La falta de apoyo del Parlamento británico al denominado “Acuerdo de Divorcio” pactado el noviembre pasado entre el Gobierno del Reino Unido y la Comisión Europea nos acerca cada vez más al conocido como “Brexit duro”. Es decir, la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) de manera inmediata el próximo 30 de marzo a las  00:00 h, sin ningún periodo ni medidas de transición que puedan mitigar sus efectos.

Lo cierto es que la política británica afronta un grave dilema acerca de la frontera irlandesa de muy difícil solución. No es posible que la República de Irlanda e Irlanda del Norte pertenezcan a dos zonas aduaneras diferentes (UE y Reino Unido, respectivamente) sin un mínimo control fronterizo, por muy permeable y dinámico que sea. Cuando menos, sería necesario instaurar una frontera como la que hay entre Andorra y la UE, por poner un ejemplo cercano. No parece compatible la ausencia de frontera irlandesa con un Reino Unido fuera de la unión aduanera de la UE.

Las autoridades británicas ya están contratando centenares de nuevos inspectores aduaneros y fitosanitarios mientras se preparan para un Brexit sin acuerdo. Recientemente, la confederación europea de pymes, SME UNITED, recibía también del Gobierno británico un documento sobre trámites aduaneros aplicables a partir del 30 de marzo, que ya supone una salida “dura” de la UE.

Muchas fuentes dan por hecho que el Reino Unido continuará reconociendo los estándares y certificados comunitarios en distintos productos. El Reino Unido también podría seguir colaborando en muchos ámbitos, como el sistema TRACES de reconocimiento fitosanitario mutuo, del que también forman parte otros países, incluso no europeos como México, Sudáfrica o Australia.

Estos días, el Parlamento Europeo acelera la aprobación de algunas normas de extrema urgencia de cara al Brexit. Es el caso del reconocimiento mutuo de certificados de seguridad aérea durante 12 meses y de los permisos para operadores de transporte terrestre durante 9 meses, para mantener las líneas aéreas y terrestres entre las islas británicas y el continente europeo.

Más allá de estas medidas urgentes de contingencia, las autoridades europeas y de los estados miembros no parecen dispuestas a ayudar a las empresas de manera significativa. El Gobierno de España, por ejemplo, ha anunciado la aprobación de unos “cheques Brexit” de apoyo a empresas afectadas. Sin embargo, a menos de dos meses del Brexit todavía se desconocen los detalles de esos cheques.

Así pues, las empresas están obligadas a evaluar su relación actual con el Reino Unido y a tomar medidas de contingencia para protegerse ante un Brexit duro que cada vez parece más probable y cercano.