Si algo ha puesto a prueba la pandemia del Covid-19 ha sido la capacidad de resistencia y reconversión de nuestro tejido empresarial. Esta crisis, sin embargo, también está siendo un catalizador que ha precipitado y ha sacado a la luz algunas necesidades que las empresas ya venían demandando desde hace tiempo. Por ejemplo, contar con procesos más ágiles y con un respaldo económico, dos condiciones indispensables a la hora ganar productividad y competitividad en los mercados. ¿Quién se aventuraría hoy a emprender operaciones comerciales en unos mercados prácticamente hibernados, sin esos requisitos? Lo cierto es que, en estos momentos, ningún experto en la materia recomendaría poner en marcha proyectos exentos de garantías, porque la posibilidad de vender sin cobrar se ha convertido en una opción demasiado real.

Tras el confinamiento y la parálisis económica, por tanto, las empresas van a iniciar una nueva etapa en la que cada paso que den debe estar bien respaldado para evitar riesgos de impago y resultados negativos sobre sus ventas y balances. Para ello, es determinante contar con información de primera mano, actualizada y analizada por expertos.

La aseguradora CESCE efectúa 1,2 millones de análisis de riesgos al año, un trabajo de campo que le permite conocer con detalle y en tiempo real el estado de salud de nuestro tejido empresarial. Para dar respuesta a las necesidades de cada negocio, cuenta, además, con herramientas flexibles, como CESCE Fácil, una póliza de seguro de crédito para pymes, especialmente eficaz en las circunstancias económicas actuales. Está dirigida a las pequeñas y medianas empresas, a las que proporciona hasta un 85% de cobertura, y ofrece la posibilidad de contratarla directamente, a través de una plataforma online y mediante un sencillo proceso de firma electrónica.

Está orientada a aquellas pymes que quieran asegurar ventas a crédito, hasta 5 millones de euros. La herramienta es ágil y permite conocer el precio del seguro según el volumen de facturación. Como referencia, una tarifa media para una pyme de estas características puede situarse en unos 200 euros al mes y en torno a 2.800 euros de coste medio al año. Además, ofrece a las empresas la posibilidad de seleccionar a qué clientes quieren asegurar, según sus distintos perfiles y situaciones financieras, y no sólo atendiendo al sector en el que operan.

Instrumentos de seguro de crédito como éste facilitan la recuperación y despejan el camino para realizar inversiones productivas, reactivar las cadenas de suministro y crear empleo, tres objetivos urgentes en estos momentos. Se trata, en consecuencia, de un factor que dota de seguridad a las relaciones comerciales, motor del crecimiento a medio y largo plazo, y demuestra, una vez más, que el sector asegurador es una palanca para facilitar la recuperación del tejido empresarial e industrial.