Empezamos el “nuevo curso” con energía y alegría renovadas, y planteando una cuestión: Producto o servicio, que no pretende poner en decisión a que queremos dedicar nuestro posible nuevo negocio, sino a que queremos destinar, enfocar o priorizar nuestra renovada vitalidad después de un buen y merecido descanso.

  • ¿Qué queremos ofrecer, rápidos envíos de mensajería, o rápidos envíos de mensajería con seguimiento online personalizado?
  • ¿Maquinaria agrícola de última tecnología, o maquinaria agrícola de última tecnología con seguro y servicio de mantenimiento opcionales?
  • ¿Asesoría jurídica basada en la experiencia y a precio asequible, o asesoría jurídica basada en la experiencia y a precio asequible disponible 24 días / 365 días al año?
  • ¿El mejor café con leche a 10 kilómetros la redonda, o el mejor café con leche a 10 kilómetros la redonda servida con una deliciosa capa de nata en la cubierta adornada con un corazón o una estrella de chocolate y una galleta gratuita?

Estrategia de servicio. He aquí la cuestión.

Hagamos notar los adjetivos intrínsecos que hemos puesto como condición sine qua non inicial. Es decir, asumimos que ya somos conscientes de querer producir y ofrecer productos y servicios bien hechos; “Rápido”, “innovador”, “calidad”, “alcanzable”, “asequible”, “mejor”, “próximo”.

¡Añadamos un plus! No nos quedemos sólo en el producto o servicio, y demos un paso más, o más bien, cambiemos la perspectiva. Enfoquémonos en el servicio. O como se diría, cambiemos nuestra estrategia: DE PRODUCTO A SERVICIO.

Seguro que si pensamos, ahora que tal vez estos últimos días hemos tenido oportunidad de vivir diversas experiencias como consumidor, ¿qué nos ha gustado más? ¿Una buena paella en primera línea de mar, o una buena paella en primera línea de mar sin colas y con una atención amable y solícita? Paella por paella, ¿no me diréis que no hay diferencia?

¿Cómo destacar, cómo diferenciarme?

En los tiempos actuales, diferenciarse por las características del producto o servicio en sí es francamente difícil. Ahora que todo se parece demasiado, ahora que cuesta tanto innovar, ahora que tenemos tanta oferta, tanto para elegir, tanto para comparar; ahora que casi todo está inventado, o esa es la sensación que nos da, AHORA es el momento de poner el énfasis en el servicio.

En el plus, en el extra, en la imaginación, creatividad. En el esfuerzo, pericia, ingenio, habilidad o, en definitiva, en la VOLUNTAD DE SERVICIO .

Dadas las circunstancias, es más probable que seamos capaces de diferenciarse de la competencia y posicionarse de una manera concreta, para ser más reconocidos y recordados, a través del servicio extra o alrededor del producto que ofrecemos. Se trata de poner el acento o “vender” más la última tecnología, el seguro y servicio de mantenimiento opcional más que la maquinaria agrícola.

Ya hemos comentado en algún post anterior la importancia de aportar experiencias memorables en la compra, uso, o servicio postventa de nuestro producto o servicio.

En realidad, si lo pensamos, es como todo en la vida, haciendo símiles “comparables” …. ¿Un buen trabajo con un buen sueldo? ¿O un buen trabajo con un buen sueldo, con buen ambiente de trabajo y unas tareas a hacer que nos gustan? ¿Una copa de cerveza fresca en una terraza con vistas al mar, o una copa de cerveza fresca en una terraza con vistas al mar en un paraje paradisíaco y con buena compañía? ¿Qué os parece? Es la hora de enfocar nuestra estrategia en el servicio; de pasarnos a la era del servicio ya la voluntad de servicio.