Pinter es la empresa líder en pintura industrial situada en Barberà del Vallès, que el pasado 2018 celebró su 25 aniversario. Fundada en 1978 con el nombre Derivados de la Pintura S.A., en la actualidad cuenta con la última tecnología en servicios de pintura líquida y pintura en polvo en cuatro naves diferentes, una de ellas operativa las 24 horas del día. Con el tiempo, su superficie ha pasado de los 980 m2 a los 8.000.

Su propietario, Carlos Rodríguez, asegura que el secreto del éxito de Pinter es haber estado durante 25 años abiertos a todo el mundo. Explica que su función principal consiste en “estar pendiente de todo sin interferir en el trabajo de los empleados”, a los que apoya de forma habitual como director general de esta pyme.

Carlos Rodríguez. Nació en Guijuelo y vino a Catalunya para buscar trabajo. Después de trabajar en una fábrica del barrio del Poble Nou de Barcelona cargando material, comenzó su trayectoria en la empresa Faema como auxiliar de recepción hasta llegar a ser el coordinador de compras y de producción. Más adelante inició su carrera profesional en la empresa que en la actualidad es Pinter y en la que lleva más de 20 años.

Entre otros logros, ha conseguido -juntamente con su equipo- que Pinter llegue a ser líder de referencias en Catalunya, ya que pinta más de 17 millones de piezas anuales, que representan unos 8.250 m2 diarios.

En 2018 Pinter celebró sus 25 años con una cena en el Hotel Miramar de Barcelona. En ella, participaron clientes, proveedores y amigos de la empresa. ¿Qué ha hecho que Pinter llegue al cuarto de siglo con tan buenos resultados?

Creer en el proyecto y, sobre todo, muchos años de esfuerzo y de trabajo duro. He sacrificado el tiempo con mi familia, pero siempre he trabajado muy a gusto y he tenido la suerte de contar con un buen equipo.

Pinter es la empresa amiga que abre sus puertas a todo el mundo, sin excepción. Incluso nos han visitado los presidentes de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol, José Montilla y Artur Mas. Es una satisfacción que personalidades tan destacadas hayan querido conocernos.

En un cargo como el mío puedes tomar decisiones, pero nadie te da un tirón de orejas si haces algo mal. Si las cosas salen bien es, obviamente, gracias a todos, pero si tomo una mala decisión es mi responsabilidad. Como propietario, dejo crecer a mis trabajadores, creo que delegar es un ejercicio sano.

Actualmente Pinter factura más de 6 millones de euros y cuenta con 80 trabajadores, pero la situación de la empresa en 1993 no era buena. ¿Qué hizo para que Pinter saliera adelante?

Hemos superado etapas duras. Una de las cosas de las que estoy más satisfecho es de no haber tenido que despedir nunca a nadie y de no habernos tenido que endeudar nunca. De los momentos difíciles siempre hemos aprendido a superarnos.

Ahora mismo, Pinter trabaja con instalaciones de líneas automatizadas y robotizadas para la aplicación de la pintura. ¿Cómo siguen apostando por la I+D+i?

Pinter es una empresa de futuro, estamos actualizados porque invertimos en nuevas tecnologías. Yo ya tengo 68 años y soy consciente de que toca un relevo generacional, pero no tengo heredero para la empresa, ya que mi hija ha escogido dedicarse a su profesión. Reconozco que me dará mucha pena dejarlo, es como tener que dejar marchar a un hijo sin saber dónde irá a parar, pero tengo la tranquilidad de saber que todo irá bien gracias a las personas que actualmente forman el equipo de Pinter.

El objetivo de esta compañía es seguir ofreciendo a los clientes soluciones completas y altas prestaciones de tratamientos de pintura industrial y acabados. ¿Qué les diferencia de la competencia?

Somos diferentes porque somos muy cercanos. Hacemos bien las cosas y, en cierto modo, la gente nos ve como el referente del sector. Pinter es una empresa sin puertas, abierta a todo el mundo.

Tenemos clientes y proveedores que llevan 25 años con nosotros. Se ha generado una confianza y una relación muy especial porque siempre intentamos tener empatía, respetar y entender a las personas.

La empresa está presente en diferentes ámbitos y sectores como, por ejemplo, el del automóvil, la hostelería, el hospitalario, en parques y jardines, en material eléctrico, etc. ¿Cuál ha sido el proyecto más interesante?

Es difícil escoger solo uno, pero recuerdo que en 1996 hicimos la ampliación de un almacén. Consistía en desmembrar la pintura líquida y la pintura en polvo. Era un reto y asumíamos cierto riesgo. También recuerdo un proyecto para la empresa Braun; para hacer este encargo tuvimos que ampliar las instalaciones de nuestra empresa.

A veces, también hemos dicho no a algunos proyectos porque no eran seguros o porque ya veíamos que no podíamos asumir los plazos.

Pinter cuenta con un código ético de buenas prácticas que afecta a la empresa, a los trabajadores, a los proveedores y a los clientes. Valores como el trabajo en equipo forman parte de su filosofía y permiten ofrecer un servicio de calidad. También es una empresa que vela por el medio ambiente. ¿Han incorporado algún Objetivo de Desarrollo Sostenible?

Este año hemos facturado un millón más de euros, en parte gracias al ahorro energético y a un consumo más responsable y eficiente. Hemos aplicado varias medidas: cambio de compresores, reciclar el cartón, instalar luces de leds, disminuir la temperatura del circuito de aguas reduciendo el consumo de gas, etc.

Hemos logrado varias distinciones por diferentes motivos, como el Premio PIMEC de Medio Ambiente en 2002.

Además, nos gusta colaborar en otras causas. Lo hacemos con ONG y fundaciones como, por ejemplo, la Fundación Vicente Ferrer. También ayudamos a un comedor social de personas con sida y patrocinamos eventos sobre causas sociales importantes.