Los estereotipos de género, las trabas fiscales y el acceso a la financiación ralentizan el crecimiento de la actividad de la mujer autónoma

  • Las principales dificultades para desarrollar la actividad profesional por ser mujer se concentran en la conciliación personal y familiar (47,1%) y en el rol emprendedor de las mujeres (28,8%)
  • El estudio Mujer y autoempleo en España señala que las iniciativas lideradas por mujeres son más rentables y duraderas, aunque suelen ser empresas más pequeñas con menor empleo, capacidad tecnológica y vocación exportadora

 

A finales del siglo XXI, las mujeres representaban el 30,2% del colectivo de personas inscritas en el registro de trabajadores autónomos (RETA). Este porcentaje ha aumentado más de cinco puntos desde entonces, hasta situarse en el 35,8% en 2020. Los avances más relevantes se produjeron entre 2000 y 2010 (hasta el 33,9%). Después, el ritmo se redujo poco a poco, aunque marcó el máximo en 2019, con un 35,9% de mujeres autónomas inscritas. En 2020 retrocedió ligeramente para situarse en el 35,8%.

Así, el decantamiento de las mujeres por el emprendimiento en España es casi idéntico al de los hombres, lo que contrasta con su baja presencia real en el colectivo, con una proporción de 2 hombres autónomos por cada mujer.

Todos estos datos y porcentajes muestran la fotografía más reciente y nos explican de dónde venimos. El estudio “Mujer y autoempleo en España. Perspectiva de género y medidas para su incorporación”, elaborado por PIMEC, detalla los factores que influyen en el emprendimiento femenino. Cuantifica la evolución de la participación de la mujer en el mercado de trabajo autónomo, ofreciendo también las herramientas para reflexionar sobre la calidad de esta integración. Sin embargo, revela una serie de medidas a tomar, a partir de una encuesta.

El estudio destaca que, a pesar de la mejora de ratios y porcentajes, el emprendimiento femenino sigue sufriendo los roles y estereotipos de género, que hacen recaer en la mujer tanto la tarea de cuidar a los miembros de su familia, como la gestión del hogar. Estos condicionantes sitúan a la mujer en inferioridad de condiciones en relación con el hombre a la hora de desarrollar su profesión, incluido el segmento de los trabajadores autónomos; situación que indica que, también en este terreno, todavía queda camino por recorrer en cuanto a la brecha de género.

En este sentido, las principales dificultades para desarrollar la actividad profesional por ser mujer se concentran en la conciliación personal y familiar (47,1%) y el rol emprendedor de las mujeres (28,8%). En menor medida, las asociadas al tipo de actividad desarrollada (22,1%). En relación a las diferencias observadas respecto al colectivo masculino, vuelve a salir la idea de la conciliación personal y familiar, el reconocimiento social y la brecha económica y la promoción profesional.

El informe también detecta dificultades ligadas a aspectos más económicos y de organización empresarial, como el acceso a la financiación (19,2%), la valoración económica de las tareas que desarrollan las mujeres si se compara con los hombres (17, 3%), la promoción profesional (17,3%) y el acceso a determinados órganos de dirección, tanto en el sector público como privado (15,4%).

Los datos incluyen igualmente alguno de los efectos de la pandemia, como que el 52% de las iniciativas han aprovechado el recurso de la digitalización para aumentar los niveles de teletrabajo, o la carencia de mujeres mentoras (16,3%) que puedan convertirse en una guía para superar dificultades.

La presidenta de Autónomos PIMEC, Elisabet Bach, remarca que el estudio evidencia que las iniciativas lideradas por mujeres “son más rentables y duraderas ”, aunque “ muchas veces, las estadísticas nos dicen que las mujeres tenemos una presencia inferior en la iniciativa emprendedora, y que el resultado de esta iniciativa suele ser empresas más pequeñas que generan menos empleo, con menor capacidad tecnológica y con menor vocación exportadora”. Según Bach, el emprendimiento y la actividad profesional de la mujer autónoma es “un elemento clave en el crecimiento económico, la innovación, el arraigo territorial y el empoderamiento personal y social ”.

Las propuestas

El estudio apunta a una serie de propuestas de mejora en la conciliación de la vida personal, familiar y laboral de las mujeres autónomas. Pero algunos de estos planteamientos también incluyen reivindicaciones fiscales y económicas, como la incorporación de un análisis de impacto de género en el marco de la fiscalidad para dar cumplimiento a la Ley de Igualdad, y la mayor duración de la tarifa plana de la cuota de autónomos para las mujeres emprendedoras.

Asimismo, una de las peticiones más concretas es que la bonificación de la cuota mensual a la Seguridad Social por el cuidado de un menor de 12 años o un familiar de hasta segundo grado, con dependencia o discapacidad en un grado mínimo del 33% se duplique, pasando al menos de 12 a 24 meses. Por otra parte, debería revisarse la obligatoriedad de contratar a una persona de sustitución durante 6 meses, situación que hace poco atractiva la bonificación.

Siguiendo en el ámbito de la dependencia, la encuesta del informe propone mejorar la red de infraestructuras de los servicios de atención a menores y mayores dependientes, y establecer una cartera de servicios que acompañe a las familias durante los diferentes ciclos vitales, desde la infancia y la adolescencia, pasando por todo el abanico de circunstancias que pueden darse (divorcios, nuevas uniones).

Por último, el estudio recoge demandas que van desde la voluntad de dar visibilidad y mejorar el reconocimiento social de la mujer autónoma, hasta conseguir la gratuidad de la educación en la etapa de 0 a 3 años, pasando por la introducción de nuevas formas de organización del trabajo y para promover un sistema de reordenación de la jornada laboral diaria, de acuerdo al Pacto para la reforma horaria.

En definitiva, el estudio muestra “la necesidad de llevar más miradas femeninas al diseño de nuevas políticas activas que favorezcan el emprendimiento femenino”, según afirma la presidenta de la comisión Mujer y Empresa de PIMEC, Maria Teixidor.

El autoempleo en Europa

El estudio compara la situación del autoempleo femenino en Europa. Destaca la brecha existente en España entre la propensión emprendedora de las mujeres y el desarrollo efectivo de la actividad por cuenta propia. La idea emprendedora de las mujeres españolas es casi idéntica a la de los hombres, pero comparada con la presencia femenina en el colectivo de personas autónomas representa sólo una tercera parte del total. Medindo esta diferencia en forma de indicador (brecha relativa de género en el autoempleo), el resultado obtenido muestra que España es el segundo país europeo con el mayor valor (después de Irlanda).

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