afronta el reto del relevo generacional y del tamaño empresarial. Aunque hay grandes compañías, la mayoría son pymes y empresas familiares que deben afrontar retos importantes para garantizar el relevo generacional y alcanzar un tamaño adecuado que les permita competir con éxito.
¿Cómo nació la idea de crear una escuela de formación propia desde Metall Girona?
La idea surgió por la falta de profesionales cualificados y la necesidad de formación específica, tanto pública como privada, que tenía el sector. Muchas empresas encontraban dificultades para cubrir perfiles técnicos muy especializados, como operarios de mecanización o soldadores. Decidimos crear un centro de formación que ofreciera programas ocupacionales que permitieran a los alumnos adquirir las habilidades básicas para incorporarse rápidamente a las empresas.
Esta escuela forma parte del sistema de formación profesional y complementa la oferta existente en la provincia, como el Centre d’Oficis de Figueres o la Fundació Soler de Ripoll, intentando dar respuesta a las crecientes necesidades del sector.
¿Qué resultados estáis viendo hasta ahora y qué expectativas tenéis a medio plazo?
La escuela es muy reciente, ya que la inauguramos en mayo de este año. Los resultados son muy positivos: tenemos una tasa de reinserción laboral superior al 80% y un alto grado de satisfacción por parte de las empresas. Los programas ocupacionales permiten que personas en situación de desempleo se reintegren con éxito en el mercado laboral.
Actualmente ofrecemos formación en mecanización, montajes industriales, calderería y soldadura. A medio plazo, prevemos incorporar formaciones en nuevas tecnologías, digitalización, automatización y gestión energética.
Además, queremos destacar que nuestra escuela de formación ha sido reconocida con la Placa Francesc Macià, un gran honor que refleja la importancia del proyecto.
¿Qué perfiles profesionales serán clave en el futuro inmediato del sector?
Los perfiles tradicionales como soldadores, cerrajeros y montadores seguirán siendo necesarios, pero también crece la demanda de profesionales en mecatrónica, mantenimiento industrial, automatización, fabricación avanzada y gestión energética.
¿Qué líneas estratégicas se han marcado desde la presidencia para los próximos años?
Los objetivos principales han sido dinamizar la asociación, que hasta entonces era poco activa y limitada a la negociación del convenio del metal y a encuentros anuales.
Hemos profesionalizado la organización mediante la creación de una dirección integrada por un equipo joven y dinámico. Los objetivos principales han sido representar los intereses del sector ante las administraciones y el entorno, ejerciendo un papel clave como socio colectivo de las asociaciones más representativas, como Pimec, FOEG y Confemetal, lo que nos permite canalizar mejor las necesidades del sector.
Además, hemos dado respuesta a la problemática de la formación, especialmente para las pequeñas empresas, que no disponen de capacidad para desarrollar programas formativos propios.
Finalmente, ofrecemos servicios adaptados a las necesidades de los asociados, en colaboración con Pimec, con el objetivo de hacer la asociación útil y cercana a los empresarios.
¿Cómo se está adaptando el sector del metal a los nuevos requerimientos de sostenibilidad y digitalización?
En cuanto a la sostenibilidad, el sector metalúrgico es muy amplio. Las empresas siderúrgicas tienen una alta huella de carbono y tienen que desarrollar programas intensivos para reducir emisiones, incluyendo pagos asociados a las emisiones.
Las empresas de transformación metálica y construcción de maquinaria tienen un impacto menor en emisiones. Su esfuerzo se centra en el diseño de productos más sostenibles, el eco?diseño, y la reducción del consumo energético a lo largo del ciclo de vida de los productos que fabrican.
En cuanto a la digitalización, el sector está realizando las inversiones necesarias en digitalización y automatización para adaptarse a los cambios tecnológicos globales.
Tradicionalmente, el sector del metal ha sido masculinizado. ¿Qué pasos se están haciendo desde Metall Girona para fomentar la presencia de mujeres en este ámbito?
Esta es una cuestión que afecta a todo el ámbito de las carreras tecnológicas. Desde Metall Girona trabajamos para cambiar la percepción social, que todavía asocia el metal con trabajos sucios y masculinos. Actualmente, muchos talleres tienen equipos de alta tecnología y automatización, y el trabajo es mucho más diverso y atractivo.
Hacemos campañas conjuntamente con universidades y otras entidades para mostrar las oportunidades que ofrece la industria tecnológica y fomentar que más mujeres consideren estas profesiones. También visibilizamos mujeres profesionales destacadas del sector como referentes.
La falta de profesionales hace que sea imprescindible integrar más mujeres, que aportan competencias y diversidad que enriquecen el sector.
¿Qué aspectos destacaríais del convenio colectivo del metal en Girona? ¿Responde a las necesidades actuales de las empresas y de los profesionales del sector?
Sí, el convenio ha sido fruto de un diálogo continuado entre las partes, con un esfuerzo por compatibilizar la competitividad empresarial con el bienestar y la conciliación de los trabajadores.
El convenio actual vence el 31 de diciembre y comenzaremos negociaciones para encontrar un punto de equilibrio, especialmente en un contexto en el que se debate la reducción de la jornada laboral y otras cuestiones relacionadas con la conciliación.
¿Cómo afecta la legislación actual a la formación profesional en el sector metalúrgico?
La legislación actual limita la formación dual en muchos ámbitos industriales, como el metal, y esto dificulta que las empresas puedan formar sus profesionales desde la base. En otros países, como Suiza o Alemania, las empresas disponen de áreas de aprendizaje integradas que garantizan la formación del futuro personal cualificado. Esta limitación es un freno grave para el desarrollo industrial, y es imprescindible que se acelere la reforma en este ámbito.
¿Qué importancia tiene para Metall Girona formar parte de Pimec como socio colectivo?
Para nosotros es muy importante formar parte de Pimec, ya que es una de las entidades empresariales más representativas de Cataluña y mantiene un diálogo directo y continuado con la administración catalana. Esta vinculación nos facilita transmitir de manera eficaz las necesidades e inquietudes del sector del metal a nivel institucional, lo cual resulta clave para poder influir en las políticas y decisiones que afectan a las empresas asociadas. Además, a través de Pimec, tenemos acceso a una red extensa de contactos y recursos que nos permite estar al día de las últimas novedades y oportunidades que pueden beneficiar al sector.
También, es muy relevante para nosotros poder transmitir las necesidades del sector, en el ámbito formativo. Especialmente en todo aquello que hace referencia a formaciones más generalistas, como administración, marketing, área comercial… todas aquellas áreas que no son puramente técnicas pero que igualmente son esenciales para el buen funcionamiento de las empresas.
Además, en lo que respecta a los servicios que podemos ofrecer a nuestros asociados, formar parte de Pimec permite que tengan acceso a todo el abanico de servicios que ofrece la entidad, ya que ésta destaca precisamente por su amplio catálogo de servicios y por el apoyo que da a sus socios.
Por todo ello, es muy importante para nosotros poder contar con esta colaboración y formar parte de Pimec como socio colectivo.
¿Cómo valoráis las políticas de apoyo a la pequeña y mediana empresa en el ámbito industrial?
Es un tema complejo. Un problema importante es la lentitud y la burocracia que dificultan el acceso a las ayudas. Comparando con otras regiones, como el País Vasco, vemos que aquí las ayudas son insuficientes, especialmente teniendo en cuenta la importancia de la industria en Cataluña. Sería necesario que la administración cuidara más este sector y orientara claramente hacia un modelo industrial de futuro.
Esperamos que el Nuevo Pacto Nacional para la Industria que se está elaborando, represente una mejora significativa en este aspecto.
Natàlia Balart, técnica de comunicación de Pimec
