Carbonnel S.A. es una firma global, presente en más de 50 países y referente en perfumería de calidad, que ha conseguido un equilibrio entre la tradición y la innovación, adaptándose a las tendencias y regulaciones dentro del sector durante 100 años.
Nació en 1925 como Destilerías Mauricio Carbonnel S.A., centrándose en la destilación de aceites esenciales españoles. Durante los primeros 50 años se especializaron en esta actividad y en 1975, con el relevo de la segunda generación encabezada por Francisco Carbonnel, cambió su nombre a Carbonnel S.A., incorporando la composición de fragancias y expandiéndose a los mercados internacionales, especialmente Oriente Medio, Europa y Asia. Con la llegada de la tercera generación, abrieron una nueva línea de negocio enfocada en perfumería de nicho, C de la Niche.
Christian Carbonnel, perfumista y fundador del àtelier C de La Niche, explica que “la transmisión del conocimiento familiar de generación en generación ha sido un aspecto clave” para consolidar y hacer crecer el negocio a lo largo de su siglo de historia. Cree que haberse mantenido fieles a la esencia y a la identidad de la empresa, apostando siempre por unos estándares muy altos de calidad, “se refleja en nuestro modelo de trabajo, que incluye el sourcing propio de materias primas naturales y una capacidad de innovación constante, con la creación de moléculas propias”.
A lo largo de su trayectoria, la empresa se ha encontrado algunas dificultades, propias del sector químico, como son la actualización constante de las regulaciones, especialmente las normativas de IFRA y las leyes relacionadas con el sector, que condicionan la formulación y el uso de ciertos ingredientes. También, el exceso de burocracia y la elevada fiscalidad, elementos que suponen un obstáculo, especialmente en cuanto al cumplimiento de la normativa internacional, que a menudo es compleja y variable según el mercado.
Además, comenta que la industria química tiene que afrontar retos de sostenibilidad, “tanto en el acceso a materias primas naturales como en la adopción de prácticas más responsables con el medio ambiente”. En este sentido, añade que “hoy en día se trata más con moléculas y componentes sintéticos por este motivo”. Por otro lado, pone de manifiesto que hay una presión creciente para adaptarse a las nuevas tecnologías, que están transformando tanto los procesos de creación como la relación con los consumidores.
Tres generaciones al servicio de la empresa
Las tres generaciones han compartido la pasión por la perfumería, con un respeto profundo por la herencia recibida: “La transmisión de conocimiento ha sido fundamental. Cada generación ha aportado nuevos enfoques sin perder la pasión”.
En la actualidad, la tercera generación ya está traspasando este saber a la cuarta, asegurando la continuidad del legado. “El conocimiento transmitido va más allá del comercial: implica amor por el oficio, que es un aspecto que está muy interiorizado en la familia Carbonnel”, asegura Christian Carbonnel.
100 años de historia
Sobre un momento que recuerde como especial, dice que “es muy difícil quedarse solo con uno, puesto que hay muchos que han sido clave”. Destaca la fundación de la empresa en 1925; el paso de la primera a la segunda generación, que implicó el cambio de nombre a Carbonnel S.A.; y la ampliación de la actividad de negocio. “Después de esto, la llegada de la tercera generación, en la que entro yo. Por último, el momento actual, con la celebración del centenario”, afirma.
Finalmente, comenta que la perfumería ha cambiado tanto durante la última década que su futuro se irá viendo a medida que pase el tiempo: “Nos iremos transformando a la vez que evolucionen las corrientes, las tecnologías y las expectativas del consumidor. Una cosa que tenemos clara es que el futuro pasa por mantener nuestra esencia, mientras se exploran nuevas formas de expresión olfativa y conexión con el público”.
