En un post reciente hablábamos de cómo afecta la actual revolución digital al ámbito de los recursos humanos, apelando a la necesidad de un cambio hacia la gestión de Humanos con Recursos. Siguiendo con la temática, y asumiendo que debemos potenciar los rasgos humanísticos, en este caso dirigimos nuestra mirada hacia las nuevas tendencias y el trabajo de futuro.

El trabajo de futuro: Relaciones laborales por proyectos

La velocidad a la que surgen, adoptamos y llegan a su madurez las nuevas tecnologías nos lleva a menudo a un cambio de paradigma: vivir en un permanente estado de cambio. Esto conlleva otros cambios, por ejemplo, el del sentido de la propiedad. Lo que antes se consideraba “para toda la vida”, como “el trabajo de toda la vida”, ya no es válido en este nuevo contexto, y el trabajo de futuro pasa por unas relaciones profesionales basadas en proyectos temporales y en multicolaboraciones.

El trabajo de futuro pasa por unas relaciones profesionales basadas en proyectos temporales y en multicolaboraciones.

No hay que confundir la temporalidad con la precariedad; existe una falsa dicotomía entre “contrato = bueno” versus “autónomo = precario”, que hay que afrontar puesto que no se ajusta a la realidad: el trabajo de futuro pasa por la temporalidad profesional, pero no precaria. El mayor peligro es pensar con lógicas de ayer, y el concepto de “trabajo estable” es una herencia de esas lógicas. En el nuevo escenario, tenemos que adaptarnos y pensar con nuevas lógicas que nos lleven a generar ingresos estables dignos. El “acceso” en lugar de la “propiedad” será el objetivo y la necesidad principal, al igual que el servicio pasa por delante del producto en sí, como prioridad.

Adaptación de los negocios

Por todo ello, los negocios necesitan modelarse de acuerdo con las nuevas tendencias. Desde el punto de vista del trabajador, en la nueva coyuntura, y como profesional autónomo, pierde algunas ventajas o protecciones que tenía cubiertas, y, por tanto, tiene nuevas necesidades de comunidad, de representación; debe cuidar su identidad y su reputación; se debe formar, o debe gestionar sus ingresos y sus finanzas.

Y todo esto no son más que nuevas oportunidades empresariales: poner al usuario en el punto de mira, perfeccionar o buscar la excelencia en el servicio, crear nuevos servicios para cubrir las nuevas necesidades, o apostar por la colaboración (ver post sobre la economía colaborativa).

treball de futur

Algunas voces han bautizado este escenario del trabajo de futuro como Gig Economy. Gig se referiría al trabajo por proyectos; es decir, de duración determinada, con un objetivo concreto y de manera no exclusiva. Formas alternativas de colaboración profesional y de contratación.

De ahí han surgido múltiples plataformas que ofrecen oportunidades a empresas y profesionales autónomos, y los ponen en contacto, creando comunidades:

O Amazon Mechanical Turk, que se anuncia precisamente como la plataforma o marketplace de trabajo que necesita de la inteligencia humana.