Primer trimestre positivo, pero con los retos abiertos y Trump en el horizonte

2025 ha empezado con un escenario económico positivo para Cataluña. Los datos macroeconómicos recientes indican que la inercia de 2024 continúa, con un consumo todavía fuerte, un mercado laboral activo y un mercado inmobiliario que muestra una sorprendente resiliencia. Aun así, bajo esta apariencia de fortaleza, hay claros indicios de que nos encontramos en un ciclo económico de transición, caracterizado por divergencias sectoriales (ralentización de algunas actividades profesionales y del comercio), riesgos latentes (como el incremento gradual de los costes laborales, que puede retardar la creación de empleo) y múltiples incertidumbres.

Entre estas incertidumbres destacan dos grandes tendencias globales que ya están marcando el camino de este 2025: la geopolítica comercial condicionada por las decisiones de Donald Trump, y la consolidación de la Inteligencia Artificial (IA) como herramienta estratégica para la mejora de la productividad.

Si bien los datos agregados de este primer trimestre confirman la tendencia positiva –con un crecimiento de afiliados a la Seguridad Social próximo a los 47.000 mensuales que sustenta la fortaleza del consumo de las familias–, detrás de este optimismo se esconden algunas señales preocupantes. Las exportaciones han empezado el año con una debilidad evidente: el déficit comercial se ha ampliado un 66%, especialmente por la caída en exportaciones energéticas y el estancamiento en sectores como la automoción y la maquinaria. Todavía no se puede hablar de una frenada generalizada de la demanda externa, a pesar del deterioro por áreas geográficas y por ramas de actividad, pero es un toque de alerta para seguir de cerca el comportamiento de los principales mercados de exportación o de los mercados exteriores de nuestros principales clientes.

La situación monetaria europea añade una capa de incertidumbre adicional. A pesar de que el BCE ya ha manifestado claramente la intención de situar los tipos de interés alrededor del 2% este mismo año, la realidad es que esta rebaja todavía no se está reflejando en un mejor acceso a la financiación para las pymes, situación que dificulta tanto la gestión financiera diaria como la capacidad de afrontar inversiones estratégicas.

En este contexto, la principal fuente de incertidumbre externa es claramente la reactivación de la política arancelaria de Trump. De momento, ya tenemos medidas en vigor, como los aranceles del 25% sobre acero y aluminio o el 20% sobre productos chinos. Pero más allá de lo que ya se aplica, preocupan las nuevas amenazas: aranceles potenciales del 200% sobre vinos catalanes o del 25% sobre sectores tan sensibles como la automoción, los productos farmacéuticos y la alimentación.

En caso de que se confirmen estas medidas extremas, el impacto directo sobre la economía catalana se estima en un 0,2% del PIB, pero podría escalar rápidamente hasta el 0,5% a causa de los efectos indirectos vía Francia y Alemania. Ahora bien, este impacto se notaría sobre todo a partir de 2026. Aun así, el retroceso potencial en un mercado tan difícil de acceder como el de los EE. UU. para los productos más expuestos sí que tendría efectos inmediatos, con riesgo de interrumpir la tendencia creciente en las exportaciones en los EE. UU., un mercado que en los últimos cinco años ha crecido casi un 80% para Cataluña.

Pero es importante hacer una lectura equilibrada de este escenario: todavía no estamos en plena guerra comercial. Los aranceles, hoy por hoy, son sobre todo una herramienta de negociación dura, y hay que centrarse en las certezas más que en los rumores. La clave es estar preparados para el peor escenario, pero sin caer en el alarmismo.

Frente a esta incertidumbre geopolítica, la productividad es el elemento que permite mantener la competitividad en casi cualquier escenario futuro. Actualmente, la única tecnología realmente disponible para impulsar significativamente esta productividad es la Inteligencia Artificial, en todas sus ramas: desde los modelos de lenguaje más conocidos (como ChatGPT o Gemine) hasta tecnologías como la Yate, la robótica o lo Machine Learning. Un buen ejemplo de esta realidad será visible a la Advanced Factory, que se celebrará del 8 al 10 de abril.

En definitiva, 2025 vuelve a ser un año complejo y lleno de incógnitas, pero el escenario de crecimiento económico propuesto continúa vigente. Ante la incertidumbre, la mejor estrategia es anticiparse. Este año 2025, la herramienta para anticiparse se llama Inteligencia Artificial.

Carles Mas, director del Área de Economía y Empresa de PIMEC

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