Según el abate Dinouart en El arte de callar : “ el primer grado de sabiduría es saber callar ; el segundo es saber hablar poco y moderarse en el discurso; el tercero es saber hablar mucho, sin hablar mal y sin hablar demasiado “. Estas normas básicas hace siglos todavía se pueden aplicar hoy en día, y es que saber cuándo comunicar / hablar es el rasgo principal para diferenciar un buen comunicador de lo que no lo es.
“El primer grado de sabiduría es saber callar”
La obra de Manuel Campo Vidal “¿Por qué los profesionales no comunicamos mejor?” Es una muestra de su bagaje como periodista, profesor y directivo de comunicación. En este libro, Campo Vidal reparte consejos y recomendaciones sobre el arte de comunicar y persuadir. El resultado que se puede extraer es que los errores más comunes de los comunicadores son :
- La improvisación : piensa que cualquier acto de comunicación debe prepararse y practicarse.
- La falta de escucha : para comunicar es fundamental mirar a los ojos . “El conferenciante que no mira a los ojos de su auditorio es como el conductor que en ningún momento consulta los indicadores del panel de mandos de su automóvil y no es consciente de que se queda sin combustible”.
- El descontrol del tiempo: se ha estimado que el tiempo que una persona atiende sin distraerse en una comunicación es de 21 minutos, así que conviene que respetes el tiempo previsto de intervención y, en su puede ser, es preferible siempre pecar por defecto que por exceso.
- La arrogancia: ten en cuenta que la opinión pública valora a quienes admiten sus errores y detesta a los que no les reconocen. La humildad, en cambio, nos permite conectar con nuestro público y lo predispone a aceptar mucho mejor nuestro mensaje.
- No saber empezar ni saber terminar: lo primero minuto es muy importante. Tienes que crear un inicio que atrape y capte la atención del público. Y deberías terminar, igualmente, con un final impactante. Está demostrado que el inicio y la despedida son los dos momentos que reciben una mayor atención del público.
- Descuidar la comunicación no verbal: debes sincronizar las palabras con el lenguaje no verbal, si tratas de entusiasmar con tu tono, tu actitud debe ser igual de enérgica y activa.
- Déficit o exceso de emoción: hay que comunicar con entusiasmo pero sin perder el control de las emociones.
