Kiabi es una conocida cadena de tiendas de ropa, ahora muy volcada en la venta online, que se fundó hace cuarenta años en Francia y que actualmente tiene una destacada presencia en todo el Estado Español. Desde hace unos años ha incorporado a su política de personal la contratación de personas con discapacidad, ya que, según explica Marta Jiménez, directora de Kiabi Salt, “como empresa queremos colaborar con entidades sociales cercanas a la tienda y pensamos que una de las maneras es dando la oportunidad a personas que no lo tienen tan fácil para encontrar trabajo “.

En el caso de Kiabi Salt, esta colaboración la hacen con la Fundación Astrid 21 de Girona, entidad creada hace más de 25 años y que es la referencia del síndrome de Down en las comarcas gerundenses. En Kiabi Salt trabaja Jenifer Piñero, una joven con síndrome de Down, y su tarea, según explica Iolanda Ruiz, coordinadora laboral de la fundación, consiste en colocar y reponer ropa, atención al cliente, atender a los probadores, etc . Aparte, otros jóvenes han realizado prácticas en la tienda.

“Valoramos muy especialmente cómo se colocan al lado del aprendiz, ayudándole en su desarrollo, le dan un montón de herramientas, y los acompañan con lo que necesitan a fin de mejorar y alcanzar el objetivo, que es aprender un oficio y saber estar en el puesto de trabajo propuesto “, comenta Marta Jiménez sobre su colaboración con la Fundación Astrid-21. Para Jiménez, esta “cercanía en el trato y el asesoramiento” también “nos ha ayudado a enriquecernos como personas y como empresa”.

La contratación de la Jenifer a Kiabi se enmarca dentro del programa Conecta de la fundación, basada en la metodología del empleo con apoyo. Conecta es un programa formativo teórico-práctico que tiene el objetivo de mejorar la cualificación profesional y la capacidad de inserción laboral de personas con discapacidad intelectual.

Esta formación les permite entrar en el mundo laboral en la empresa ordinaria, garantizando el rendimiento en su puesto de trabajo

“Se trabaja de forma individualizada con cada alumno añade Iolanda Ruiz-. En función de sus capacidades y de su vocación se elige el sector y el tipo de trabajo más adecuado para cada caso y se realiza un plan de formación personalizado “.

Se hacen sesiones teóricas en el aula y prácticas dentro de la empresa, ambas orientadas a alcanzar el máximo nivel de competencia del alumno dentro del área de trabajo seleccionada. Una vez formados y garantizada su competencia para realizar el trabajo, llega el momento más importante: encontrar un puesto de trabajo.

Para garantizar el éxito, continúa Ruiz, “se hace una prospección previa con las empresas que desean participar, se analizan los puestos de trabajo y las habilidades y competencias necesarias para cada uno de los mismos, y se elige el candidato idóneo para el trabajo “. Después de esto entran en juego los seguimientos laborales, que realizan tutores especializados. Estos tutores, o integradores laborales, ayudan a la empresa a definir las tareas a desarrollar, acompañan al trabajador durante las primeras semanas y así verifican que desarrolla el trabajo correctamente.

Paulatinamente y a medida que la persona con discapacidad está totalmente integrada y domina las nuevas tareas, este acompañamiento se va reduciendo hasta mantenerse en un seguimiento quincenal.

“Empresa Inclusiva” es una nueva sección del portal Pyme al día, elaborada en colaboración con Down Catalunya, coordinadora de entidades que apoyan a las personas con síndrome de Down de toda Cataluña. Cada trimestre aportarán una experiencia o reflexiones sobre la inserción de las personas con discapacidad intelectual en el mercado laboral ordinario.