Construir un futuro en igualdad

Hace un año, desde la Comisión Mujer y Empresa presentábamos nuestro estudio sobre la contribución de la mujer a la economía española. Descubríamos entonces que, a pesar de los adelantos, persistían las desigualdades que siguen perjudicando a la mujer (una menor ocupación, un mayor paro, una menor calidad del trabajo, menores salarios y menores bases de cotización) y que derivan fundamentalmente de: la omisión en la contabilización de la actividad económica general, del tiempo de trabajo no remunerado que realizan principalmente las mujeres, y de la segregación sectorial, donde las mujeres están infrarrepresentadas en el sector industrial, tractor de la economía.

La invisibilización de los trabajos no retribuidos, tanto de hombres como de mujeres, verdadero coste oculto de la economía, nos lleva a no contabilizar un valor que ronda los 541.000 millones de euros, que supondría un 40,7%, de aumento del PIB y del cual las mujeres son responsables en un 63%. La aportación de las mujeres a la economía española se hace en igualdad y supone, en realidad, un 51,88% de este PIB aumentado.

La infrarrepresentación en el sector industrial tiene otras consecuencias, dado que hablamos del sector tractor de la economía y aquel al que van destinadas las inversiones que quieren impulsarla. Así es como los fondos Next Generation, por ejemplo, destinados a la transición hacia una industria verde, limpia y sostenible basada en la digitalización, priorizan sectores fuertemente masculinitzados: 9 de los 12 PERTE aprobados, y que concentran el 95% de los fondos disponibles.

Este año, los datos que hemos obtenido confirman los que el año pasado ya nos hacía intuir el PERTE del automóvil: los hombres concentran los trabajos que crean estas inversiones en un 71%; las mujeres, por el contrario, obtendrán solo el 29%.

El Banco de España, en su estimación de los efectos de estos planes a medio plazo apreció que el impacto en el PIB es significativo (una media anual del 1,15% de impacto directo en los próximos 5 años). Teniendo en cuenta la distribución por género del trabajo en los sectores afectados, hay un sesgo masculino en el crecimiento de la ocupación. Así, y si no se toman medidas correctoras, las cifras son contundentes: el PERTE de la descarbonización industrial se aprovechará por los hombres en un 75% y las mujeres en un 25%; el del vehículo eléctrico y el de las energías renovables se aprovechará por los hombres en un 72% y las mujeres en un 28%; el del sector agroalimentario, se aprovechará por los hombres en un 63% y las mujeres en un 37%; el de la industria naval, se aprovechará por los hombres en un 65% y las mujeres en un 35%, y el de la nueva economía del lenguaje, lo hará en un 56% para los hombres y un 44% las mujeres.

Con estas cifras y si no se aplica ninguna medida correctora, el efecto de los PERTE será de agravación de la brecha de género en el mercado laboral español, en clara contradicción con su espíritu: no nos cansaremos de decir que los NEXT GENERATION son el dinero que tomamos prestado para construir una mejor economía para las generaciones futuras; no podemos dejar a nuestras hijas la obligación de devolver una deuda que las colocará en peor posición laboral respecto de sus hermanos.

Hay que tener en cuenta, pues, en la implantación de los planes de recuperación, los efectos en clave de género de las decisiones macroeconómicas y dar solución para no contradecir los principios que inspiran a las políticas europeas y que incluyen la igualdad de género como objetivo transversal de todos los planes de recuperación.

Seguimos insistiendo, pues, en la necesidad de aportar una mirada de género en el diseño de nuestras políticas de inversión, teniendo en cuenta la estructura del mercado de trabajo, y de los sectores masculinitzados de la economía, para incluir a las mujeres y proporcionar a las futuras generaciones oportunidades en igualdad.

Así, en toda nueva política de inversión, hay que prever auditorías de impacto de género, informes en clave de género sobre la aplicación de las inversiones y medidas que fomenten la presencia de mujeres en sectores masculinitzados. Estas medidas pasan por fomentar activamente la contratación de mujeres en estos sectores, presentando los puestos de trabajo en base a competencias y talentos y no por perfiles académicos, dado que sabemos positivamente que el fomento de la participación de mujeres en las carreras STEM, vinculadas al sector industrial, no ha dado los frutos esperados. Desde PIMEC, seguimos trabajando en la compilación y diseño de estas medidas para contribuir a dar respuestas a este reto mayúsculo.

Distribución proyectada por género de la ocupación en los PERTE de España

Proporción por género de la ocupación en la asignación de financiación PERTE total de España

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

*

Previous Story

Los impactos de género en el ámbito empresarial

Next Story

Ona Carbonell: “Me he tirado a la piscina; ahora soy autónoma”

Latest from Opinión

Renovarse o morir

Todo aquello que hagas de más, que ofrezcas de más, servirá para crearte oportunidades de futuro,