La semana pasada, en la 4ª semana de los horarios, reflexionábamos sobre la cuestión de la reforma horaria, para acabar concluyendo que la dificultad no recae tanto en la toma de consciencia de los beneficios que esta reporta, sino en cómo implementarla en nuestra realidad empresarial, que como decíamos, tiene una composición diversa y mayoritariamente formada por micro, pequeñas y medianas empresas.

La gran cuestión que se hace hoy una empresa catalana no es tanto qué beneficios aportará la reforma horaria sino cómo la puedo implementar en mi empresa?

Recuperando pues la cuestión con la que acabábamos el último post, analizaremos a continuación qué herramientas podemos incluir en nuestra política de recursos humanos , y qué elementos debemos de tener en cuenta para analizar su adecuación tanto al sector y actividad que desarrolla nuestra empresa, como las personas que forman parte .

La Reforma Horària a les empreses: una realitat o una utopia?

¿Cuál es el objetivo a alcanzar?

En primer lugar hay que definir cuál es el objetivo que pretendemos alcanzar con la introducción de medidas que impulsen la reforma horaria en nuestra empresa.

Este objetivo debe estar alineado con el reto de mejorar la gestión y organización del tiempo del equipo de trabajo para conseguir una organización más eficiente

Las medidas las podemos agrupar en 5 ejes estratégicos:

  • Organización flexible. el horario y el calendario laboral son factores clave que afectan tanto al ciclo vital de las personas trabajadoras como la competitividad de la empresa, que a su vez necesita flexibilidad para adaptarse a la demanda que pueda haber en cada momento, y reducir los costes operativos. Situar las necesidades de las personas en el centro de la organización, manteniendo los límites que el sector y actividad de la empresa precisan, permite una mejor adaptación en beneficio mutuo. Medidas de flexibilidad horaria como dejar un margen de tiempo en el horario de entrada o salida, facilitan la conciliación y fomentan el bienestar personal.
  • Compactación de la jornada. Ajustar las necesidades productivas a unos horarios más racionales, que permitan que se mantenga la misión del puesto de trabajo, mejorando en eficiencia, como resultado de la optimización del ritmo de trabajo, y obteniendo a cambio un equilibrio entre el ámbito profesional y el personal. Algunas medidas de compactación que podemos introducir pueden ser la reducción del tiempo de comida o jornada intensiva o continuada en las épocas del año que el sector lo permita. Esta jornada puede ser de aplicación también en los días de la semana en que hay menos volumen de trabajo, o bien de manera permanente en aquellos puestos de trabajo cuya misión lo permitan.
  •  Aprovechar la movilidad tecnológica . Vivimos en una sociedad hiperconectada que permite opciones como el teletrabajo, medida que debe valorarse en aquellas posiciones que por su naturaleza y objetivos no estén tan condicionadas a un horario o lugar físico; reuniones por videoconferencia como herramienta para evitar pérdidas de tiempo en desplazamientos, son algunos ejemplos para aprovechar las herramientas tecnológicas que tenemos a nuestra disposición.
  •  Fomentar el trabajo por objetivos y no el presencialismo a las empresas. empresas en las que imperan los sistemas de control, se premia el alargamiento de la jornada, a pesar de ser improductivo, y la implicación de la persona se mide en función del número de horas que “pasa” en su lugar de trabajo, generan organizaciones ineficientes. Cambiar estos hábitos e implementar medidas que deriven en una mayor productividad y aportación de valor no es tarea fácil pero es posible si estamos comprometidos a cambiar el estilo de dirección del equipo.