Estamos en una situación nueva e improvisada para todo el mundo, con importantes cambios en las costumbres de vida; esto nos ha llevado a mantener más diálogo interior: nuestros valores han cambiado, nuestras necesidades y prioridades, también.
Muchos de nosotros hemos tenido la obligación de quedarnos en casa y la posibilidad de crecer, de mirar nuestra vida desde otro punto de vista; hemos tenido más tiempo para mirarnos internamente, pero también para mirar dentro de nuestra empresa, para observar cómo hemos reaccionado ante la situación actual tan dramática, no solo desde el punto de vista humano, sino también profesional y de negocio.
Simplemente el hecho de observar nuestros propios cambios en la manera de actuar y evaluar diferentes situaciones nos hace entender que nuestro cliente ideal ha cambiado profundamente, de forma que ha llegado el momento de replantearnos algunos aspectos importantes relativos a nuestras actividades de negocio.
Empresas dedicadas a diferentes actividades se han reconvertido, en muy pocos días, en productoras de mascarillas o de equipamiento sanitario; la solidaridad, pero también el egoísmo, han aflorado. Si estas empresas, con sus rígidos protocolos de producción, han conseguido reciclarse en tan poco tiempo, también nuestras actividades pueden cambiar, adaptarse o reinventarse. Ahora, el concepto de reinvención no tiene que condicionar solo el “tipo de negocio según las nuevas necesidades”, sino también la clase de valores que desde ahora nos caracterizan.
Por otro lado, es muy fácil sentirse desanimados en un momento tan difícil e incierto, puesto que nadie puede prever el futuro y los datos cambian tan rápidamente que es difícil hacerse una idea clara de la dirección que habrá que tomar. Quizás es justo ahora el momento de mirar dentro de la actividad y -a través de un análisis que va más allá de los números (pero que los tiene en cuenta, obviamente)- centrarnos en las aptitudes y capacidades de la plantilla, en las oportunidades y los retos que han surgido en las últimas semanas, en las posibilidades que nos aportan las nuevas tecnologías. Así podremos tener una visión diferente de nuestro negocio pero, sobre todo, de lo que nuestro negocio puede ser de ahora en adelante.
Las colaboraciones y los apoyos que se dan unas a otros las empresas y emprendedores a través de asociaciones y patronales son importantes, así como ponerse manos a la obra aportando nueva energía e ilusión, la que habíamos perdido durante el confinamiento. Soluciones creativas pueden nacer a raíz de sesiones de brain storming entre emprendedores, o dentro de la empresa, junto con los empleados más interesados en participar, y el desarrollo de estas puede tomar un rumbo que nos sorprendería.
El coronavirus ha comportado cambios en el sistema de salud, en la sociedad, en la economía y en la gestión de empresas. Nosotros debemos elegir si quedarnos mirando o actuar para adaptarnos y avanzar
Cinzia Diodati
Vocal de la Comisión Ejecutiva de PIMEC Vallès Oriental y presidenta de la Asociación de Mujeres Emprendedoras Empenta Granollers
