Hoy se puede afirmar que el aprendizaje, la experiencia vivencial y la práctica constante configuran el talento de las personas . Es cierto que existe un componente innato en el desarrollo de determinadas capacidades, pero la mayor influencia está en la dedicación y el esfuerzo que invertimos en el aprendizaje y desarrollo de estas. La formación es el eje básico de la excelencia en una organización.

La clave está en invertir dedicación y esfuerzo en el aprendizaje y desarrollo de determinadas capacidades

Esfuerzo, dedicación y superación

En nuestro entorno podemos encontrar numerosos casos de artistas, deportistas, emprendedores y empresarios de éxito en sus profesiones. Si nos centramos en dos ejemplos ya clásicos encontraríamos casos como Wolfgang Amadeus Mozart , que dedicó más de 10.000 horas antes de convertirse en un genio de la música sin precedentes. Otro caso de esfuerzo y superación es el tenista Nadal , quien gracias a su entrenamiento y capacidad mental ha conseguido posicionarse como uno de los mejores jugadores de la historia del tenis. Estos son sólo dos de los innumerables casos que podemos encontrar.

Si trasladamos la teoría al ámbito empresarial y realizamos un ejercicio de introspección preguntándonos:

  • ¿Cuántas horas hemos invertido en desarrollar y formar a nuestros equipos?
  • En qué posición nos encontramos respecto a la competencia?
  • ¿Qué caminos han sido trazados para alcanzar la estrategia?

Observaremos que probablemente no ha sido suficiente la orientación hacia el diseño y elaboración de planes formativos y de desarrollo implementados en nuestra organización.

 formacio2 Sabemos que ante la complejidad del entorno actual, sólo las empresas excelentes tienen garantías de éxito, y en ellas , la contribución de las personas son la clave de la excelencia, pero hay que fomentar un entorno que favorezca el desarrollo de sus habilidades, la tiempo que dotamos a las personas de nuevas competencias para afrontar y capear los nuevos retos y adversidades .

Sólo las empresas excelentes tienen garantías de éxito, y en ellas, la contribución de las personas son la clave de la excelencia

La formación y el desarrollo esenciales en la empresa

la formación y el desarrollo son pues esenciales en cualquier empresa, independientemente de su tamaño y estructura, pero no todo es válido ni a cualquier precio, la capacitación hacia la mejora de la empleabilidad es un subsistema de la función de RRHH estratégico que debe estar alineado a las necesidades de la organización, todo soportado por un plan formativo que dé respuesta a aquellas áreas que son necesarias fortalecer y mejorar de nuestros equipos.

La formación no sólo es requerida ante la falta de conocimientos y técnica para desarrollar con éxito las exigencias del puesto de trabajo sino que también hay que analizar y potenciar las capacidades individuales y de equipo que actualmente ya tenemos para dotar de ventaja competitiva respecto a nuestra competencia y mercado de referencia.

Por otro lado, los planes formativos y los programas de desarrollo deben estar diseñados y temporalizados en función de los objetivos y estrategia de negocio justificando cada una de las acciones a implementar, las competencias a adquirir y / o desarrollar, los colectivos a los que van dirigida las acciones, y más importante aún, como evaluaremos la transferencia de lo aprendido al puesto de trabajo, en definitiva el retorno de la inversión cuantificada en resultados de negocio.

El reto está en integrar en los objetivos empresariales la formación y el desarrollo como una oportunidad de crecimiento mutuo que nos permita visualizar lo que hoy somos y el potencial de lo que podemos llegar a ser

 formación1 Desde el inicio de la relación laboral y a lo largo de la misma, tanto empresa como colaborador deben tomar conciencia que las acciones formativas en sí mismas son una función más del puesto de trabajo, favoreciendo un entorno comprometido y de identificación con la organización.

¿Te apuntas al reto para alcanzar el camino hacia la excelencia?