Pere Brachfield, director Brachfield & amp; Morosólogos Asociados
El crédito constituye la esencia del desarrollo económico; sin el crédito sería imposible la existencia del comercio ya que este subsiste gracias al crédito. La necesidad de otorgar al comprador un plazo para el pago obliga, a su vez, el distribuidor al solicitarlo del fabricante. El crédito comercial, también denominado crédito interempresarial o «trade credit», es el crédito que se concede a las empresas no financieras entre sí y representa un canal de financiación básica al margen de los tradicionales circuitos bancarios.
El crédito comercial se suele conceder de manera informal a través de aplazamientos del pago de una transacción sobre bienes o servicios, en la que el vendedor actúa «de facto» como prestador y el comprador como prestatario.
Los expertos definen el crédito interempresarial como un canal de financiación extra bancario a corto plazo que permite la desintermediación financiera.
En este sentido, aquellas empresas con más capacidad para acceder a los mercados de crédito pueden actuar como financiadores de sus clientes a través del cobro aplazado. Los créditos comerciales que otorgan los proveedores son un claro fenómeno de extra bancarización financiera y se caracteriza por ser una actividad de amplio espectro y gran tradición en la mayor parte de los países.
el desarrollo del crédito interempresarial tiende a ser mayor en un contexto de mercados de capitales imperfectos, o de restricciones de la financiación del activo circulante de las empresas, en los que el coste de financiación de un deudor individual puede variar en función de su solvencia.
También cuando se endurecen las condiciones para obtener crédito o el coste de la financiación, es decir el tipo de interés para obtener pasivo a corto plazo de los bancos, aumenta.
El aspecto menos positivo del crédito entre empresas es que siempre encierra un elemento de riesgo de impago en hacerse las empresas concesiones de créditos entre unas y otras bajo criterios no financieros.
Esta situación puede provocar en una coyuntura económica de recesión el tan temido efecto del incumplimiento de sus compromisos de pago. Por eso el crédito conlleva la eventualidad de la pérdida parcial o total de su importe, por no hacerse efectivo el pago a su vencimiento, por insolvencia del deudor o por intencionalidad del moroso.
Esta contingencia constituye un riesgo que si no fuera contrarrestado de alguna manera, salvaguardando el interés del proveedor, obligaría a efectuar las operaciones comerciales al contado, con la evidente restricción mercantil que esto significaría.
Ahora bien, las empresas adoptan sistemas crediticios para disminuir el riesgo teniendo en cuenta que cualquier procedimiento que reduzca el riesgo produce el efecto de ampliar aún más el crédito, y por tanto, de ampliar las transacciones comerciales.
Otro punto es que la concesión de crédito comercial puede compensar la reducción en la oferta de crédito de las entidades financieras y el acceso a líneas de financiación bancaria, compensando el impacto de las medidas restrictivas adoptadas por la banca.
El mecanismo subyacente en esta argumentación consiste en que las empresas con más liquidez o con mayor acceso a los mercados de capitales pueden financiar a las empresas que han sufrido restricciones en la obtención de pasivo a corto para financiar su activo corriente.
Esta financiación lo proporcionan, bien aumentando el crédito suministrado a sus clientes, o bien ampliando los plazos de pago
Al mismo tiempo la utilización de crédito comercial en lugar del pago al contado incrementa la fluidez de los intercambios comerciales en reducir el volumen de ciertos costes financieros, de control de gestión y administrativos asociados al pago en efectivo.
De entrada la posibilidad de concentrar los pagos de las facturas en determinadas fechas permite disminuir las constantes salidas de tesorería, optimizar la tesorería en tener la certeza del corriente de pagos futuros, lo permite minimizar la existencia de saldos en las cuentas corrientes y consecuentemente reducir los costes fijos. Además el crédito comercial permite al comprador reducir costes operativos y racionalizar los flujos de caja.
La concesión de crédito comercial a los clientes constituye un elemento adicional, dentro de la estrategia de comercialización, que hace más atractivo el producto.
La oferta de una combinación formada por un determinado producto y el servicio de financiación constituye un instrumento comparable a una rebaja del precio efectivo y puede facilitar la expansión del producto.
Además el proveedor consigue aumentar la demanda de la distribución minorista, manteniendo o incrementando el nivel de facturación, por lo que la mejora de las economías de escala permite reducir el coste de los artículos fabricados o de las existencias.
El inconveniente de otorgar crédito comercial a un cliente es que debemos confiar en su buena voluntad para que nos pague la factura a su vencimiento y no sea un moroso.
Pere Brachfield, director Brachfield & amp; Morosólogos Asociados

