Estos días se habla mucho de cuestiones relativas a la protección social de los autónomos. A propósito de estas informaciones, os enumeramos a continuación, de forma sucinta, en qué consiste básicamente la protección social actual de los autónomos.

Los autónomos tienen derecho al mantenimiento de un régimen público de SS, que garantiza la asistencia y las prestaciones sociales en situaciones de necesidad. Las prestaciones complementarias son libres (planes de pensiones, seguros médicos privados, seguros de accidentes, entre otros).

La protección de los profesionales autónomos se instrumenta a través del RETA, sin perjuicio de que algunos trabajadores autónomos puedan estar encuadrados en otro régimen por razón de su actividad económica (o bien tengan sus mutualidades propias de cada profesión, como en el caso de los abogados).

El artículo 15 de la LGSS establece que la afiliación al sistema de SS es obligatoria (la cobertura a la SS no es renunciable, pero sí se puede complementar con sistemas alternativos) para todos los trabajadores y única para todo el sistema, de forma que una persona podrá estar en situación de alta en varios sistemas a la vez, es decir, en pluriactividad o bien en pluritrabajo (según que se trate de un autónomo o de un trabajador ordinario), sin perjuicio de las altas y bajas en otros regímenes, y de otras modificaciones que se puedan realizar.

La acción protectora del RETA comprenderá, en cualquier caso:

  • Asistencia sanitaria en caso de maternidad, enfermedad común y profesional, y de accidentes (laborales o no)
  • Prestaciones económicas en situaciones de incapacidad temporal, riesgo durante el embarazo, maternidad, paternidad, riesgo durante la lactancia, incapacidad permanente, jubilación, muerte y supervivencia, y familiares por hijo a cargo.

Las prestaciones de servicios sociales serán las establecidas legalmente y en cualquier caso comprenderán las prestaciones en materia de reeducación, rehabilitación de personas con discapacidad, asistencia a la tercera edad y recuperación profesional.

Los TRADE (trabajadores autónomos dependientes económicamente) deberán incorporar de forma obligatoria la cobertura de la incapacidad temporal (obligatoria para todos los autónomos que no estén en situación de pluriactividad) y de los accidentes de trabajo y enfermedad profesional (AT/EP) de la SS, que para el resto de los autónomos son coberturas voluntarias. Con la reciente reforma introducida por la ley 6/2017, de 24 de octubre de 2017, de medidas urgentes del trabajo autónomo, se reconocen como accidentes de trabajo de los autónomos aquellos que ocurren in itinere, es decir, en el trayecto de casa al trabajo o al revés.

Una vez los autónomos hayan llegado a la edad ordinaria de jubilación, si lo desean y reúnen las condiciones establecidas para la jubilación, podrán jubilarse recibiendo una prestación. También podrán acceder a la jubilación anticipada si cumplen con los requisitos para la jubilación, excepto el de edad, en los mismos supuestos y colectivos para los que esté establecido este derecho respecto de los trabajadores por cuenta ajena. Es importante poner de manifiesto que, según los últimos datos publicados, más del 85% de los autónomos cotizan por la base mínima. Y recordemos que todas las pensiones y prestaciones públicas están en función de lo que se ha cotizado. En este sentido, cabe recordar que las pensiones medias de las que disfrutan los autónomos son significativamente más bajas que las de los trabajadores por cuenta ajena. Os mostramos a continuación una tabla con una muestra bastante ilustrativa de lo anterior:

 

Régimen de cotización Pensión media jubilación Pensión media incapacidad Pensión media viudedad
RETA 704,10 € 696,98 € 476,10 €
Régimen general 1.196,85 € 958,56 € 681,04 €
Diferencia -41,2% -27,3% -30,1%

 

Como podemos comprobar en la tabla, la pensión media de un autónomo es un 41% menor que la del trabajador por cuenta ajena (¡y eso calculado sobre la base de la pensión de este último, es decir, la más alta; si lo miramos desde la perspectiva de la pensión del autónomo, la diferencia llega al 70%!).

Si a las bases de cotización bajas le añadimos el hecho de que un 72% de los autónomos tiene más de 40 años (y más de uno de cada cuatro, 55 o más años), nos damos cuenta rápidamente de que la insuficiencia de las prestaciones será un problema social importante que el país tendrá que afrontar pronto. Es necesario que nos pongamos a trabajar para mejorar nuestro sistema de protección.