¿Cómo afectan a las pymes los cambios en la regulación energética?

Como es habitual, en el mes de diciembre la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el Ministerio de Transición Ecológica y la misma Presidencia del Gobierno de España publican la regulación que afecta a una gran parte del sector energético.

El RDL 8/2023, de 27 de diciembre, acompañado de una serie de decretos y resoluciones circulares de la CNMC, ha introducido cambios, basados en una estabilización del coste energético del último año, que pueden apuntar una tendencia al alza.

Desde PIMEC manifestamos nuestra preocupación al respeto, puesto que esta estabilización de precios no ha significado una reducción. Para la gran mayoría de las pymes los precios energéticos se han doblado y esta situación todavía no se ha podido integrar en sus gastos.

Volver a repercutir el Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE) y el incremento del IVA o del IEE, no favorece el mantenimiento de unos precios energéticos finales asumibles para las pymes. Así mismo, a causa de la situación de creciente inestabilidad geopolítica unida a la sequía persistente, no podemos decir que no es el mejor momento para prorrogar el “mecanismo de ajuste del gas” o “excepcionalidad Ibérica”.

Sería conveniente tomar decisiones respecto a las plantas de cogeneración o al adelanto en la regulación de las comunidades solares y energéticas, entre otras cuestiones. En conclusión, necesitamos una política energética clara, basada en la energía renovable, definida, más descentralizada y resolutiva.

La buena noticia es que la generación renovable sigue creciendo, con valores que ya llegan al 50% al Sistema Ibérico, y ya es la principal fuente energética con recursos propios, sostenibles y de garantía de precios asumibles a largo plazo.

Atendiendo a estos cambios comentados, analizamos a continuación los elementos a tener en cuenta en relación con el consumo energético de las pymes:

Validar las condiciones de contratación de gas natural y electricidad, analizando los precios contratados y previendo posibles cambios de condiciones o de comercializadora, que en muchos casos pueden facilitar una reducción del precio base.
Adecuar potencias contratadas y caudales, tanto en electricidad como en gas.
Potenciar el autoconsumo energético como una manera de reducir los costes energéticos.
• Plantear la incorporación de energías renovables, como la fotovoltaica, biomasa y la posible vinculación a comunidades energéticas y solares, muy especialmente en polígonos industriales.
Realizar diagnosis energéticas para cuantificar la eficiencia energética, sobre todo en cuanto a la generación térmica, tanto en procesos industriales como comerciales (ACS-Climatización).
• Implementar sistemas de monitorización energética para aplicar un sistema de gestión energética en fases posteriores.

Y una última recomendación: acudir a ingenierías, instaladores y consultores cualificados, con solvencia técnica y calificación profesional probada. Desgraciadamente, en estos momentos hay ofertas de “productos espectaculares”, con ahorros “garantizados” del 50% y tecnologías dudosas.

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