¿Es la formación un coste o una inversión? Comenzaremos estos artículo dejando clara nuestra opinión, utilizando una cita de Derek Curtis, ex-Presidente de la Universidad de Harvard: “ Si la formación es cara, prueba con la ignorancia “.

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Muchos expertos dicen que para superar una crisis , las empresas necesitan renovarse. Pero, para poder innovar, se necesita más conocimiento de lo que conlleva una necesidad de formación.

Formar para innovar

El conocimiento es un factor de la producción que afecta directamente a la competitividad y que determina el éxito de la empresa. Es por ello que podemos decir que innovar, conocimiento y formación están vinculados.

Innovar es el resultado de un conocimiento rico y el conocimiento sólo se adquiere mediante la formación

Para poder conseguir aumentar los beneficios de nuestra empresa es necesario que sepamos que el conocimiento de los empleados es el mayor capital de la empresa que podemos tener. Gracias a la formación, la empresa tiene más posibilidades de sobrevivir ante las exigencias del mercado y enfrentarse a los puntos débiles que afectan la productividad y en la evolución del negocio.

Sin embargo, siempre encontraremos detractores de la formación, tal vez porque su experiencia fue negativa, o bien porque lo consideran una pérdida de tiempo o simplemente lo ven como un lujo que no se pueden permitir.

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Lo que no tienen en cuenta estas empresas es que cuando no se da formación se producen otros tipos de costes económicos que pueden perjudicar a la empresa. Algunos ejemplos son la baja calidad y productividad , la mala atención al cliente o el mal uso de las instalaciones, además de otros costes sociales como absentismo, alta rotación, accidentes de trabajo , …

Sin embargo, muchas empresas realizan formación para sus trabajadores como una mera formalidad, como un elemento más de las políticas de Recursos Humanos que aplican, pero sin considerarla una herramienta estratégica. Cuando la formación no es realiza bajo determinados parámetros de calidad, sí podemos considerarla un gasto, pero la buena formación, siempre es la inversión más rentable que puede realizar una empresa.

¿Pero como lo medimos? ¿Como determinamos si el retorno es mayor a la inversión?

Pues como en cualquier otro inversión económica, haciendo un buen cálculo del coste y un análisis del retorno. Debemos construir una metodología que nos permita calcular el impacto económico de la formación en forma de curas de la inversión, ROI (Return on investment).

Para empezar debemos establecer dos tipos de indicadores diferentes: el directo o puramente económico y el indirecto o cualitativo.

Los indicadores directos son sencillos de cuantificar en términos monetarios, son muy objetivos y fácilmente comprensibles y creíbles para la dirección. Los indicadores cualitativos son difíciles de medir y más aún de traducir en valor monetario. Son muy subjetivos, ya veces poco valorados por la dirección. Se trata de medir variables relacionadas con la motivación, el clima de trabajo, el liderazgo, etc.

Retorno directo

Para los indicadores económicos empezaremos con calcular los costes directos e indirectos de la formación: formadores, materiales, equipos, coste salarial , … y mediremos aquellas variables sobre los que pueden afectar la formación: incremento del volumen de ventas, reducción de reclamaciones, reducción de costes …

Retorno indirecto

Para los indicadores cualitativos valoraremos ítems como la disminución de los costes en Recursos Humanos para reducir las bajas laborales, la reducción de las contrataciones por sustitución, la reducción de los accidentes laborales … También mejoraremos la satisfacción de los trabajadores en su puesto de trabajo provocando una reducción del absentismo, incrementando la satisfacción laboral y la puntualidad, o mejorando la motivación y la integración del trabajador, entre otros.

Es importante asignar un presupuesto a la formación con el mismo cuidado que requiere cualquier otro recurso que contribuye al desarrollo futuro de la empresa.

La formación es una inversión

La formación es una inversión, una forma de detectar objetivos, un soporte esencial para cumplir con el plan de la empresa, así como un medio para mejorar la productividad y flexibilidad en el empresa y en los empleados, de efectos a corto, medio y largo plazo.