Hoy, en el Día Internacional de la Mujer Emprendedora, es un buen momento para poner el foco en las mujeres que, desde grandes proyectos o pequeñas iniciativas, transforman la economía y la sociedad. A pesar de los avances en materia de género, el camino no es fácil, por lo que debemos seguir trabajando para apoyar a todas aquellas mujeres emprendedoras. Tal como recuerda Maria Teixidor, abogada y empresaria, «emprender es perseguir un sueño… pero en femenino, el camino está lleno de obstáculos porque nuestra realidad es demasiadas veces invisible». Los datos y las experiencias coinciden: hacen falta redes, apoyo y reconocimiento.
Más allá de las voces, los datos confirman un crecimiento sostenido de las mujeres emprendedoras y autónomas en los últimos años. En Cataluña, el porcentaje de mujeres autónomas ha pasado del 34,4 % en 2012 al 36,5 % en 2023, situando a la comunidad en el 8.º lugar de Europa. Y si se valorara económicamente el trabajo no remunerado —todavía asumido mayoritariamente por mujeres—, su aportación equivaldría a más del 50 % del PIB español, convirtiéndolas en una fuerza esencial de la economía. Como expone Laura Escamilla, abogada, «ser mujer y emprender sigue siendo un acto de resistencia silenciosa… aun así, seguimos adelante, aportando valor».
Este impulso, sin embargo, necesita medidas valientes y estructurales para poder avanzar. Es necesario un financiamiento con perspectiva de género que corrija las desigualdades en el acceso al crédito y que valore mejor la viabilidad y el impacto de los proyectos liderados por mujeres. La CEO de CGI, Maria José Tarancón, lo resume así: «ser mujer y emprender sigue siendo una carrera de fondo con obstáculos… No pedimos privilegios, sino justicia, igualdad real y respeto institucional». También es esencial que los fondos Next Generation tengan en cuenta esta mirada para garantizar que las emprendedoras no queden fuera de las oportunidades estratégicas del país.
Al mismo tiempo, la conciliación debe dejar de ser una responsabilidad individual. Si queremos un ecosistema realmente inclusivo, hacen falta políticas públicas y empresariales que permitan emprender sin renunciar a espacios esenciales de la vida personal. Laura Inés Fernández, CEO de Bein Mindset, apunta que «las mujeres sostienen el sistema, pero a menudo quedan excluidas de él… El emprendimiento redefine límites y merece ecosistemas donde el talento y la equidad generen un impacto real». Asimismo, es imprescindible seguir potenciando programas de mentoría, formación y redes que conecten a las emprendedoras con oportunidades de negocio, visibilicen nuevos referentes y apoyen también a las mujeres del mundo rural, a menudo invisibilizadas a pesar de su papel clave en la economía local.
Otras voces de emprendedoras reflejan la riqueza y la diversidad de este ecosistema. Para Cristina Gutiérrez Lestón, CEO de La Granja Ability Training Center, «la clave del éxito está en el liderazgo y en el propósito: un liderazgo consciente, humano y orientado a las personas».
Otras, como María Barranco Chaves, presidenta de ASODAME, viven el emprendimiento como una actitud vital: «ser emprendedora es tener creatividad, perseverancia y resistencia… una gran ola de mujeres que trabajamos con valores, fuerza y coraje, creando redes que nos den proyección». En la misma línea de celebración, Maria Rodriguez Baldris, CEO de CREPROJECTS, destaca: «el espíritu emprendedor impulsa el cambio y demuestra que los límites se rompen con determinación y pasión».
También hay trayectorias que vinculan emprendimiento y transformación social. Clara Lapiedra, fundadora de Aula Magna Business School, explica: «mejorar el status quo está en mi ADN… nada viene dado: hay que trabajarlo a fondo». Y, desde una mirada más vinculada a los orígenes y al oficio, Pilar Gomà i Quintillà, de GiC Retail, reivindica la vocación como motor: «tenía un sueño: trabajar en lo que me gusta… y colaborar con decenas de mujeres que hacen de la venta de producto fresco un oficio lleno de dignidad y pasión».
La voz poética la aporta Fàtima-z. B. Ainin, abogada, que cierra este mosaico recordando la herencia y la fuerza colectiva: «somos tejedoras de sueños, forjadoras de justicia y arquitectas de la economía… Emprender es el acto más emotivo y valiente de fe en nosotras mismas. ¡Mujer, transforma el mundo!»
En este camino, desde la Comisión Mujer y Empresa seguiremos trabajando para generar datos, espacios de encuentro y redes que ayuden a entender y reforzar la realidad de las mujeres en el mundo de la empresa y la economía. Las voces que hemos compartido son de las mujeres que forman parte de esta comisión, demostrando cómo la aportación femenina transforma la economía y la sociedad.
M. Àngels Benítez, responsable de Políticas Sociales e Inclusión Laboral en Pimec
