LC Paper es una pyme situada en Besalú que se dedica a la fabricación de papel y sus derivados, y que persigue la excelencia en dos aspectos: la sostenibilidad y la calidad del trabajo. Productores de papel de diferentes categorías para empresas manipuladoras de todo el mundo, cabe destacar su tarea en investigación y desarrollo (I+D), con el registro de 5 patentes relacionadas con la sostenibilidad y el ahorro energético en los diferentes procesos de la fabricación del papel.

A diferencia de la mayoría de sus competidores, generan gran parte de la energía que consumen. Lo hacen recurriendo a tecnologías de alta eficiencia, ya que disponen de una gran caldera de biomasa y de una central de cogeneración con la que reutilizan los gases residuales para secar el papel. Mediante el diseño conjunto de su maquinaria, los procesos productivos y las soluciones energéticas, han logrado una eficiencia inaudita en el sector que, en última instancia, les ha permitido alcanzar la neutralidad en emisiones.

Al hacer la apuesta estratégica por las “cero emisiones” se vieron obligados a replantear la filosofía de algunos productos. Por ejemplo, priorizar papel de una capa gruesa en lugar del de dos capas delgadas, que desde su experiencia puede ser un cambio imperceptible para el consumidor, pero muy relevante en términos de consumo energético durante la fabricación.

Fundada en 1881, LC Paper ha sido certificada y reconocida con varios galardones como la beca del programa europeo Horizon 2020 al desarrollo sostenible, el premio otorgado por la Confederación Europea de Industrias Papeleras a la fábrica más sostenible, y el premio Fundación PIMEC a los Valores de Empresa 2019. Esta empresa también ha sido reconocida con la certificación “Great place to work”, que monitoriza y certifica la calidad del trabajo tanto en lo que se refiere a la contratación en términos de temporalidad, paridad e inclusión social, como en cuanto a cultura empresarial y a formación.

Su historia

Un empresario francés y un vendedor local construyeron una fábrica de papel junto al río Fluvià en 1881. Su actividad era utilizar trapos reciclados como materia prima. A mediados del siglo XX la familia Vila, fabricantes de papel en la provincia de Girona, se hizo cargo de este negocio bajo el nombre Paperera La Confianza. Posteriormente, hacia 2006, la fábrica se centró en la creación de papel tisú para productos de higiene, y aumentó su producción. Con un ambicioso proyecto de investigación y desarrollo consiguieron fabricar papel de una sola capa sin emisiones de CO2 poniendo en marcha una nueva planta.

Hace dos décadas LC Paper emprendió una apuesta nítida y ambiciosa para ser líderes en sostenibilidad. Han sido los primeros fabricantes de papel a nivel internacional en ser carbon neutrals, es decir, en tener la capacidad de fabricar productos con cero emisiones de CO2 durante el ciclo de fabricación.

En términos de facturación, han cerrado el 2018 con una cifra de más de 47 millones de euros y tienen una previsión de crecimiento de facturación del 3% al 5% para el ejercicio de 2019.

 El capital humano: el equipo y los clientes

Pau Vila García, responsable de transformación digital de LC Paper, es ingeniero TIC por la Universidad Ramon Llull, ha cursado estudios de Economía en la Universitat Oberta de Catalunya, y tiene un Certificado Profesional en gestión de proyectos de ingeniería por la Universidad de Delft. Sobre el perfil de los clientes de la empresa, explica que tradicionalmente han participado del sector B2B, es decir, han fabricado productos papeleros a medida para empresas manipuladoras que convierten este papel en el producto final; por ejemplo, bolsas de papel, rollos de papel secamanos, higiénico…

En este contexto, la mayoría (más del 80%) de sus clientes catalanes y españoles son pymes, dado que se trata de un sector caracterizado por la presencia de muchos actores de dimensión pequeña y mediana, sobre todo en el arco Mediterráneo. En cuanto a exportaciones, el perfil mayoritario de los clientes son pymes extranjeras. “Tenemos presencia en más de 40 países y exportamos entre el 50% y el 60% de nuestra producción”, añade.

Sobre el equipo, LC Paper está fuertemente orientada a la fabricación y, en particular, a la innovación en la fabricación. Por eso, tienen una fuerte carga del componente de la ingeniería. Pau Vila afirma que, actualmente, su plantilla “está formada por un centenar de personas entre las distintas sociedades que conforman el grupo” y destaca que, de estas 100, “unas 15 realizan tareas de gestión y administrativas y el resto corresponde a la sección de fabricación”.

“Para nosotros es un reto conseguir una buena gestión de una empresa compleja como la nuestra -con exportación de más del 50% de la producción, facturación anual de casi 50 millones, etc.- con una administración tan ligera. En los últimos años hemos tenido que hacer un esfuerzo importante en automatización de procesos para seguir siendo competitivos en un mercado tan exigente como el nuestro”, ha puesto de manifiesto.

La sostenibilidad como razón de ser

La sostenibilidad está presente en el núcleo de LC Paper. “Es nuestra misión principal y, en este sentido, hay que recalcar la importancia de las homologaciones y certificaciones en las cuestiones ambientales”, asegura su responsable de transformación digital después de explicar que han impulsado un abanico de programas internos de certificación ambiental: desde la ISO 14.067 (auditoría de emisiones de CO2), la ISO 50.001 (auditoría de ahorro energético), ISO 14.001 (auditoría de medio ambiente), Ecolabel (etiqueta ecológica de la Unión Europea), FSC/*PEFC (auditoría del origen de las fibras celulósicas), entre otras.

“Nuestra experiencia ha resultado positiva: con la presión añadida que comportan las certificaciones externas, motivamos a todo nuestro equipo para avanzar en el cumplimiento de estos objetivos”, declara Pau Vila.

Sus retos de futuro

Últimamente, han observado cómo algunas de las apuestas en las que fueron pioneros se están popularizando; por ejemplo, el uso de packaging de cartón en los rollos de papel para colectividades en lugar de los tradicionales sacos de plástico.

Pau Vila: “Nuestro reto es seguir un paso por delante en el mercado y no estancarnos en la comodidad de tener los deberes hechos. Aunque la sostenibilidad es un eje estratégico para nosotros, también compartimos otros retos habituales del sector y de toda la industria en general, como es el de la digitalización y la automatización de procesos. Hace dos años iniciamos un programa de sustitución de todo nuestro software administrativo y de producción, y el próximo año culminaremos el proceso. Esta transición nos permite automatizar procesos logísticos, de gestión de fabricación, control de calidad, facturación…, lo que coloca los fundamentos del crecimiento futuro de la empresa”.