¿Qué podemos aprender de las empresas emergentes para mejorar el crecimiento de nuestras pymes?

En nuestro mundo económico saturado de incertidumbres geopolíticas, económicas y financieras, en el cual no es difícil encontrar patrones repetitivos, proyectar al futuro lo ocurrido en el pasado no genera ninguna seguridad. Abrazar el futuro de una forma más proactiva es imprescindible.

A medida que las empresas maduran, se vuelven menos innovadoras y más expertas en optimizar procesos. Es ley de vida. Emprendedores exitosos se transforman en empresarios; start-ups en pymes y, algunas, en grandes corporaciones.

El concepto de destrucción creativa democratizado por Shumpeter sigue siendo válido; el ejemplo de la inteligencia artificial nos lo está recordando cada día.

La respuesta a estos cambios macros está en la gestión de la innovación en nuestras empresas a nivel micro; en 3 dimensiones:

  1. Estratégica. El compromiso por una integración más profunda de la innovación en los procesos de decisión no puede ser el resultado de un cálculo económico cortoplacista. Tiene que ser una decisión trascendental y pasa por la presencia de uno (o varios) espónsores internos potentes en el órgano de decisión más elevado de la organización.

  1. Táctica. Adaptar los incentivos de los ejecutivos a cargo de la innovación a la realidad del proceso iterativo que la caracteriza es imprescindible. No se trata de tomar siempre buenas decisiones –se le llama suerte– sino de probar, testear para encontrar el mejor camino –se le llama trabajo.

  1. Operación. Abrazar la colaboración con agentes externos en la búsqueda de nuevas oportunidades no es responsabilidad de una unidad de innovación aislada de la operación diaria. Todos los colaboradores y empleados de la organización son parte de este movimiento. La comunicación interna es clave.

La buena noticia es que implementar estos cambios no depende de factores externos que no controlamos. Son decisiones en manos de los dirigentes de nuestras empresas. ¡Con más ambición, conocimiento y visión, la transición de nuestras organizaciones hacia la innovación radical es posible!

Mathieu Carenzo – Business Angel

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