Los grupos de expertos de la Comisión Europea: una vía clave de influencia en beneficio de las pymes catalanas

Como gran parte de la regulación que afecta al tejido empresarial se decide a escala europea, la presencia en espacios de influencia como los grupos de expertos de la Comisión Europea se convierte en estratégica. Estos órganos consultivos, formados por representantes institucionales, expertos sectoriales y agentes económicos y sociales, tienen como función asesorar a la Comisión en la elaboración y, especialmente, en la implementación de las normativas europeas.

Lejos de ser espacios meramente técnicos, los grupos de expertos se han consolidado como canales privilegiados para incidir en el desarrollo de las políticas comunitarias, aportar conocimiento de campo y anticipar el impacto de las regulaciones sobre sectores concretos. También ofrecen una oportunidad relevante para establecer redes con otros actores europeos y ganar visibilidad y capacidad de influencia dentro de las instituciones comunitarias.

En este escenario, Pimec ha reforzado su presencia en Europa consiguiendo, en el último año y medio, la incorporación de tres representantes vinculados a la entidad en diferentes grupos de expertos de la Comisión Europea. Se trata de un paso significativo para hacer llegar la voz de las micro, pequeñas y medianas empresas catalanas a los espacios donde se definen las reglas del juego.

Uno de los casos más recientes es el de Carme Soler, directora de la Asociación Catalana de Fabricantes de Alimentos Compuestos (ASFAC), que se ha incorporado al grupo de expertos encargado del despliegue del reglamento europeo sobre deforestación, una normativa clave para sectores vinculados a las materias primas y las cadenas de suministro globales.

“Desde ASFAC solicitamos formar parte de este grupo y —gracias a Pimec, que forma parte de SME United— ha sido posible”, explica antes de destacar que, entre otras cuestiones, han pedido “una revisión que refuerce de forma efectiva la seguridad jurídica del operador, especialmente en relación con el requisito de legalidad en origen”. También han reclamado analizar y evaluar técnicamente soluciones operativas adaptadas a las cadenas de suministro complejas de productos a granel, incluidas las aproximaciones compatibles con el principio de balance de masas. “Además, hemos reclamado que se garantice una interpretación homogénea y coordinada entre los Estados miembros, evitando distorsiones competitivas en el mercado interior”, añade.

Por otro lado, en el ámbito medioambiental, Jaume Puig, gerente del Gremio de Áridos, participa en el grupo de expertos relacionado con la ley de restauración de la naturaleza, una de las iniciativas centrales de la agenda verde europea que busca recuperar ecosistemas degradados y reforzar la biodiversidad.

Jaume Puig comenta que “gracias a estas participaciones hemos podido intercambiar opiniones entre muchos sectores industriales y de servicios. En nuestro caso, desde el sector de los áridos que representamos desde Aggregates Europe, nos aporta mucho valor y una gran capacidad de lobby estar en la cocina de todas las normativas europeas”. Asimismo, ha lamentado que, “en general, nos cuesta bastante tener una voz propia de las pymes en los procesos de decisión de las normativas europeas”. Por ello, ha defendido que “es necesario estar muy bien organizados y coordinados, tal y como hace Pimec. La capacidad de influencia de los grandes Estados o de los sectores con mucho peso económico es alta, pero con un trabajo constante y, sobre todo, con presencia física en Bruselas se pueden conseguir cosas”.

A continuación, asegura que su criterio de actuación es intentar “minimizar los costes de implantación de esta normativa para las pymes, que el proceso sea racional y asumible para todos”. “También buscamos que la normativa no nos restrinja las actividades empresariales, y que los Estados o las regiones no acaben exigiéndonos más cosas de las que realmente pide Bruselas. En Cataluña es muy frecuente que las interpretaciones que hace la administración de las normativas europeas sean más restrictivas de lo que realmente se exige”, destaca.

A estos dos nombres se suma Xavier Solanes, gerente de la Asociación de Rematantes y Aserradores de Cataluña (ARESCAT), que forma parte de un grupo de expertos en una iniciativa emergente sobre créditos de naturaleza, un instrumento innovador que pretende incentivar la conservación ambiental a través de mecanismos de mercado.

El gerente de ARESCAT pone de manifiesto que ha podido participar telemáticamente en el segundo taller que se organizó en Bruselas en marzo y, posteriormente, ha enviado sus comentarios sobre la misma sesión: “Hemos dejado constancia de que en Cataluña ya estaba en funcionamiento un mercado voluntario de créditos climáticos, un sistema muy similar al que se debatió en la sesión de la Comisión Europea y que podía servir de ejemplo para su implementación”.

Sobre los miembros de los grupos de expertos, constata que “muchos de los participantes provienen de entidades de investigación, universidades, etc., y no de empresas, por lo que no siempre se ha tenido en cuenta el funcionamiento de los mercados regionales y de los agentes que participan en ellos”. Por este motivo, considera “muy importante que las pymes puedan expresar sus opiniones en estos grupos de expertos para tener en cuenta todos los puntos de vista antes del despliegue de las normativas”. En este caso, cree que la propuesta “está muy alineada con un proyecto pionero en Cataluña, los créditos climáticos”.

La participación en estos espacios permite no solo trasladar las inquietudes y necesidades reales de las pymes, sino también anticipar cambios regulatorios y adaptarse a ellos con mayor agilidad. En un momento en que la Unión Europea impulsa regulaciones cada vez más exigentes en ámbitos como la sostenibilidad, la digitalización o la trazabilidad, tener presencia en estos foros se convierte en una herramienta clave de competitividad.

En definitiva, la presencia de Pimec en los grupos de expertos de la Comisión Europea refuerza su capacidad de incidencia y consolida el papel de las pymes catalanas como actores relevantes en la construcción de las políticas europeas, en un entorno donde la influencia y el conocimiento compartido son determinantes.

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