Ahora, probablemente, nos encontramos ante la que será la cuarta revolución industrial con la introducción masiva de los robots en los sistemas de producción y en el trabajo diario de muchas otras actividades.

En la que podemos considerar la civilización moderna hemos tenido tres revoluciones industriales desde mediados del siglo XVIII:

  •  Una primera con la introducción de los medios y sistemas de producción mecánicos (máquinas de vapor y con tracción hidráulica).
  • Una segunda a mediados del siglo XIX con la introducción de las producciones con serie o cadenas de montaje, el uso de sistemas eléctricos y la división del trabajo.
  • Y una tercera hacia 1960 con la introducción de los primeros sistemas informáticos y automatización de los sistemas productivos.

¿Que puede suponer todo esto?

Sin duda, y de entrada, una pérdida de puestos de trabajo en la forma en que los conocemos ahora. Estudios sindicales sitúan una pérdida de 5 millones de puestos de trabajo en España hasta 2020 por esta causa y la OCDE augura una afectación al 12% de los puestos de trabajo.

El trabajo no desaparecerá sencillamente se transformará en nuevos y diferentes puestos de trabajo

Aunque los datos puedan asustar no debería ser así, el trabajo no desaparecerá sencillamente se transformará en nuevos y diferentes puestos de trabajo que, en todo caso, requerirán de una mejor y más específica formación, por tanto los primeros lugares que se verán afectados serán los menos cualificados dentro de esta división del trabajo que proviene de la segunda revolución industrial.

Básico pues tener una buena y sólida previsión formativa por lo que ha de venir, por lo que ya está viniendo

Siempre ha habido innovación, siempre ha habido avances que, de momento, han perjudicado a unos y han beneficiados a otros, esto se llama evolución.

Ahora bien, en la sociedad actual hay muchas cosas a tener en cuenta en esta extensa y profunda revolución que está viniendo. Nuestro sistema de bienestar supone garantizar una serie de servicios básicos que, en muchos casos, se financian a través de la fuerza del trabajo (sanidad, pensiones, prestaciones etc.) si cambia la estructura del sistema también tendrá que cambiar la forma de contribución al sistema.

Quin impacte tindrà la digitalització en el mercat de treball?

Los robots deberán contribuir al sostenimiento del sistema

Se plantea, creo que con buen criterio, que los robots, las máquinas que sustituyan la fuerza de trabajo como la entendemos ahora, deberán contribuir al sostenimiento del sistema, es decir, deberán “cotizar” aunque, probablemente, no en la forma en que ahora lo entendemos.

Los beneficios que genere la tecnología (mayor eficiencia, mayor competitividad, mayor productividad) deberán revertir, deberá redistribuir de forma diferente a como se hace ahora.

¿Esto puede llevar a tener una sociedad subsidiada? Se puede caer en este peligro. La manera de entender el trabajo cambiará, de hecho ya está cambiando.

Debemos saber gestionar esta nueva realidad para no crear mayores diferencias y desigualdades sociales

Al fin y al cabo, y tal como le dijo Walter Reuther , líder sindical de los Estados Unidos, en Henry Ford II cuando éste le enseñaba una de las fábricas más automatizadas de la compañía “yo lo que me pregunto es como se ha hará usted para que estos robots le compren sus coches.”

Ignasi Jaumandreu Ribas, Abogado