La crisis sanitaria del Covid-19 ha estado impactando en todos los ámbitos de la economía, cambiando incluso la dinámica de muchos mercados y los hábitos de consumo. Este impacto ha supuesto de forma paradójica que haya subido la demanda y el interés por ciertos productos y servicios, propiciados por el cambio de hábitos en el mercado y, en especial, del consumidor final, todo provocado básicamente por las limitaciones y restricciones de circulación y de aforos.

Dentro de este contexto, la imagen y la marca de la empresa cobra una especial relevancia. Por un lado, para proteger el producto o servicio que se ha podido ver reactivado o potenciado por estos cambios en los hábitos de mercado y, de otro, para reforzar o dar impulso al producto o servicio que se ha visto afectado por la crisis del Covid-19. Tanto en un caso, como en el otro, el posicionamiento de la marca en el mercado tiene importancia y se tiene que hacer de forma segura y con garantías para evitar una fuga de competitividad  y también para evitar el olvido en el mercado de los productos y servicios que han recibido un revés.

Por todo esto, el registro de la marca se presenta como uno de los instrumentos para garantizar la titularidad de la misma hacia terceros que puedan competir en el mismo ámbito del mercado -o incluso en mercados conexos- y para tener una protección ante malas praxis competenciales y, principalmente, para posicionarse como titular legítimo de una marca concreta.

La falta de esta titularidad legítima registrada resta seguridad y garantías en el mercado e incluso puede dejar abierta la puerta a favorecer a terceros competidores. Por lo tanto, el registro de la marca en tiempos de Covid no es un asunto fútil tanto en su faceta de refuerzo, como en su faceta de reactivación y posicionamiento y, por este motivo, desde el Departamento Jurídico de PIMEC ofrecemos asesoramiento en el procedimiento de registro de marcas.

Raquel Álvarez
Responsable del Área Civil y Mercantil – Departamento Jurídico de PIMEC