Menos trámites per hacer más empresa

La burocracia es uno de los principales obstáculos que deben afrontar los autónomos y las pymes de Cataluña. Lo que podría ser un mecanismo de garantía y orden, a menudo se convierte en un freno. Demasiadas normas, trámites repetidos, retrasos injustificados y exigencias duplicadas acaban restando horas y recursos que las empresas deberían dedicar a crecer, innovar y crear empleo. En este contexto, el Plan de la Ventanilla Única Empresarial (FUE) 2025-2028 se presenta como una oportunidad para avanzar hacia una administración más ágil, capaz de dar respuestas rápidas y eficientes a las necesidades de las empresas.

La jornada organizada por la FUE en Manresa el 2 de octubre fue un nuevo punto de encuentro para poner sobre la mesa las dificultades que todavía persisten y las soluciones que es necesario impulsar. Desde Pimec, hemos querido trasladar la voz de las pymes y aportar propuestas concretas para transformar un sistema que hoy en día todavía resta competitividad a nuestras empresas.

El Observatorio de la Pyme de Cataluña publicó a principios de 2025 su estudio que cuantifica con precisión la dimensión del problema. Una empresa mediana dedica cuarenta y una horas cada mes a trámites administrativos, el equivalente a una semana laboral completa. Más de la mitad de este tiempo se pierde en repeticiones evitables: el setenta por ciento de las empresas tiene que aportar documentos que la administración ya posee, y en una de cada cuatro ocasiones se exigen cinco o más copias del mismo documento.

La burocracia también se traduce en retrasos que generan incertidumbre y sobrecostes. Un trámite no recurrente se resuelve, de media, en 135 días, cuando el plazo legal habitual debería ser de unos 90, y el cobro de una subvención se alarga hasta los 166 días, con una de cada cuatro empresas esperando más de 200 para ver el dinero en su cuenta. Esta demora no es un accidente puntual, sino la consecuencia de un entorno que se complica año tras año. Cataluña aprueba cerca de 900 normas nuevas anuales, casi el doble que el conjunto del Estado, y esta avalancha normativa dificulta la planificación, multiplica interpretaciones y, en última instancia, retrasa decisiones de inversión y lanzamientos de nuevos productos.

El problema es especialmente grave en trámites como las licencias ambientales, urbanísticas o subvenciones. Mientras que el 75% de los trámites se resuelven bajo régimen de comunicación o de manera automática, ese 25% restante concentra la mayor parte de las dificultades y frena la dinámica empresarial.

Hay, sin embargo, un elemento que conviene subrayar. Hace dos décadas que informes y estudios insisten en la necesidad de simplificar y agilizar. Aun así, el resultado global no ha mejorado porque el ritmo de adopción de las buenas prácticas ha sido más lento que el crecimiento de nuevas obligaciones. En la práctica, se han dado pasos hacia adelante, pero la oleada normativa y las nuevas obligaciones han acabado por taparlos.

El Plan FUE ofrece la oportunidad de revertir esta dinámica y ordenar un nuevo modelo de relación entre empresa y administración. La prioridad es agilizar los procedimientos complejos y, por eso, se propone estandarizar y digitalizar la tramitación urbanística y ambiental. Al mismo tiempo, propone una interoperabilidad real entre administraciones, trazabilidad de los expedientes e integración efectiva del ámbito local. El plan también apunta a aliviar las obligaciones del día a día identificando requisitos recurrentes para reducirlos, mejorando la información disponible y optimizando inspecciones y controles. Todo ello exige una comunicación clara, orientada al usuario, y la capacitación de los profesionales públicos para que esta nueva forma de hacer arraigue y se mantenga en el tiempo.

En paralelo, desde Pimec hemos puesto sobre la mesa medidas que pueden acelerar este cambio. Proponemos una pausa legislativa para revisar y simplificar antes de crear nuevas obligaciones, la eliminación de normas obsoletas y la aplicación real del principio “una sola vez es suficiente”, de forma que administraciones y empresas compartan datos sin duplicidades, entre muchas otras recogidas en el informe sobre Burocracia y Competitividad Empresarial.

Confiamos en que esta vez las buenas intenciones del Plan FUE se conviertan en resultados concretos. Simplificar no es solo recortar trámites, es cambiar la manera en que la administración se relaciona con la empresa para que el tiempo vuelva al cliente, a la innovación y al crecimiento. Desde Pimec seguiremos siendo exigentes y constructivos, proponiendo mejoras y midiendo su impacto para extender lo que funciona y liberar el potencial que tienen nuestras empresas.

Carles Mas, director del Área de Economía y Empresa de Pimec

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