En el mes de julio presentamos el informe de recomendaciones a los modelos de aprendizaje y prácticas de los itinerarios formativos de Catalunya. Este informe de recomendaciones, consensuadas en el Consejo de Relaciones Laborales de Catalunya por parte de los agentes sociales y el Servicio de Empleo de Catalunya, pretende establecer unas líneas estratégicas prioritarias de actuación que mejoren los procesos que permiten el vínculo entre las experiencias en el centro formativo y en la empresa.

La primera evidencia de la que partíamos al iniciar este trabajo era precisamente que no sería correcto hablar de un modelo único de itinerario de aprendizaje y prácticas, sino que en el contexto catalán existe una amplia diversidad de iniciativas con formatos, dinámicas y resultados diferenciados.

Los itinerarios de aprendizaje y prácticas más conocidos son los siguientes:

-Formación en alternancia simple y dual en la Formación Profesional inicial y para el empleo;

prácticas formativas obligatorias para la obtención de un Certificado de Profesionalidad o las FCT (formación en centros de trabajo);

contratos formativos (contrato para la formación y el aprendizaje; contrato a tiempo parcial con vinculación formativa, y contrato de prácticas);

prácticas no laborales dirigidas a jóvenes en posesión de título (RD 1543/2011), también incluidas en programaciones del Servicio Público de Empleo de Catalunya;

Becas y voluntariados.

Teniendo en cuenta que los itinerarios formativos profesionalizados que permiten combinar experiencias en el centro educativo o formativo y en la empresa se asocian a la mejora de la empleabilidad en los países más industrializados, consideramos pertinente hacer una reflexión desde el Consejo de Relaciones Laborales sobre qué factores a nivel sistémico y organizativo caracterizan el buen funcionamiento de estas iniciativas.

Por lo tanto, una primera línea de análisis se centraría en la conceptualización de los elementos y variables estructurales asociadas a cada experiencia de aprendizaje y prácticas, para identificar los formatos que presentan más potencial, y delimitar qué mejoras institucionales y organizativas serán necesarias para impulsar estos procesos. No obstante, hay que decir que las diferentes experiencias identificadas no siempre presentan las dimensiones distintivas de cada uno de los conceptos; y que el hecho de no disponer en todos los casos de los datos de evaluación en cuanto a indicadores de calidad, datos de inserción, etc., condiciona estas valoraciones.

Para una primera conceptualización, podríamos utilizar las definiciones de aprendizaje y de prácticas:

  • PRÁCTICAS

Las prácticas son las actividades de formación práctica que los alumnos de FP realizan en el ámbito laboral. Generalmente complementan la parte formativa de un programa o se hacen como un extra opcional. Su duración es variable, a pesar de que generalmente es corta y media; son de carácter no laboral y no prevén compensación económica.

Junto con el aprendizaje, es el tipo de actividad más destacable de formación en la empresa.

En Catalunya nos referimos sobre todo a la formación en centros de trabajo obligatoria (FCT) de la FP Inicial, necesaria para obtener el título; y a las prácticas formativas obligatorias en la formación para el empleo (CP).

  • APRENDIZAJE

En el contexto catalán, se refiere a la formación en alternancia simple. Supone la alternancia de formación teórica y práctica en el centro formativo y en la empresa, así como otras experiencias con efectos profesionalizadores, y prevé una duración superior a las prácticas. Puede haber vinculación laboral y retribución, y puede no tener reconocimiento académico.

  • FP DUAL

Comprende la alternancia de actividad laboral y formativa; tiene reconocimiento académico; prevé remuneración económica, y es evaluable y reconocida.

Todas estas experiencias formativas difícilmente pueden ser jerarquizadas en función de su impacto formativo y profesionalizador. Cada actuación puede tener su importancia e impacto (puntos fuertes y débiles) en función de diferentes variables y situaciones, como el nivel de calificación objeto de aprendizaje, el tipo de vínculo o relación (laboral o no), así como el contexto, el sector y el tamaño de la empresa en que se desarrollan. En este sentido, podríamos decir que, partiendo de cada caso, se debe adoptar el itinerario o experiencia que mejor se ajuste a los diferentes condicionantes para un aprendizaje adecuado.

Para determinadas situaciones, por ejemplo, lo óptimo puede ser el fomento de la FP Dual, mientras que, en otros casos, lo más conveniente son las prácticas en las empresas o, incluso, las simulaciones en los centros formativos, propias del aprendizaje basado en el trabajo desarrollado en los centros productivos.

Un factor que puede generar dificultades operativas a la hora de emprender una iniciativa es la complejidad normativa que viene dada por diferentes marcos reguladores, tanto del ámbito del trabajo como del educativo.

En este sentido, la capacidad de generar innovaciones y consensos sociales es fundamental para una mejor definición de las coordenadas en que se desarrollan estos procesos, y en especial para la generación de prácticas corresponsables y mancomunadas, así como para la definición y obtención de estándares de calidad, la definición de la figura del tutor de empresa, facilitar la adopción de nuevas perspectivas como el sector o el tamaño de la empresa, y, en particular, el reconocimiento y fortalecimiento del rol formativo de la empresa, que estará condicionado por su estructura organizativa.