Pymes y cambio climático: S.O.S.

Cataluña está sufriendo uno de los peores veranos en años. Fotografías de satélite muestran que muchos lugares del mundo están o han estado en llamas. La tierra sufre y desgraciadamente los efectos devastadores de la huella humana se incrementan exponencialmente día a día, mucho antes de los pronósticos. La falta de lluvia, junto con las olas de calor, provoca que la sequía que se acumula desde hace muchos meses esté causando estragos en los bosques catalanes. Los niveles de los pantanos están bajo mínimos, las reservas de agua han disminuido cada semana el doble de rápido de lo habitual en verano y todo ello es una situación que, desgraciadamente, viviremos más intensamente año tras año, y a la que, responsablemente, tenemos que dar respuestas urgentes con acciones tangibles.

Las pymes que desarrollan su actividad en municipios que han estado en alerta por la extrema sequía están sufriendo más que nunca la irrupción del cambio climático. En un contexto de crisis energética como en el que nos encontramos, y para paliar los efectos del cambio climático, hacen falta actuaciones concretas y por eso es imprescindible la colaboración público-privada tanto en materia legislativa como económica.

Por un lado, los campesinos, en previsión de esta situación de restricciones, han tenido que cambiar sus cultivos por otros que necesitan menos agua y evitar así el despilfarro. En la misma línea, a la Asociación Catalana de Comunidades Regantes, ACATCOR, les preocupa que ahora se puedan instalar placas solares en terreno de regadío. Desde el 2019 existía una restricción en este sentido con la Ley de los Espacios Agrarios que daba respuesta a una reivindicación histórica del sector y con la aprobación del Decreto Ley 5/2022, del 17 de mayo, se dio luz verde a ubicar placas solares en terrenos de regadío.

El gerente de ACATCOR, Ramon Lletjós, explica que la Ley de Espacios Agrarios, “que todavía no se ha desarrollado”, tenía que ser el instrumento que permitiera “planificar el territorio teniendo en cuenta el sector agrícola, ganadero y forestal en su vertiente de productor de alimentos, bienes y servicios, pero también valorando su papel de equilibrador del territorio y cohesionador social.” Que ahora se puedan poner placas solares en vez de dedicar los terrenos a la producción de materias primas, según Ramon Lletjós “puede tener graves repercusiones en nuestra soberanía alimentaria y, por extrapolación, en el despoblamiento y desertización del territorio”.

Por otro lado, las actividades de ocio son uno de los sectores que más se han visto afectados por la brusca caída de la actividad provocada por la sequía. Los pantanos catalanes suelen recibir miles de visitantes cada verano para disfrutar de un paseo en kayak, canoa o pádel surf y este año los pequeños negocios que se dedican a esas actividades han reducido a la mitad la facturación o incluso se han visto obligados a cerrar. Según los datos recopilados por Daniel Brasé, vicepresidente de PIMEC Turismo y gerente de la Federación Intercomarcal de Hostelería, Restauración y Turismo (FIHRT), las empresas del sector habían previsto facturar 41.000 euros de media cada una de ellas este año. No obstante, la media de pérdidas por el estado de los pantanos es de 24.103 euros, por lo que unos treinta negocios afectados se han unido para reclamar compensaciones, mejorar la gestión del agua y la comunicación con las administraciones. “No estamos hablando de grandes empresas. Hay personas que después del verano se ganan la vida trabajando de guías de montaña. Si lamentamos la despoblación, debemos cuidar a las personas que dan vida al ámbito rural”, explica Brasé. En este sentido, ha señalado que “ya se están haciendo los primeros contactos con la Generalitat de Cataluña para buscar soluciones a esta compleja situación.”

Con todo, son varios los sectores que directa o indirectamente sufren los efectos del cambio climático, por lo que será primordial contar con todo el apoyo posible por parte de la administración para poder preservar el medio ambiente y, a la vez, salvaguardar el tejido productivo para seguir generando riqueza y puestos de trabajo.

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