El 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, es una oportunidad para reflexionar sobre el papel clave que juegan las empresas en la lucha contra la emergencia climática. A menudo se habla de lo que pueden hacer los gobiernos o las grandes corporaciones, pero la realidad es que sin el compromiso activo de las empresas de menor dimensión, la transición ecológica será incompleta. Por suerte, en Cataluña, este compromiso ya es una realidad creciente.
Hace un año, en Pimec pusimos a disposición de las empresas y de los profesionales autónomos una herramienta sencilla pero poderosa: la Calculadora de Huella de Carbono. El resultado? 500 empresas han usado esta herramienta para conocer el impacto de su actividad sobre el clima. Esta cifra no solo evidencia interés, sino una clara voluntad de pasar de la teoría a la acción.
La sostenibilidad, que hace pocos años parecía un lujo o un concepto ajeno a la actividad empresarial diaria, se ha convertido ahora en un factor de competitividad. Las directivas europeas orientadas a las grandes empresas están teniendo un efecto cascada: estas empresas evalúan su cadena de valor y, por lo tanto, exigen compromisos ambientales también a las pymes que los proveen. Esto no solo responde a imperativos legales, sino a cambios profundos en el modelo de negocio y en las condiciones de mercado.
Este enfoque transversal ya se refleja también en los concursos públicos, donde cada vez más a menudo se valora que las empresas hayan medido su huella de carbono o dispongan de un plan de descarbonización. Y el sector financiero no se queda atrás: ya se empiezan a ver casos en que se exige una hoja de ruta en sostenibilidad para acceder a determinados créditos o inversiones.
Ahora bien, ser sostenibles no tendría que ser un lujo al alcance de solo unas cuántas empresas grandes. Por eso, desde Pimec no solo ofrecemos herramientas de diagnosis como el cuestionario Pimecgnosis, sino que también ayudamos a las empresas a acceder a líneas de ayudas como los Cupones Green, que cubren acciones como el cálculo de la huella de carbono, la elaboración de hojas de ruta de economía circular o los planes de descarbonización. El objetivo está claro: que la sostenibilidad no suponga un coste añadido, sino una inversión accesible y con retorno.
Otra pieza clave de este rompecabezas es la eficiencia energética. Cuanto más optimizado sea el consumo de energía y más autonomía tengan las empresas en su generación, más competitivas serán. Pero a menudo, las pymes no disponen del perfil técnico necesario para identificar las mejoras posibles ni para desplegar las soluciones. Aquí es donde entran las Oficinas Empresariales de Transición Energética (OETE), impulsadas por la ICAEN. Con 44 oficinas en todo Cataluña —5 de las cuales gestionadas por Pimec—, ofrecen asesoramiento técnico gratuito para ayudar a las empresas a dar el paso hacia un modelo energético más limpio y eficiente.
Conseguir los objetivos climáticos de 2030 y 2050 no será fácil. Pero si algo nos demuestra la experiencia de este último año, es que las pymes no solo están preparadas para ser parte de la solución, sino que ya están en marcha. Con el apoyo adecuado, herramientas prácticas y colaboración entre administración, empresas y entidades como Pimec, es posible construir un tejido empresarial más verde, más resiliente y más competitivo.
Este Día del Medio Ambiente, celebramos no solo la naturaleza, sino también el compromiso de unas empresas que han decidido hacer del futuro sostenible una oportunidad real de presente.
Joan Barfull, secretario técnico de la Comisión de Sostenibilidad de Pimec
