Branding es un anglicismo que hace referencia al proceso de construcción de una marca. Se consigue mediante elementos vinculados directamente a ella: logotipo o colores corporativos. O mediante otros elementos que pivotan alrededor: cultura de la empresa, servicios, publicidad o gamificación.

El proceso de construcción de una marca es complejo. Los elementos que intervienen son muchos y, por lo tanto, la imagen de marca puede verse vulnerada o afectada en muchos momentos. A todos nos gustaría que nuestra empresa estuviera bien posicionada en la mente de los clientes, pero ¿cómo se consigue?

Hay muchas herramientas para hacer a nuestra marca “inolvidable”: publicidad atractiva, diseño rompedor, patrocinio de actos, uso de influencers… En este post os hablaré de la gamificación como una más de las herramientas que existen y la que más fuerza e importancia está cogiendo. Además, es muy efectiva para conseguir posicionar a las marcas o empresas como top of mind.

La gamificación es el uso de elementos y dinámicas propias de los juegos para construir la imagen de marca. Se vincula con atributos que se identifiquen con un segmento de público. La gamificación debe ir alineada con la estrategia, con nuestros valores o con la parte más aspiracional de la empresa.

Canales para aplicar la gamificación

Web de la empresa: es el canal ideal para implementar estas herramientas. La gamificación, aparte de ayudar a la construcción de los atributos y valores de la marca, ofrece otras ventajas si la ejecutamos en la web: más tiempo de navegación, posibilidad de visita a más páginas, recopilar información de comportamiento del usuario valiosa para el conocimiento de nuestro público…

App móvil: la gamificación en este soporte está al alcance de muy pocas empresas por su elevado coste, pero no se puede negar que éste es, junto con la web, el canal ideal. Se puede ofrecer al usuario experiencia de marca muy personalizada.

Redes sociales: a través de los GIF’s se puede crear con pocos recursos un diseño fácil y divertido que impacte en el follower o visitante del perfil.

Canales no online: se pueden utilizar elementos propios de marketing directo, como catálogos o fichas de servicio, para aplicar la gamificación y nuestra creatividad en estos soportes tradicionales.

Cuándo utilizar la gamificación

Implementar la gamificación no es económico, normalmente hay mucho trabajo de diseño, storytelling, programación y difusión, pero merece la pena si seleccionamos cuidadosamente en qué momento queremos impactar al usuario. Aquí os dejo algunas ideas:

  1. Navidad: en vez de enviar una felicitación, se puede crear un mini-juego que vincule vuestra empresa con los valores de esas fechas. Tendrá mucho más impacto que la típica postal navideña pasada de moda.
  2. Para conmemorar una fecha señalada de la empresa: aniversario de la fundación de la empresa, apertura de una filial…
  3. Lanzamiento de nuevos productos o servicios: darlos a conocer de una manera divertida para que sean rápidamente reconocibles por nuestro público.

Algunos ejemplos de gamificación

No hay ni qué decir que diseñar una acción de marketing en la que el elemento principal sea el gamming requiere muchísima dosis de creatividad. Aquí os dejo algunos ejemplos de empresas que ya lo han utilizado para añadir valor a su producto o servicio.

Volkswagen

Utiliza la creatividad y los elementos de la calle para vincular la marca Volkswagen con hábitos saludables. ¿Coche + vida saludable? parece imposible de unir, ¿no? Pues funcionó y los valores de marca de Volkwagen se vieron fortalecidos:

Oral-B

Esta empresa creó una aplicación que utiliza el gamming para concienciar a los niños de la importancia de la higiene dental.

Google

Para acabar, os dejo la última invención de Google en la que utiliza la gamificación para homenajear al (¿conocido?) Oskar Fischinger. Es un muy buen ejemplo de que esta herramienta es muy potente para recordar y construir nuestra marca. ¿Quién sabía quién era y por qué se le reconoce a Oskar Fischinger antes de este Doodle diseñado por Google?