“Invertir en bienestar tiene un retorno en las cuentas y la productividad empresarial”

Entrevista a Eduard Alcázar, fundador de Felicicat

¿Cómo y cuándo surgió la idea de crear esta empresa?

Fue en 2020 y con motivo de la pandemia de covid-19. En aquellos momentos tan duros y juntamente con tres compañeros, detecté la necesidad de solucionar los problemas causados por los efectos de la adaptación a los cambios, no solo en el ámbito social, sino también en el ámbito laboral.

Por ejemplo, mucha gente no estaba preparada para teletrabajar o para usar herramientas digitales por primera vez. Estos hechos incidían en el bienestar emocional y a raíz de la pandemia se empezó a hablar de estas cuestiones que hasta entonces eran temas tabú.

Como había mucho margen de mejora, decidimos actuar para que Cataluña tuviera un instituto y un grupo de profesionales que pusieran el concepto de felicidad sobre la mesa, culturitzando la felicidad laboral.

¿Cómo se consigue la felicidad en el ámbito laboral?

Se consigue a través de 7 bienestares: el emocional, el económico, el nutricional, el físico, el medioambiental, el social y el tecnológico.

¿Consideras que en Cataluña tenemos un clima laboral positivo en comparación con nuestro entorno?

En general, estoy convencido de que es bastante positivo, pero muchas empresas no invierten en bienestar a partir de una estrategia sólida porque no hay cultura de datos relacionados con este factor tan fundamental que puede contribuir muy positivamente a los resultados empresariales. En este sentido, ofrecemos formaciones que son parte de una estrategia que tiene que estar pensada y consensuada.

Las empresas tienen que ser conscientes de que invertir en bienestar tiene un retorno en las cuentas y la productividad empresarial, además de otros beneficios como la atracción de talento.

¿Cuáles son las dos medidas fundamentales que tiene que desarrollar una pyme para lograr la felicidad de su equipo?

Creemos que es fundamental elaborar un estudio de clima laboral cada 3 o 4 años. Las empresas tienen que ser valientes y estar dispuestas a escucharlo todo, aquello positivo y aquello negativo, tanto cualitativo como cuantitativo.

Los datos son fundamentales y a través de estos estudios pueden salir a la luz situaciones enquistadas. En estos casos, contratar una figura externa o interna asociada al bienestar de la empresa puede ser de gran ayuda. Esta figura también puede ser un cargo que vaya rotando. En definitiva, se trata de destinar un presupuesto, elaborar un plan concreto e implicar al equipo.

Por otro lado, y más allá de las emociones, hay elementos de bienestar como el nutricional o el físico que se tienen que trabajar para llegar a un estado completo de bienestar, a través de diferentes factores como garantizar la luz natural y la ventilación de las instalaciones de la empresa, la desconexión digital…

¿De qué medida y sectores son las empresas con las que trabajáis? ¿Cómo las ayudáis?

La mitad son pymes y la mayoría se dedican al sector farmacéutico, eléctrico, sanitario, logístico, alimentario o de servicios. Tenemos muchas empresas de trabajo de oficina y dónde es necesario tener presentes muchos indicadores asociados a los siete bienestares mencionados anteriormente. En la oficina se tiene que poder combatir el sedentarismo, habilitar espacios donde se fomente la creatividad, la innovación y la socialización entre personas. Hay mucho trabajo por hacer en este sentido, pero -por suerte- las direcciones y los departamentos asociados a la gestión de personas están cada vez más abiertos a explorar cómo incrementar el bienestar en los puestos de trabajo.

La petición más común es la elaboración de estudios de clima laboral y la necesidad de formación, talleres y programas asociados a ciertas necesidades como liderazgo, higiene postural, planificación nutricional, ODS, creatividad, etc.

¿Puedes explicar algún caso de éxito?

Una empresa del sector logístico nos encargó un estudio de clima laboral y, gracias a los datos y a la información obtenidos, ha conseguido mejorar el desarrollo de su actividad empresarial a través de medidas de mejora de la comunicación entre el equipo que gestiona el almacén y el equipo de las oficinas. Por ejemplo, una de estas acciones fue la instalación de pantallas y la realización de un proyecto líving office para transformar algunos espacios de trabajo y zonas comunes, como la cocina y una parte con taquillas.

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