Jordi Dalmau es CEO de Solutioma, empresa especialista en la estabilización de taludes, la protección contra desprendimientos y el control de la erosión y los riesgos naturales. Dalmau es un empresario con una historia de segunda oportunidad profesional, que fundó su negocio en Lleida en el año 2012 junto a otras personas que, como él, se quedaron sin trabajo.
A lo largo de tu trayectoria, has vivido la experiencia de una segunda oportunidad a nivel profesional. ¿Cuál es tu historia y la de Solutioma?
Mi historia y la de quienes creamos Solutioma es la de un grupo de profesionales que trabajaban por cuenta ajena, se quedan sin empleo y deciden emprender su proyecto en 2012, en medio de una profunda crisis económica en el país. Nacimos a raíz del cierre de la empresa en la que trabajábamos y de la que mi tío era el responsable, lo que hizo que personalmente lo viviera muy de cerca. El negocio llevaba 30 años funcionando, pero los impagos derivados de la crisis acabaron con él.
Empezamos con nuestros ahorros, capitalizando el paro y con el aprendizaje de la empresa anterior y de su proceso de cierre. Y es que aprendimos mucho: que hay que cobrar rápidamente, vigilar con quién trabajas, llevar un buen control y obtener buenos resultados. También vi cuál es la naturaleza de las personas, cómo reaccionan en momentos de crisis, siendo este uno de los elementos que me llevó a elegir a los compañeros y compañeras de viaje para crear Solutioma.
Desde el primer momento fuimos atrevidos y pensamos en grande, con un plan de negocio ambicioso. Conscientes de nuestras limitaciones financieras y sin ayuda de las entidades bancarias, buscamos socios fuera del Estado, también en Madrid, Barcelona y Zaragoza. Finalmente, quienes apostaron por nosotros fueron unos empresarios de la Garrotxa, y lo hicieron gracias a una relación de confianza personal.
Este atrevimiento y valentía, con mucho esfuerzo y sacrificio, son algunos de los valores que seguimos manteniendo en nuestra actividad.
En vuestra web decís que Solutioma desempeña un papel esencial en el presente y el futuro del sector. ¿Cómo lo hace?
Desde el inicio en Solutioma tuvimos claro que impulsar un sector no podíamos hacerlo solos, desde una única empresa. Por eso fuimos miembros fundadores y ostentamos la presidencia de la Asociación Española de Empresas Especialistas en Taludes (AEEET), que agrupa a las empresas especializadas y representa más del 75% de las actuaciones que se realizan en el sector en todo el Estado. A través de la asociación hemos llevado a cabo acciones muy importantes como, por ejemplo, participar en la redacción del Eurocódigo técnico o de normativas de seguridad y salud con el Ministerio, divulgar mediante simposios y ponencias técnicas y promover proyectos de innovación. Y, sobre todo, ponemos en valor la importancia de lo que hacemos para que la sociedad y las administraciones adopten una actitud más preventiva y no tan reactiva, con el fin de que exista mayor seguridad para los usuarios de las infraestructuras.
También combináis la juventud con el saber hacer de décadas de experiencia. ¿Cómo describes el equilibrio entre experiencia e innovación en vuestros proyectos?
Cuando empezamos, la socia más joven tenía 27 años y el de mayor edad contaba con cerca de 25 años de experiencia. Actualmente seguimos creyendo firmemente en los equipos intergeneracionales. La gente joven nos aporta frescura, una mirada tecnológica y no tiene barreras condicionantes del tipo “esto ya lo hemos probado”. Por otro lado, las personas más sénior nos aportan la experiencia, un saber hacer fundamental debido a la alta especialización del sector, y la serenidad y la pausa para decir “tranquilos, dejemos que esto madure y mañana lo veremos diferente”.
¿Cómo os habéis adaptado en relación con la sostenibilidad y la integración ambiental en las soluciones que ofrecéis?
Las soluciones que ofrecemos ya son, de por sí, mucho más sostenibles y una alternativa a otros productos que históricamente se han utilizado en la obra civil, como los muros de hormigón. Trabajamos de forma muy respetuosa con el medio ambiente cuando, por ejemplo, estabilizamos un talud de carretera con anclajes que no se ven y membranas que posteriormente se pueden revegetar, sembrar y quedan integradas en el paisaje. Hoy en día vamos más allá y, con el uso de la sensórica o los drones, podemos optimizar las soluciones de manera que minimizamos el coste ambiental y económico para la sociedad y el entorno.
Sois activos a escala nacional e internacional. ¿Cómo ha sido la evolución de vuestra internacionalización y cuáles son vuestras ambiciones de crecimiento?
Desde nuestros inicios hemos pensado en grande. De hecho, cuando surgió la empresa, la idea ya era trabajar en todo el Estado español y empezamos en Lleida teniendo presencia técnica en Madrid, Canarias y Andalucía. En el año 2013 comenzamos a trabajar en Rumanía, formando equipo con otras pymes catalanas, ganando frente a una multinacional uno de los proyectos más grandes de nuestro sector a nivel europeo. En 2016 entramos en Francia y Andorra con la matriz, pero actualmente ya estamos operando o en fase de creación de filiales de Solutioma en estos dos países y en Rumanía. Esto te da mayor proximidad al mercado, capacidad de reacción y hace que el cliente te perciba como alguien de allí, además de generar empleo y riqueza en la zona geográfica donde te implantas. De cara al futuro, estamos analizando mercados en África y América Latina, por lo que estas son nuestras expectativas de expansión.
En relación con el crecimiento, habéis participado en el programa ‘Accelera el Crecimiento’ de Pimec. ¿Cómo ha sido la experiencia y qué importancia crees que tienen este tipo de iniciativas?
Nosotros participamos en la primera edición de Accelera el Crecimiento en Lleida y la experiencia ha sido muy positiva. Nos ha ayudado a poner orden, a ver que muchas cosas que ya hacíamos bien solo había que repetirlas y escalarlas, y nos ha quitado miedos como el de contratar personal y tener una estructura demasiado grande, porque si quieres que las cosas pasen, tienes que poner recursos. También nos ha enseñado a profundizar en el crecimiento orgánico y a potenciar el inorgánico. En cifras, desde el inicio de la empresa y hasta la participación en el programa en 2021, el crecimiento medio de Solutioma era del 28,5%. Después de Accelera, ha sido de media del 37,5% anual y hemos duplicado el número de personas empleadas.
Considero que este tipo de proyectos son importantes porque muchas veces los empresarios y empresarias de pymes no tenemos espacios para pararnos a pensar y es clave replantearte lo que haces para saber qué estrategias te pueden ayudar a seguir creciendo.
Sabemos que actualmente uno de los principales problemas de las pymes es encontrar personal adaptado a las necesidades de las empresas. ¿Cuál es vuestra experiencia en un sector tan especializado?
La verdad es que la captación, para mí, es un reto muy motivador. Las personas son la clave de las empresas del futuro y, especialmente, las personas que producen “con las manos”. Los negocios que marcarán la diferencia serán aquellos capaces de encontrar personas para estas posiciones y fidelizarlas. Nosotros tenemos una sistemática de captación común, pero con fuentes de entrada que pueden variar. Para nosotros, un elemento indispensable son los datos: analizar el porcentaje de éxito que logramos a través de cada fuente de entrada, potenciar las que mejor funcionan y eliminar las que no. Además, también trabajamos con diseños propios de maquinaria para que sea cada vez más eficiente, ayude a las personas a ser más productivas y a realizar el trabajo de forma más cómoda y segura.
¿Cuáles son los principales retos de vuestro mercado actual y cómo los estáis afrontando?
Como decíamos, uno de los retos es encontrar personas. Nos esforzamos por convencerlas, enamorarlas, explicar bien nuestro proyecto para que sea atractivo. Y no solo eso, sino que también trabajamos para fidelizarlas, para ayudarlas en todo lo que sea posible. Tratar bien a la gente, escucharla, tener empatía y flexibilidad son valores y una manera de hacer que he aprendido en casa, en Guimerà, con mis padres, la familia y mi pareja. Y están muy presentes en Solutioma. Lo llevamos en nuestro ADN; tenemos una forma de trabajar y relacionarnos muy humana que la gente percibe.
La historia de los fundadores es de segunda oportunidad, pero al mismo tiempo hemos ido acogiendo a personas que procedían de empresas que han ido cerrando y las hemos ayudado a aportar de nuevo su mejor versión en el ámbito laboral en Solutioma. Somos una empresa de segundas oportunidades y creemos que la suma de experiencias y aprendizajes, bien canalizada, multiplica.
Un segundo reto en nuestro sector es que la tecnología sea un medio y no un fin. Todas las empresas corremos el peligro de dejarnos llevar por modas y burbujas sobrevaloradas. La clave y, al mismo tiempo, el reto está en encontrar el equilibrio entre ser punteros tecnológicamente, pero en la medida justa para que el cliente esté dispuesto a pagar por esa mejora tecnológica.
Colaboráis con iniciativas arraigadas en el territorio, impulsando así la responsabilidad social corporativa. ¿Por qué es importante para vosotros implicaros en determinadas causas?
Participamos en iniciativas concretas para devolver, a través de las personas que formamos la empresa, parte de lo que nos da la sociedad. Lo hacemos porque somos así y porque creo que es importante fomentar una cultura empresarial centrada en las personas y que la iniciativa privada no solo genere riqueza y empleo a nivel económico, sino también a nivel social. Por eso colaboramos con la Fundación Pimec, el Instituto de Investigación Biomédica de Lleida, la Fundación Eudald Morera – Festival Vallviva, la Cooperativa l’Olivera, Vacaciones en Paz, el Gran Recapte, Cáritas y también con entidades deportivas, culturales o que luchan contra la despoblación, como Viu Guimerà, entre muchas otras, de los distintos territorios donde estamos implantados.
¿Cómo te imaginas el futuro de Solutioma?
En un futuro no demasiado lejano, queremos que el grupo empresarial sea tres veces lo que es ahora, con presencia en tres continentes y con una oferta integrada de soluciones integrales, desde el diseño hasta el mantenimiento posterior. Queremos ser, desde Lleida, un referente europeo en nuestro sector y, por qué no, un referente mundial en el control de riesgos geológicos gravitacionales y avanzar hacia un enfoque preventivo y predictivo. Pero, sobre todo, queremos ser una organización que siga poniendo a las personas en el centro y mantenga los mismos valores del día en que empezamos a caminar.
Natalia Guerrero, técnica de comunicación de Pimec
