La capacidad de las empresas innovadoras de generar nuevos proyectos es un factor muy importante para mejorar la productividad, así como para alcanzar ritmos elevados de crecimiento económico.

Las empresas de base tecnológica son un actor muy importante, puesto que tienen una función clave al transmitir la innovación y el conocimiento tecnológico al tejido productivo, la generación de puestos de trabajo de alta calificación y la dinamización de la economía.

Uno de los objetivos que debe tener el tejido empresarial es la creación de este tipo de empresas, puesto que es un proceso bastante complicado, con el riesgo que supone y la incertidumbre generada por el hecho de localizarse en sectores emergentes, características que dificultan la fluidez de la transformación de los proyectos tecnológicos en proyectos empresariales viables.

En este sentido, las llamadas spin-off, con un origen en otra organización “matriz” (como puede ser otra empresa, institución científica, entre otras) y las start-ups, que nacen a partir de una idea de negocio innovador, no necesariamente a través de otras organizaciones, son muy importantes para el tejido empresarial.

Por eso la actuación de los diferentes actores empresariales, tal y como ya está haciendo PIMEC, tiene que asumir un papel importante en el impulso de una cultura innovadora y asesorar y facilitar la creación y el desarrollo de este perfil. Esta tipología de empresas debe estar informada en todo momento de las herramientas que la pueden hacer más competitiva.

Las deducciones fiscales por actividades de Investigación y Desarrollo e Innovación Tecnológica, reflejadas en el artículo 35 del TRLIS, son las ayudas más potentes en el marco fiscal de la OCDE y, en muchos casos, no son utilizadas desde el inicio por este perfil de empresa.

Como se ha explicado en anteriores posts de este blog, esta herramienta nos permite recuperar hasta el 59% de los gastos incurridos en I+D+i (horas de personal, prototipos, subcontrataciones, amortizaciones…) y un 12% de la inversión realizada en innovación tecnológica. Además, la Ley de Emprendedores 14/2013 establece la posibilidad de aplicar las deducciones por I+D+ i sin limitación en la cuota íntegra del impuesto sobre sociedades e, incluso, aquellas empresas sin beneficio (como pasa a menudo con las nuevas empresas de base tecnológica) pueden monetizar el 80% de las deducciones calculadas en cash directo.

Desde PIMEC gestionamos íntegramente estas desgravaciones fiscales a nuestros socios, ya sean emprendedores como empresa consolidada, para las actividades relacionadas con la I+D e innovación tecnológica, y les damos la máxima seguridad jurídica gracias a la experiencia de sus especialistas. Y vosotros, emprendedores de las nuevas empresas de base tecnológica, ¿ya utilizáis de una manera optimizada todas las herramientas posibles en vuestro beneficio?