No cobrar las facturas a tiempo y no saber cómo cobrar un impago suponen un problema para cualquier empresa. Los márgenes de beneficio que se manejan son cada vez más ajustados y no disponer de la liquidez con la que se contaba para hacer frente a los gastos puede significar el cierre de un negocio, especialmente si se trata de compañías con un tamaño reducido y que tienen un menor colchón para afrontar este tipo de problemáticas.

Por eso, dentro de la estrategia de todo negocio, grande o pequeño, es importante planificar cómo evitar que estas situaciones se produzcan y, llegado el caso, los pasos que vamos a dar para que repercuta en nuestras cuentas y en nuestra actividad lo menos posible. Contar con una ayuda para el recobro puede facilitarnos recuperar este capital. Pero, para no llegar a ello, es necesario prevenir. Lo ideal es contar con un seguro de crédito para evitar el 100% de los impagos. Si todavía no lo hemos contratado, lo mínimo será informarnos antes de entablar relaciones comerciales con nuevas empresas, ya sea sobre su nivel de solvencia y su capacidad de pago, en lo que se conoce como ‘Risk Management’.

Qué hacer para evitar los impagos

Nuestra primera preocupación debe dirigirse a intentar prevenir que el impago llegue a producirse. Un seguro o, incluso, el adelanto del cobro de facturas es la mejor forma para olvidarse de los impagos. Pero si ya se ha dado el caso de que hemos sufrido un impago, ¿Cómo hemos de proceder? ¿Qué pasos hemos de dar? Podríamos empezar teniendo en cuenta lo que decía Tomas Jefferson, “no gastes tu dinero antes de tenerlo”. Pero en el mundo empresarial hay que contar con los ingresos que se van a tener para hacer frente a los gastos corrientes que conlleva tener en marcha un negocio.

Qué hacer una vez que se ha producido un impago

Lo primero es enviar un recordatorio al “moroso” de que no se ha efectuado el pago en la fecha que se había estipulado. En algunas ocasiones, la demora se debe a temas administrativos y un simple recordatorio puede llevar a que se efectúe el pago de la deuda. Si esta acción no funciona deberíamos llamar a nuestro cliente para ver cuál es el problema. Puede que la factura esté detenida porque se ha detectado algún error, es necesaria una modificación y después se produzca el pago. O que el cliente se encuentra atravesando una situación compleja pero momentánea, por lo que se pueden estudiar nuevos plazos o facilidades de pago para hacer posible el cobro de la factura.

Si nada de lo anterior consigue que se produzca el pago, podemos intentar el recobro a través de un servicio profesional. En estos casos, ellos se encargan de enviar aviso al moroso y de apercibirle de que, si no paga, sus datos serán incluidos en un fichero de morosos, lo cual le traerá consecuencias negativas. Este fichero lo consultan a diario bancos, entidades financieras, empresas de telecomunicaciones y suministros, compañías de seguros, profesionales, etc. Cuanto mejor planificada tengamos la operativa desde antes de que se produzca el impago, mayores serán nuestras posibilidades de cobrar finalmente la factura.