El crédito para la financiación de actividades productivas creció de forma muy notable entre 2004 y 2008 al pasar de 483 mil millones de euros a 1,018 billones de euros. Esto supone un incremento anual de más del 20% y un crecimiento acumulado en el periodo del 111%. Tal como muestran los datos, durante estos años la disponibilidad y uso del crédito para empresas era abundante, y éstas usaban de forma habitual para cobrar sus facturas el descuento bancario y las líneas de crédito.

Esta disponibilidad y facilidad en el uso de estos instrumentos financieros, por otra parte, podía suponer que no se prestara excesiva atención ni exigencia al plazo de cobro de las facturas.

Entre 2008 y 2010, el crédito se mantiene bastante constante, alrededor de un billón de euros, ya partir de 2011 inicia un descenso continuado hasta 2015 y pasa de 1,013 billones de euros a 644 mil millones de euros, una disminución anual cercana al 9% y acumulada del 36%.

Se pueden relacionar los plazos de cobro de la pyme catalana con el crédito para la financiación de actividades productivas?

Hay que ser prudentes, porque las variables no se corresponden con el mismo espacio geográfico (los datos del crédito se corresponden a España y el plazo de cobro en Cataluña) y sólo se tiene en cuenta el segmento empresarial de las pymes. Sin embargo, se observan tendencias que apuntan una cierta relación:

  •  Mientras el crédito a las actividades productivas crece, también aumenta el plazo de cobro de la pyme catalana.
  • Cuando el crédito a las actividades productivas deja de crecer y más tarde se reduce, el plazo de cobro de las pymes se reduce de forma relevante.

Estas tendencias permiten apuntar una posible tesis: con el aumento de las dificultades crediticias (disminución de financiación de las actividades económicas), se produce una mayor exigibilidad de las pymes para con sus clientes, fijándolos en ella unos plazos de cobro más cortos.