La integración de la mujer en el mundo empresarial

“La igualdad de las mujeres debe ser un componente central de cualquier intento para resolver los problemas sociales, económicos y políticos”.

Kofi Annan, ex secretario general de la ONU

 

Conseguir la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas (ODS 5) es uno de los objetivos principales del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y un principio universal que, a pesar de ser reconocido, aún está por poner en práctica.

Sin embargo, vale la pena valorar qué políticas en clave de género es necesario implementar, ya que según datos de la Comisión Europea (2020):

  • El 44% de la población europea sigue considerando que el objetivo más importante de una mujer es cuidar de su familia y de su hogar.
  • La diferencia en la tasa de empleo europea entre hombres y mujeres es del 11,6%.
  • La brecha salarial de género en Europa es del 15,7%.
  • La brecha de pensiones europea entre hombres y mujeres es del 30,1%.

Como señala Mujeres, Empresas y la Ley 2020 del Grupo del Banco Mundial, “la igualdad de oportunidades es una buena economía”. De hecho, se estima que la participación atrasada de las mujeres en el empleo y el espíritu empresarial tiene un coste en torno al 15% del PIB mundial.

Sin lugar a duda, el mundo empresarial tiene un papel relevante al respecto, puesto que las políticas de igualdad de las empresas marcan aspectos fundamentales para desarrollar una cultura y una estrategia empresarial inclusiva. Garantizar los mismos derechos y oportunidades para toda la plantilla hace que la empresa sea más justa y mejore su competitividad.

En este punto nos detenemos para valorar el papel y la representación de las mujeres directivas en las empresas, la prospectiva de cómo será el futuro y las consecuencias de este hecho.

Una de las conclusiones del estudio “Mujeres en la alta dirección de las empresas en España (2015)” indica que de los 1.732 cargos directivos de primer nivel que hay en 147 empresas españolas, sólo 231 son ocupados por mujeres, dato que supone únicamente un 13% respecto al total.

Teniendo en cuenta estos datos, podemos hablar del efecto “techo de vidrio”, aquella barrera (metafórica) que dificulta el acceso de las mujeres a los niveles de mayor responsabilidad y poder de decisión en las jerarquías de las empresas u organizaciones (Departamento de Trabajo, 2008).

Para combatir estos datos y previsiones de futuro, desde el tejido empresarial es relevante trabajar en medidas que avancen en el reconocimiento del papel de la mujer en el ámbito laboral.

Además, resulta conveniente fomentar buenas prácticas en las empresas y establecer mecanismos de conciliación de la vida familiar y laboral para evitar el abandono voluntario de la carrera profesional por parte de las mujeres a causa de las dificultades de conciliación de la vida personal, familiar y laboral (Departamento de Trabajo, 2008). De esta forma se facilitaría el acceso a las posiciones directivas a las mujeres ofreciéndoles posibilidades de crecer laboralmente.

Otro ámbito relevante en la sociedad y que influye directamente en las políticas de igualdad son las regulaciones que tienen como objetivo su fomento. Buenos ejemplos serían, en cuanto al aspecto legislativo, la última ley aprobada en Cataluña, Ley 19/2020, de 30 de diciembre, de igualdad de trato y no discriminación, así como la creación de la Conselleria de Igualdad y Feminismos en la Generalitat de Catalunya en 2021.

Otro punto a tener en cuenta es el contexto actual en el que vivimos. Desgraciadamente, la pandemia no ha contribuido positivamente a la igualdad en clave de género. El Instituto Europeo de Igualdad de Género ha declarado que el cierre de miles de empresas podría tener también un impacto muy negativo sobre los empleos en los que predominan las mujeres y aumentaría el trabajo de cuidados no reconocido. Asimismo, teniendo en cuenta el impacto del COVID-19, desde Naciones Unidas por los Derechos Humanos se declara que es necesario tomar medidas específicas para abordar el impacto desproporcionado de la crisis en las mujeres y las niñas.

De igual modo, todas las políticas que tienen el objetivo de conseguir la igualdad de género deberían tener en cuenta indicadores que evalúen las prácticas internas que se llevan a cabo y tomar medidas para seguir mejorando en el futuro.

Sin duda, el mercado de trabajo desempeña un papel importante en las políticas de igualdad. Por este motivo, son relevantes la igualdad de oportunidades en el acceso al mercado laboral, las condiciones de trabajo igualitarias y todas las buenas prácticas y mecanismos inclusivos que forman parte de la cultura empresarial. En definitiva, poner en práctica la estrategia de integrar la perspectiva de género (mainstreaming de género, según el Consejo de Europa de 1998) de forma transversal en la empresa.

La igualdad de oportunidades y la equidad de género se suman a la estrategia empresarial y aportan beneficios a toda la plantilla, y una vía fundamental para empezar a implantarlas es a través del lenguaje, en la comunicación efectiva para la igualdad de mujeres y hombres.

Àngels Benítez – Responsable de Integración laboral y compromiso social de PIMEC

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