Estrategias para el éxito de los autónomos: Retos y oportunidades 2024

Hemos iniciado 2024; un año lleno de retos para las personas autónomas en relación con las nuevas tendencias de consumo, valores, cambios normativos y de transformación social, económica y tecnológica, entre otros factores.

Esto puede parecer algo negativo, pero si sabemos ver las dos caras de la moneda, podemos aprovechar las oportunidades que estos retos suponen para crecer a través de la mejora de la competitividad, la viabilidad y la productividad de nuestras empresas; así como la propuesta de nuevos servicios y nuevos modelos de negocio.

En relación con los cambios normativos, este año los protagonizarán el Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos (RETA), dado que, una vez presentada la renta 2023 -en junio de 2024-, la Seguridad Social comprobará si las cotizaciones se han realizado correctamente; y el control del fraude a través de la Ley Antifraude. En este segundo caso, 2024 será un año de preparación para poder implementar el registro electrónico de facturas y el sistema Verifactu a partir de mediados de 2025.

Hay cierto consenso entre las y los economistas sobre que 2024 será un año de crecimiento moderado, con una inflación moderada y un tipo de interés a la baja. Estas previsiones, unidas a toda la transformación que estamos viviendo y a la aparición de nuevas necesidades (gestión energética, gestión del agua, envejecimiento y bienestar de la población), hacen prever un mantenimiento de la demanda.

No obstante, se prevé que las dificultades para encontrar personal, y que este esté formado, continúen. Es decir, que los retos se sitúan en la oferta. Hace falta, pues, pensar en como trabajar y con qué recursos. En este caso, la tecnología y la digitalización nos abren oportunidades, con recursos a unos precios asumibles para los autónomos y las micropymes. Dicho de otra manera, inversión y productividad son las claves de 2024.

En los últimos años, nos encontramos que la “normalidad” consiste en un conjunto de policrisis, o, dicho de otra manera, de situaciones concatenadas de cambio, adaptación y transformación. En estos momentos, la persona no solo gestiona el día a día del negocio, sino que tiene que invertir esfuerzos en cómo adaptarse a esta situación de cambio continuo. En este tipo de entorno, la salud física y emocional del autónomo son prioritarias. No obstante, la percepción es que continúa siendo nuestro talón de Aquiles. Por este motivo, nos tenemos que poner las pilas para priorizar nuestro bienestar, puesto que este repercute directamente en el buen funcionamiento de nuestra actividad empresarial. Es una problemática que arrastramos desde hace tiempo y a la que hay que poner fin cuánto antes mejor.

Finalmente, considero que este año las personas autónomas tenemos el reto de fomentar la identidad de nuestro colectivo y la oportunidad de dar un impulso a la colaboración en red para aprovechar todas sus ventajas.

En este sentido, quiero destacar que el hecho de trabajar conjuntamente y establecer sinergias y colaboraciones -también entre sectores y territorios- nos ayudará a hacer frente en todos estos retos que, si bien parecen dificultosos, los lograremos superar con éxito gracias al esfuerzo y la resiliencia que caracteriza a nuestro colectivo.

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